Francisco “Papas Fritas”: No hay nada loser dentro del arte

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por Ana Paula

Pensemos en “arte contemporáneo”. Seguramente algunas de las imágenes que se nos vienen a la cabeza se refieren a instalaciones, intervenciones, happenings. Tampoco sería difícil recordar algún momento en que vimos una obra y pensamos: no entiendo, no me gusta, esto cualquiera lo podría hacer, ¿qué tiene este artista en la cabeza?

Seguramente estas ideas han pasado por la cabeza de muchos que ya han tenido contacto con la obra de Francisco Tapia Salinas, más conocido como Papas Fritas. Pero algo diferencia a este joven de 25 años de otros artistas que buscan la provocación a través de su obra: Papas Fritas sabe defender su trabajo como pocos; tras de sus manifestaciones contestatarias hay mucho contenido y argumentación.

Papas Fritas empezó a crear sus obras cuando no pudo continuar sus estudios porque el colegio lo rechazó. Autodidacta, nunca frecuentó escuelas de arte y, seguramente, este camino le ha permitido desarrollar su trabajo desde un punto de vista mucho más crítico hacia el sistema actual del arte y a la institucionalidad que atraviesa la producción artística contemporánea.

Al conocer más a fondo su trabajo uno tiene la sensación de que él nada teme ni nada debe. Esto, obviamente, significa un riesgo mucho mayor en relación a su arte. Por ello, ya le han tildado de adjetivos diversos.

(Este artículo –y mucho más– está en la Edición Especial Aniversario Zancada #4)

Has sido calificado desde artista cool hasta artista nerd. De freak a alternativo. Qué te parece esa necesidad de clasificar la producción artística y, si fuese necesario, ¿cómo te auto clasificarías?
Para mí los clasificados son esa parte que viene en el diario, que separa las cosas que están en venta por categorías clasificables. A mí me pueden clasificar, pero no sacan nada porque no estoy a la venta. Ahora, a lo mejor sí podrían teorizar o hacer una  reflexión simbólica de mi obra con ciertas estructuras de significación de mi trabajo, pero eso de clasificar es para las modas,  y al menos yo intento de no hacer modas, y  espero nunca encasillarme en algo y estar limitado en ese lugar. Esto se trata de que hay que conseguir una movilidad constante, no hay que dejar rastros de los movimientos, e ir más allá de la propia ética de uno, hacer las cosas por motivos que  uno encuentre más relevantes que la propia vida, conductas, modos, modas, egos e ideales de uno.

Es justamente esta libertad con la que plantea su trabajo, la que le ha otorgado espacios de reconocimiento, incluso en las instituciones más tradicionales. Pero no pensemos que el hecho de que esté presentando sus obras en una institución oficial le quita a Francisco el valor de hacer su crítica, algunas veces a la misma institución que lo acogió.

Esto se pudo ver en la muestra Triatlón, de la Bienal del Museo de Bellas Artes, donde en su espacio “Isla de Papas Fritas”, Francisco ironizó con la imagen de la Ministra de Cultura Paulina Urrutia, transformándola en una santa, e incluso llegó a subastar a Milan Ivelic, Director del Museo.

Recientemente fue uno de los seleccionados para la Bienal 798 de Beijing, donde las obras presentadas proponían un paralelo entre Chile y China, entre ellas, un hoyo escavado en el exterior del galpón que albergó la selección latinoamericana y que pretendía ligar a los dos países. Aunque no ha podido viajar a la capital china para realizar su obra, ha sido testigo de las buenas críticas que se le otorgaron a su trabajo.

¿Consideras tu obra realmente polémica?
No me interesa la polémica, si alguna obra genera eso es por que la obra generó eso, uno no puede andar buscando polémicas. Simplemente me fijo en ciertos conflictos relacionados a la política, a los estados culturales y sociales, y si mi trabajo va y avanza sobre eso es posible que pueda generar una polémica. Pero no lo planeo, y no me importa serlo o no serlo. Ahora lo polémico en mi trabajo ha sido más bien una acción específica, de una montonera de obras que he producido, y esa obra en específico estaba pensada para llamar la atención de la prensa y, de ese modo, poner en el tapete ciertos temas que el medio del arte y de la política conocen, pero no todo el mundo tiene acceso. En cierta medida, mi arte no está elaborado para el público artista y me da lo mismo lo que opine mi gremio sobre mi trabajo, porque mi obra no está hecha con la idea académica de hacerlos pensar sobre la problemática pictórica. Trato de hacer algo más pop, pero no el pop mal interpretado como algo de hule para todos y en serie, sino que estéticas totalmente indeseables, que su contenido llegue a todos y trate de ser directo y lo menos complejo posible, para que el discurso y el contenido reflexivo logre estar en la mente de otras personas. Quizás por eso puede que me llamen polémico, por ser directo, y tratar de ser honesto y no lamerle el culo a nadie, ni vivir a despensas del Estado, del curriculum y de los amiguitos con poder.

