qué es el feminismo

6 opiniones sobre qué es el feminismo y cómo vivirlo

 

qué es el feminismo

A veces, mientras más sabemos, mientras más investigamos, más difícil se hace sintetizar en una frase ¿qué es el feminismo? o más aún, definir si hay uno solo. Por eso es tan interesante escuchar otras opiniones, conocer lo que hay en otras cabezas y formas de vivir.

Planteamos algunas preguntas que engloban el tema que nos convoca especialmente en este mes, cuando nos manifestamos en las calles y hacemos un alto para mirar hacia atrás, ver lo que se ha logrado, y establecer objetivos hacia el presente y el futuro.

Pero, ¿Cuáles son nuestras urgencias? ¿por dónde seguir?

Nos hacemos estas preguntas en el mes de marzo, cuando Convención Constitucional aprobó hoy el artículo sobre derechos sexuales y reproductivos que otorga derecho al aborto libre, una noticia que se veía tan necesaria pero tan lejana a la vez. Se va al borrador gracias a las movilizaciones de las mujeres y de las organizaciones de la sociedad civil que no han descansado para que sea ley.

Conversamos con algunas mujeres de distintos ámbitos, acerca de sus concepciones sobre feminismo, la forma en que lo viven, las prioridades y sus razones para marchar. Las invitamos a compartir las suyas, porque creemos firmemente que la sororidad y el diálogo son el camino que nos hará avanzar juntas.

  • Carola Cares (Lala), periodista, 36 años.
  • Ana Paula Aleixo, gestora de diversidad e inclusión, 43 años.
  • Barbarita Lara, investigadora, codificadora emprendedora social e ingeniera de ejecución en informática, 36 años.
  • Pía Vargas Moreira, periodista, 33 años.
  • Antonella Estévez Baeza, periodista, académica, autora, 43 años.
  • María Jesús Aranguiz Cadiz, educadora de Párvulos, 27 años.
  • Karina Valle, content media manager y estudiante de Ingeniería informática, 34 años.

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¿Qué es feminismo? (en pocas palabras)

LALA: Para mí, el feminismo es el camino para vivir una vida plena. Creo que el feminismo nos plantea una serie de desafíos en cuanto a formas distintas de hacer las cosas, de vincularnos, de tejer la sociedad, desde lo íntimo a lo colectivo, y que busca que todas, todos y todes podamos desarrollarnos de manera plena, sin miedo. Estas nuevas formas, creo, también incluyen la relación con el mundo que nos rodea, con la naturaleza, los animales, y que se reflejan en aspectos concretos como los modelos de desarrollo.

ANA PAULA: Hay prioridades que lamentablemente se repiten año tras año, como el fin a la violencia de género, la brecha salarial, la corresponsabilidad y el reconocimiento al trabajo no remunerado. Pero creo que, de forma más transversal, una prioridad es avanzar en una mirada interseccional del feminismo y sus demandas, entendiendo la complejidad y las distintas combinaciones de características que finalmente impactan en la manera en que una mujer vive – mujeres migrantes, con discapacidad, trans, afrodescendientes, de pueblos originarios, madres solas, etc etc.

BARBARITA: En pocas palabras, es un movimiento social que busca la igualdad de derechos y condiciones para las mujeres.

PÍA: Para mí, el feminismo es transformar el mundo en nuestra vida cotidiana.

ANTONELLA: La definición más clásica y general es la lucha por la equidad de derechos de hombres, mujeres y diversidades en nuestra sociedad. Para mí, particularmente, esa definición es la expresión de algo que es mucho más profundo y que tiene que ver con que los seres humanos somos seres complejos que hemos sido cercenados en nuestras capacidades y destino por nuestro entrenamiento cultural, entonces la lucha del feminismo es que podemos llegar a ser las personas complejas que somos, sin determinaciones culturales respecto a nuestras capacidades, habilidades, entrenamientos y destino.

