después del desamor

El amor después del desamor

Después de haber amado como amé, pensé que nunca más iba a volver a sentir eso. Que jamás volvería a sentirme querida por alguien después del desamor.

después del desamorPor Javi*
Después de haber amado como amé, pensé que nunca más iba a volver a sentir eso. Que jamás volvería a sentirme querida por alguien después del desamor. La vulnerabilidad manejaba mi vida. Porque una piensa eso cuando te han dejado, cuando te han engañado y cuando la historia no terminaba para tí aún. Te sientes desechable, rodando por un mundo que no para por tí.

Tu vida en pausa y el resto de la gente hace su vida, y tu los crees a todos indolentes e incapaces de ver tu dolor. Pero es lejos de ser así, el resto de las personas sí lo ve y lo entiende, pero eres tu quien con los anteojos del dolor lo ves de una manera totalmente diferente.

Sin embargo recuerdo la primera vez que todas esas emociones negativas dejaron de existir por unas horas. Fue un día de verano, un par de meses después de haber terminado una relación que para mi era perfecta. Estaba tirada en la cama pensando en cómo aquel tipo se me iba de las manos, sentía su energía a kilómetros y cada vez se alejaba mas y más.

 

Decidí tomar el auto y partir al campo a ver a una de mis mejores amigas. Cabe mencionar que son mis mejores amigas de la vida, Vale y Titi, a las que muy probablemente ya tenia hartas con el tema de mi corazón roto, pero nunca me pidieron que me callara o dejara de hablar de él.

De camino para allá vi un perro atropellado, cosa que me rompe el corazón, y que el personaje que lo había roto nunca entendió mi dolor al respecto. Mi llanto de pena se agudizó con aquella horrorosa imagen. El auto se hizo mi refugio para llorar y gritar. Cosa que nunca hice en público.

Llegué y ahí estaban mis dos personas favoritas de este planeta, esperando por mi. Al bajarme del auto la Vale notó mi cara de preocupación. La Titi estaba duchándose entonces esperé a que saliera para poder contarle a las dos lo que había pasado.

Partí mi historia que había comenzado una hora atrás, cuando me enteré que el susodicho estaba ya emparejado con otra persona. Me había enterado por un amigo que teníamos en común. Y obviamente lo que mi corazón sentía estaba en lo correcto, su amor se iba cada vez mas lejos con esta mujer.

Recuerdo que nos preparamos un té, vimos la gala del festival de viña, tradición que cada año sagradamente cumplimos. Ya llegado el termino de este evento nos fuimos al patio.

Y allí después de unos cuantos cigarros comencé con mi actividad favorita, hablar de él y de mi corazón roto. Hablé por horas y horas hasta la madrugada de aquella fría noche de campo. En ningún momento me sentí ridícula ni repetitiva. Porque ellas jamas me hicieron sentir así, al contrario, fue una compañía maravillosa. Sentí que ellas podían ver a través del agujero de mi corazón y pudieron ver mi tristeza y entenderla.

Me sentí amada, por primera vez después de meses. Y entendí que ahí pertenecía, al lado de estas personas que solo me abrazan a pesar de todo y que no necesariamente una pareja te hace sentir así.

Yo encontré ese día lo que necesitaba en ellas: un amor sincero y sin prejuicios. Encontré un cobijo y un lugar seguro en ellas, en mis mejores amigas. Un lugar al que siempre puedo volver, cuando me sienta triste, feliz o simplemente necesite una palabra de aliento.

Para ustedes, las amigas, con amor.

Foto: Jude Beck, Unsplash
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