Dulce y agraz

Dulce y Agraz: “El amor romántico está demasiado inscrito en todes”

Conversamos con Dulce y Agraz sobre el amor, sus últimos trabajos, el arte en pandemia, su relación con el teatro y decidir vivir de esto.
 

Dulce y agraz

Por Belén Leyton

El año pasado, Dulce y Agraz (@dulceyagrazmusic) sacó Vida Mía, un EP de seis canciones muy pasionales. “Fue como entender a través de la figura de Chavela Vargas que el amor romántico está demasiado inscrito en todes y que no podemos sacarlo del corazón aunque queramos”, dice.

Quiero que seas tú, el que dibuje
en mis mejillas el rojo de la tarde
Y quiero que sean tus besos
que enciendan en mi cuerpo
el calor de un eterno verano

Pero Daniela González, voz y rostro de Dulce y Agraz, ya había reflexionado sobre la forma de amar más libre en el EP La piel: “Tenía todas esas reflexiones como más contemporáneas del amor libre, la responsabilidad afectiva. Todas esas nuevas formas de relacionarnos”.

Ay, amor quiero que sepas que
cuando quieras volver a ella
a mí no me va a doler

—Al principio parecía contradictorio, pero ahora me parecen muy complementarias. Son las distintas reflexiones que existen del amor.

—¿Con qué conclusiones te quedas?

—No sé si se puede sacar una conclusión. Pero lo que sí puedo decir es que el bolero y la música latinoamericana es inevitablemente romántica. Creo que lo más pasional del mundo habita ahí. Y ni hablar del tango y un montón de canciones que profundizan mucho en eso.

Dulce y Agraz critica el trato hacia la música y el arte durante la pandemia. “Es bastante penca esta cancelación a lo cultural. Con todo lo que ha costado hacer conciertos por aforo y no se tiene ese criterio con el mercado, con los centros comerciales.

—¿Te han cancelado shows?

—No hasta el momento. No he tenido tantos tampoco. Pero sí he visto cómo a varios colegas se los han cancelado y con eso cuesta trabajar, y no sólo en la música, pasa en todas las artes escénicas.

—¿Cómo has sobrevivido en este tiempo sin shows?

—Considero que estoy en una posición un poco privilegiada: he tenido conciertos, he podido tocar en teatros, he podido trabajar un show en vivo. Ahora, por ejemplo, estoy en el cartel del Lolla, que es una oportunidad muy bacán, sobre todo porque es un público masivo. Por los aforos nosotros no hemos podido llegar a algo así.

—Has estado estudiando teatro, ¿qué quieres lograr con eso?

—Supongo que acumular distintos lenguajes. Es parecido a lo que me pasa con la poesía, el teatro viene entrando de la misma manera. Creo que en el teatro convergen todos los lenguajes artísticos que una puede imaginar: danza, dramaturgia, poesía, el cuerpo, artes plásticas. Todo está involucrado ahí.

Además, siento que es una muy buena manera de entrar en el cuerpo y de estar en escena. Eso es lo que más me ha costado con mi música: tener el cuerpo vivo y presente en escena.

—¿Por qué?

—Soy un poquito más introvertida en ese sentido. Me gusta más trabajar en estudios.

—¿Pero te gustan los shows?

—Sí. Ahora más que antes, después de haber pasado por la escuela.

—¿Y te gusta ver teatro?

—Me encanta. De hecho, este año fue el primer Festival Santiago a Mil en el que vi muchas cosas. También me encantaría que el Estado pudiera subsidiar un poco eso. Obviamente la cultura es un privilegio sólo para algunas personas y me gustaría que se pudiera democratizar un poquito más.

—Eres muy artística, pero creo que no te gusta contar mucho de ti.

—Creo que a través de mis canciones, sí cuenta cosas de mi vida. Esa es la forma que tengo de contar quién soy y lo que vivo.

Dulce y Agraz pertenece al Sello Lanzallamas, pero siempre desde la autogestión. Desde el 2015 se encuentra activa en la escena musical chilena.

—Sigo trabajando desde la independencia, también por las libertades creativas que me permite.

—Al final todo tu trabajo pasa por ti.

—Pasa por mí, pero no todo lo hago yo. Siempre hay un equipo de trabajo detrás. Pero sí tengo como la dirección creativa y decido los tiempos. Intento no caer en la industria acelerada y llena de lanzamientos todos los años. Aunque igual de manera natural siento que lanzo hartas cosas, pero responden a una inquietud artística. No tengo a quién responderle en ese sentido.

—¿Sientes que tienes que responderle a los fans?

—Sí, pero lo primero es deberme a mí misma. Si no, no puedo entregarme completamente o de la manera en que mis oyentes se lo merecen. Y dar lo mejor requiere tiempo y no estar pendiente de lo que quiere la industria, que es imposible.

—¿Quieres seguir con tu proyecto?

—Sí, es una decisión tomada hace tiempo.

—¿Y qué te empuja a seguir?

—No sé, yo siento que es una manera de vivir la vida nomás. Creo que no podría hacer otra cosa.

Dulce y Agraz estará el viernes 18 de marzo en el Lollapalooza Chile y en agosto estrenará su nuevo disco.