Carolina Brown

La escritora Carolina Brown y las Estrellas detrás de los párpados

Carolina Brown, escritora de En el agua, El final del sendero y Rudas, publicó su cuento Estrellas detrás de los párpados en la colección de Neón ediciones. Es una historia sobre abuso sexual dentro de la familia y salió cuando todos celebraban el día del padre, aunque para la escritora no fue una decisión intencional.
 

Carolina Brown
Por Belén Leyton
Carolina Brown, escritora de En el agua, El final del sendero y Rudas, publicó su cuento Estrellas detrás de los párpados en la colección de Neón ediciones. Es una historia sobre abuso sexual dentro de la familia y salió cuando todos celebraban el día del padre, aunque para la escritora no fue una decisión intencional.

Hablemos de tu cuento Estrellas detrás de los párpados.

Considero que es una especie de hermano del primer cuento de Rudas, que se llama La isla. Tiene una protagonista femenina, en ese caso una adolescente, y también trata sobre el abuso. Estos dos cuentos los escribí en el mismo periodo.

Mi intención era poner al lector en el lugar de la niña que no entiende bien lo qué le pasa, por qué su familia se desmorona, por qué se imagina estas cosas. Y la gente que sufre abuso le cuesta mucho hablar. Por eso empieza a aparecer mezclado con los gatos, los ovnis, porque ella en su cabeza quiere borrarlo, pero también elaborarlo por otro lado, por el lado inconsciente.

Pero el abuso no está explícito.

Nunca he sido muy explícita para escribir, porque me gusta que el lector saque sus propias conclusiones. Y en este caso quería hacerlo sentir como la niña. Ella todavía no hace el ejercicio de decir: “Yo fui víctima de abuso”, está en un momento donde sabe que algo pasa con su cuerpo que no debería estar pasando y que alguien viene y le hace cosas, pero tampoco quiere ver quién es.

Y hacerlo desde la perspectiva de ella era más interesante, porque sumerges al lector en este estado mental que es confuso, medio delirante y complejo como yo creo que debe ser vivir esa situación.

¿Sólo supones que es así o hiciste una investigación?

Tengo un par de psicólogas amigas que son expertas en el tema y me apoyé en ellas para conversar varias cosas, sobre todo cómo era dentro de las familias, qué pasa con las reacciones de los padres o cómo los niños elaboran eso. Es una obra de ficción, no retrata la realidad de nadie, pero sí me interesaba que fuera coherente, verosímil.

¿Cuándo lo escribiste?

Creo que en el segundo semestre del 2018.

¿Y por qué lo publicaste ahora?

Porque surgió la oportunidad. Neón estaba haciendo este ciclo que me parecía muy interesante y no quería escribir sobre la pandemia. Necesitaba hablar de otra cosa y creo que es un tema que sigue siendo muy actual, sobre todo ahora que muchos niños y mujeres están encerrados con sus abusadores. Debe ser muy fuerte estar en una casa donde no te sientes segura.

¿Cómo ha sido tu cuarentena?

Bastante buena. Creo que soy una privilegiada porque he podido seguir haciendo talleres (que es principalmente de lo que yo vivo), he podido seguir haciendo clases, tenía un trabajo que me permitió adaptarme. Creo que es un privilegio que no mucha gente tiene.

Pero vivo en un departamento en Providencia y estaba muy acostumbrada a salir a correr, a caminar, ir a la plaza. Y siento que esa parte de mi rutina, que ahora no está, me ha afectado mucho. Ando como animal enjaulado en las cuatro paredes, dando vueltas.

Y ahora estás en casa.

Estás enchufada todo el día a internet. El exceso de mensajes a mí me agota un montón. De repente tengo que apagar todo y leer o mirar por la ventana, porque me siento saturada de información. Y además, la mayoría te afecta. Los conteos diarios, los casos de gente. Me acuerdo de cuando empezaron las protestas en El Bosque de personas que tenía hambre. Es imposible no vincularte con eso.

¿Y qué haces para desconectarte?

Leo. Miro por la ventana como gato. Principalmente leo, los libros han sido mi refugio. Yo, en general, leo harto, pero ahora estoy leyendo más. Apago todo y trato de meterme ahí un rato. Me compré un rodillo para la bicicleta, pero echo mucho de menos trotar. He tratado de seguir cuidando la salud mental en la medida de lo posible.

¿También estás escribiendo?

Estoy escribiendo otros cuentos y son todos bastante inquietantes. Yo diría que tanto o más que éste. Pero un poco porque replica mi estado mental, esto de decir “no sé para dónde vamos”. Yo soy muy crítica del gobierno, para mí lo han hecho pésimo. Es como estar en un barco que se hunde. Entonces todos esos sentimientos… de frustración, incertidumbre, preocupación, los he sacado a través de la escritura.

¿Qué piensas que va a pasar ahora con la pandemia?

Creo que estamos en un panorama desolador. Cuando yo pienso en el triunfalismo de Sebastián Piñera y Jaime Mañalich en abril, encuentro que es para pegarles un combo.

Por un lado no sé cómo va a parar esto, porque, además, creo que los contagios no paran porque hay gente que tiene que salir a trabajar fuera de su casa para comer. No creo que la gente se suba al metro el lunes a las siete de la mañana por gusto.

Supongo que en algún momento va a parar, pero cuándo, no tengo idea. Y creo que el costo va a ser altísimo, no sólo en términos de vidas humanas, que ya es espantosa la lista de muertos, pero también económicamente. Esto de las cuarentenas dinámicas y toda esta basura, fue peor.

¿Qué aconsejas para salir de este estado?, ¿qué has estado leyendo?

Me gusta mucho el terror. Quizá hay gente que no puede leer terror ahora, pero a mí me gusta. He estado leyendo harto a Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, tengo uno de la Mónica Ojeda en el velador, que todavía no empiezo. Todas ellas son mujeres contemporáneas latinoamericanas y que hablan del horror, del poder, del control, del descontrol de la tecnología. Son unas novelas medio oscuras, a mí me gusta mucho eso.

Y he estado releyendo hartos clásicos, como Drácula, Frankenstein. Cuando siento que no me puedo concentrar y necesito relajar la cabeza, leo algún libro que ya me leí. No tienes que estar tan atento, quizá. Te puedes fijar en otras cosas. Eso he hecho harto y me ha ayudado. Escuchar música también o ver el documental de INXS que está en Netflix.

Así como se publicó este cuento de Carolina Brown, cada domingo se podrá descargar un cuento nuevo desde el instagram @neonediciones y desde @soylarov. Estarán disponibles por una semana y después se podrán descargar por casi un dólar en Amazon.

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