MARÍA JESÚS: El feminismo es un movimiento, lucha y revolución política, histórica y filosófica en la que mujeres de todo el mundo y todas las culturas pretenden terminar con el orden impuesto por el patriarcado a través de distintos mecanismos; culturales, políticos, ideológicos, económicos y sociales. Asimismo es una forma de vivir contigo misma y de luchar y sobrevivir colectivamente.

KARINA: Feminismo es el mecanismo que encontramos las mujeres para hacernos la vida más llevadera entre todas, en un mundo regido por el patriarcado.

¿Cuáles son las prioridades de la lucha de la mujer en este momento histórico?

LALA: Siento que queda demasiado por avanzar, pero creo que si miramos los problemas más graves, la prioridad debe ser asegurar una vida libre de violencias. Cómo el Estado promueve el bienestar y la seguridad de las mujeres que están sufriendo violencia, cómo se protege la vida de niñas y niños, cómo se agilizan los procesos judiciales, lo que incluye la violencia económica, considerando que el 84% de los procesos por pensión alimenticia están impagos, carga que recae mayoritariamente sobre las mujeres. Garantizar el aborto libre también. Creo que tiene relación con enfrentar todas las violencias, de las visibles a las menos visibles.

ANA PAULA: Es una visión-acción que se vive y se construye a diario desde distintas miradas y vivencias, pero con un objetivo común: avanzar hacia un mundo con igualdad de oportunidades y equidad para las mujeres en toda su diversidad.

BARBARITA: Somos una de las partes que no ha sido escuchada durante años, y para hacer este mundo lo más inclusivo posible, tenemos que desarrollar soluciones pensando en todas las partes. Cuando las mujeres somos el 50% de la población y no somos escuchadas, estamos perdiendo una capacidad infinita de hacer soluciones inclusivas y no solamente pensando en las mujeres sino todas las disidencias y todas las personas con capacidades diferentes.

Yo creo que por eso, en este momento histórico, si queremos avanzar respetando a las mujeres y respetando a las disidencias tenemos que escuchar y poder entender la importancia de la diversidad, cómo la diversidad nos hace ricos y no al revés. esto no es una lucha específicamente de género sino que en este momento tenemos que mostrarlo al mundo que estamos aquí, no pueden seguir dejándonos de lado cuando estamos presentes y siempre lo hemos estado.

La inclusión es algo que me mueve profundamente, por mi realidad, al tener un niño autista y un niño cardiópata, dos personas que tienen una condición diferente, que muchas veces les toca enfrentarse a un mundo que no piensa en los por qué, simplemente las soluciones no fueron pensadas en la inclusión desde la base.

Creo que la diversidad y la inclusión son herramientas que a nosotros nos permiten ser mejores ciudadanos, comunidades, profesionales y sobre todo en este momento histórico en que las mujeres hemos tenido que dejar relegadas nuestras responsabilidades para cumplirle al mundo y para poder hacernos cargo de los enfermos y de los ancianos cuando tenemos que entender que este mundo va a salir adelante cuando trabajemos en equipo, con corresponsabilidad y respetando el actuar y los derechos y libertades de todos.

PÍA: Necesitamos urgente terminar con los femicidios y las violaciones, y conseguir el aborto libre sin condiciones.

ANTONELLA: Yo creo que lo más urgente es que no nos maten. Creo que la violencia patriarcal, la violencia machista sigue matando mujeres más que cualquier virus, más que cualquier pandemia. Esa es la pandemia más grave que tenemos. Los cuerpos de las mujeres siguen siendo objetos de violencia y no solamente en contextos de guerra –que también–, sino en nuestra cotidianidad, yo creo que esa es la urgencia.

Pero para poder bajar los niveles de violencia patriarcal tenemos que re-entrenarnos, hombres y mujeres, tenemos que cambiar la manera en que nos miramos, la manera en que educamos a nuestros niños y niñas, la manera en que comunicamos respecto a lo que somos, tanto en los medios de comunicación como en la educación como a nivel gubernamental, a nivel institucional. Hay tareas profundas que hacer para que las violencias, los femicidios, que son la expresión más brutal del patriarcado dejen de tener lugar.