¿Qué sentiste al ser seleccionado para la Bienal 798 y, posteriormente, no haber podido ir al evento?
Bueno, la verdad fue entretenido exponer en China, que es un país potente y con mucho contenido político para trabajar. La verdad es que me la pasé investigando, y la similitud sumisa de los chinos tiene algo de lo chileno, a lo mejor hay algo en la ceache que genere esa sumisión y catalepsia. Es increíble cómo impera la resignación en los chinos ante las duras doctrinas del Estado. Mi obra reflexionaba en torno a eso, a la  resignación del pueblo chino, que se deja llevar por estas doctrinas de control. Ahora, la verdad es que no me gusta viajar y me acomoda poder hacer las cosas desde acá. Bueno, a la obra le fue bien y quedó seleccionada dentro de las 9 mejores obras de la Bienal. Ahora espero más noticias, porque el curador de la Bienal, más un artista chino y el galerista, están entusiasmados en que siga haciendo cosas por allá. Así que hay que esperar, hay mucha cosa  rondando, pero todo bien.

Papas Fritas demuestra que tiene claro lo que quiere hacer. Y para ello, parece no tener límites. Tanto es que una de sus obras más emblemáticas no está expuesta en ningún museo ni galería, sino en su propia espalda. Se trata de un tatuaje del Gobierno de Chile, con la insignia “Gobierno de Chicle”. Esto, según él, porque el chicle es para masticar y no para tragárselo, lo que en su opinión representa el nivel nutritivo cultural del Gobierno.

Este tatuaje fue realizado algunos días antes de la Bienal del Museo de Bellas Artes. La manera de exponerla fue, al menos, inusual. Francisco se cubrió la cara con una bolsa de cartón, se sacó la polera y se puso de espalda a los visitantes, quienes por $100 podían pegarle un latigazo simple, por $500 un latigazo “pitbull” y por $1.000, escupirle. Francisco encarnaba al Gobierno e invitaba al público a descargar toda su rabia hacia la administración pública.

Podemos preguntar: si sigue con toda esta disposición, ¿hasta qué punto podría llegar para expresar sus convicciones, cuestionamientos y reflexiones a través de su obra?

Has usado tu cuerpo como soporte para tus obras, has participado en intervenciones públicas, ¿hasta dónde crees que llegarías para hacer tu arte?
No puedo ver el futuro, quizás en el futuro crea que la pintura es el medio que tengo que ocupar, y realmente no me importa el medio. No quiero ser un artista que lo reconozcan por el material en que trabaja o por la técnica, sino por el contenido. No busco estabilidad dentro de mi obra, para mí es necesario estar constantemente en una contra-ética con la obra, generar una discursividad y lograr penetrar en el sujeto social. Para mí, el trabajo son sólo ensayos e intentos de hacer reflexionar y poder  hacer que la gente ponga atención un segundo en una cosa que no sea farándula o reality, lograr una conciencia social, es lo que me gusta intentar con lo que realizo.

Para ti, ¿qué podría ser considerado lo más loser dentro del arte?
No hay nada loser dentro del arte, comprendiendo el arte como la construcción que  hace cada uno con su vida. Como decía Joseph Beuys, la única y verdadera obra es la construcción de nuestra propia vida, y en ella no hay nada loser, en ella hay errores, virtudes, quizás fracasos y triunfos, pero no hay nada loser. Ahora, lo que se ha creado como síntoma social alrededor del arte, como una masa nebulante que se mueve alrededor de ésta, y al mismo tiempo esta misma como propio sistema, es lo que podría ser loser, en el sentido que hay mucha mierda y gente que sólo quiere figurar en esto del arte: niños índigos que se sienten especiales por ser artistas, diseñadores de un buen gusto común para que sea un producto que les guste a la gente, se venda y decore las casas de snobs, altruistas, arribistas, gente que quiere ser culta y gastar dinero en comprar arte, o haciendo arte. Pero el arte, para que sea cultura, ya tiene que estar procesado por el sistema, masticado y digerido, ahí recién la persona puede ser culta observando arte. El arte va más adelante de la cultura, y es aquella que observa acontecimientos y fenómenos sociales y personales en su contexto. Finalmente ese es el arte de hoy, que quizás en 10 años más sea parte de la cultura. Cuando un artista se estabiliza y sigue haciendo la copia del éxito de hace 10 años, es cuando se transforma en un aparato más de la industria cultural y deja la producción del arte. El artista debe lograr buscar la inestabilidad necesaria y cambiar, girar constantemente sus métodos y formas para poder avanzar en el arte y mantenerse ahí sin que se lo coma el aparato cultural, que una vez que te agarra se apropia de ti, y tu obra se vuelve parte de  una lógica de la “normalidad”.

Papas Fritas 01
1. The great fire wall
Esta es una obra que el artista hizo para la Bienal de Beijing con Javier Gonzales Pesce. Representa la historia de un hoyo que hicieron arrancando en el 75 de la dictadura para llegar en el 2009 a Beijing; pero allí fueron censurados y perseguidos y no les quedó otra que arrancar otra vez a Chile, para simplemente resignarse ante el sistema.

Papas Fritas2
2. Remixer
Obra de la exposición “Remixer”, presentada en la Galería BECH. Papas Fritas trasladó de posición a la recepcionista de la galería, quien llevaba 14 años en el mismo lugar, y la puso en el centro de la exposición como si fuera una obra suya.

Papas Fritas3
3. sergeybringoogle
Esta obra fue creada para otra exposición que presentó en Beijing. Se trata de una serie de billetes relacionados al proyecto del estado de espionaje y censura en Internet.





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