Y en la medida que vayamos cambiando esas cosas, también van a ir cambiando las capacidades que tengamos como sociedad para incluir a las mujeres en espacios decisiones, espacios laborales con buenas condiciones, en la repartición de las áreas que tienen que ver con los cuidados y las labores doméstica, hay muchísima tarea que hacer. Yo creo que el cambio cultural es la clave para lograr todos estos cambios que tiene que ver con nuestras estructuras.

MARÍA JESÚS: Considero que las prioridades de la lucha feminista en este momento son tener derechos sexuales y reproductivos, una maternidad deseada y derecho al aborto libre. Además es fundamental erradicar la violencia machista en todos los ámbitos y por supuesto enfocar la lucha a la educación feminista y disidente en el sector público y privado.

KARINA: Una vida en paz, sin temor a morir por culpa de un sistema que no solo no condena, sino que también avala y defiende la violencia en contra nuestra. Queremos poder vivir seguras y tranquilas.

¿Por qué marchas?

LALA: Marcho porque creo que es importante encontrarnos, vernos, abrazarnos. Desde ahí, juntas, empujar para alcanzar los derechos que nos faltan. Marcho por las que no están, porque más allá de todos los cambios culturales que hay que empujar, la ausencia de las mujeres asesinadas nos duele y nos va a seguir doliendo mientras no haya justicia, reparación, prevención.

ANA PAULA: De varias formas, pero tener una hija de casi 7 años ha sido un ejercicio diario y constante de vivir el feminismo. Busco educarla y orientarla sobre la igualdad, pero cada vez que pienso que soy yo quien la está enseñando, ella me muestra que es ella quien me enseña. Su fuerza, su mirada inocente, su coraje para hacer preguntas incómodas y necesarias, me inspiran a diario y me hacen replantear muchas cosas.

BARBARITA: No he podido marchar últimamente por problemas familiares, pero marchamos por justicia, porque no podemos seguir escuchando que siguen matando a las mujeres solamente por existir o por no pensar igual que algunas personas. Que se nos siguen vulnerando nuestros derechos. Mientras siga habiendo femicidios tenemos que seguir marchando, estamos buscando solamente justicia, igualdad de derechos y condiciones, entendiendo que somos todos iguales.

PÍA: Porque hago lo que tengo que hacer.

ANTONELLA: No puedo marchar porque estoy coja, me doblé el pie, pero marcharía si pudiera marchar.
Yo creo que marchar es un acto de sororidad, es un acto de encuentro, no solamente tiene que ver con loq ue le decimos el resto, a los que no marchan, lo que le decimos a la sociedad y medios de comunicación de que somos muchas, de que no estamos solas, de que tenemos razones para salir a las calles, de que nos queda un largo camino por hacer sino que nos hace bien, encontrarnos entre mujeres y sentir que efectivamente no estamos solas, que somos millones las que estamos luchando desde distintas trincheras para transformar nuestra sociedad.

MARÍA JESÚS: Marcho porque a pesar de todos los logros de nuestra compañeras en la historia, aún falta muchísimo reconocimiento de nuestros derechos. Marcho porque quiero que no falte ninguna más, porque quiero que mis estudiantes crezcan en un mundo mejor y que sean actores de cambio en esta sociedad. Marcho por las mujeres que vendrán y también por las que no están. Marcho porque nunca más permitiremos que la historia se cuente sin nosotras.

KARINA: Para que mi hija la tenga más fácil que nosotras. Y para que ella entienda la importancia de hacérsela más fácil a las que vengan.
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¿Cómo vives el feminismo?

LALA. Esta es una pregunta muy importante para mí, porque creo que no nacemos siendo feministas. Ser mujer no basta para ser feminista. Para mí, llegar al feminismo implicó hacerme consciente de las violencias de las que había sido víctima a través de mi vida, desde lo institucional hasta lo más personal. Ese proceso doloroso me acercó al feminismo y también a muchas mujeres en búsquedas similares a la mía. Vivo el feminismo con mucha esperanza, pero también reflexionando, siendo crítica con mis propias prácticas. Siempre hay algo a lo que darle vueltas: el poder, el amor, el trabajo, la maternidad o la decisión de no ser madre, la amistad, etc. Todo puede verse desde una mirada feminista, por lo que es algo transversal que inunda todos los aspectos de la vida.

ANA PAULA: Es un momento de acogimiento, pero también de mucha conexión. Marcho para ver, sentir, respirar, escuchar toda la diversidad de las mujeres, sus voces, sus gritos, sus demandas. Ver que somos tan distintas, pero estamos muy unidas. Marcho por las mujeres de mi vida.

BARBARITA: Yo vivo el feminismo de esa manera, buscando que la igualdad esté siempre presente. Siempre digo que detrás de una pantalla somos todos iguales, da lo mismo si eres hombre o mujer, somos personas. Busco visibilidad a más mujeres, sobretodo en el mundo de la ciencia y la tecnología, es mi forma de activismo STEM feminista también, mostrar que hay muchas mujeres que fueron puestas de lado o que simplemente no fueron visibilizadas por una sociedad que no entendía o que no le entraba en la cabeza que una mujer podría hacer algo complejo en tecnología. Yo vivo el feminismo mostrando a diario que sí, que efectivamente podemos hacer cualquier cosa porque no hay diferencia y que no estamos buscando nada más allá que respeten nuestros derechos.

PÍA: Procuro vivirlo en el día a día. Me considero una feminista muy imperfecta, pero desde mi humilde tribuna intento darle más oportunidades laborales o de difusión a mujeres, trato de ser muy amiga de mis amigas y soy materia dispuesta para luchar por lo que se necesite.

ANTONELLA: Voy a robarme las palabras de una profesora, una filósofa y argentina fundamental, Diana Mafía, que tuve el privilegio de tener como profesora en el doctorado en Buenos Aires y ella dice que el feminismo es una posición ética ante el mundo. Para mí eso es. El feminismo no solamente tiene que ver con la militancia, la militancia es una expresión. El feminismo tiene que ver con una manera de mirar el mundo, de mirar la sociedad, que tiene que ver con la equidad, con entender que cada personas es sujeto de derecho, que para mí esa es la clave del feminismo.

Y luego desde ahí, yo creo que una de las cosas entretenidas de este momento, de esta transición tan demandante, exigente y desafiante que nos toca, es encontrar cada una de nosotras y cada uno (pienso que también los hombres pueden ser feministas), el lugar desde donde les toca activar donde sus dones, donde habilidades, donde sus posibilidades puedan ser mayormente eficientes. Para mí es desde la comunicación, la reflexión. Tengo el privilegio de trabajar en una radio de una universidad que se piensa a sí misma feminista, de haber aportado a medios de comunicación que se piensan a sí mismos feministas.

Tengo la posibilidad de escribir con perspectiva de género y de formar en la universidad y a través de talleres y de invitar a pensar y yo creo que es es un súper privilegio que a mi me entusiasma muchísimo, poder difundir el trabajo de creadoras en distintos ámbitos a través de los medios de comunicación en que estoy y a través de las redes sociales porque hay tantas cosas maravillosas que contar. Hay cosas difíciles y desafiantes, pero hay tantos lugares para inspirarse que es un lindo momento para ser feminista.

MARÍA JESÚS: Vivo el feminismo cuestionándome y reflexionando constantemente mis prácticas como persona, mujer y profesora. Soy consciente de la importancia de mirarnos a nosotras porque transformándonos podremos transformar el mundo. Por ello, desde el lenguaje, los juegos, canciones, conversaciones con los niños y niñas estamos haciendo feminismo. En la vida, en la calle, en la casa y en la escuela.

KARINA: En no quedarme callada aunque sea más cómodo, en la crianza de mi hija, estudiando una carrera dominada por hombres. Básicamente en mi día a día.