Copa mundial femenina

Después de la Copa mundial femenina 2019… ¿ahora, qué?

La Copa Mundial Femenina de la FIFA se acabó rapidísimo, pero durante su mes de reinado, batió récords y nos llenó de esperanza por el futuro del fútbol femenino. ¿Y ahora, qué sigue?
 

Copa mundial femenina

Por Cecilia Lagos*

Tanto nos preparamos, tanto la esperamos y ya pasó. La Copa Mundial Femenina de la FIFA se acabó rapidísimo, pero durante su mes de reinado, batió récords y nos llenó de esperanza por el futuro del fútbol femenino.

En la semanas previas y durante el evento, el mundial de Francia le dio a este deporte una visibilidad jamás antes registrada, con aumentos considerables de cobertura en medios, alcance digital y audiencias televisivas, incluso en países cuyas selecciones no estaban disputando partidos.

Por ejemplo, Brasil registró la audiencia más alta para un partido neutral, durante la final entre EE.UU. y Holanda, con 20 millones de telespectadores en dos canales y un peak de 21.6 millones.

Un tercer canal no publicó su audiencia, por lo tanto el número es aún mayor, triplicando el récord anterior, registrado en el mundial de 2011.

En Holanda, por otro lado, no sólo se rompió el récord de televidentes para un partido de fútbol femenino en la final con las estadounidenses (5.5 millones de personas), sino que además la tanda comercial de la transmisión tuvo a las empresas pagando espacios publicitarios al mismo precio de la final masculina del mundial de Rusia 2018.

Los que siguen atacando el fútbol femenino diciendo que no genera interés, realmente ya no tienen dónde ni cómo esconderse.

En los meses previos y durante su desarrollo, el mundial de Francia ayudó a crear una ansiedad enorme por ver cada partido, apoyado también por el gran crecimiento de la calidad del juego, producto del desarrollo que el fútbol femenino ha tenido en los últimos años, especialmente en Europa.

Pero… ¿qué pasa después de la Copa mundial femenina? sí, aquí vienen los “pero”.

Aparte de EE.UU, que ha sido la gran potencia mundial del fútbol femenino durante décadas, Europa ha crecido tomando medidas concretas, a través de la UEFA y sus distintas asociaciones, para acelerar el desarrollo del juego de las mujeres.

Como resultado, ya en cuartos de final de Francia 2019, siete de los ocho equipos clasificados fueron europeos: Holanda, Alemania, Suecia, Italia, Francia, Noruega e Inglaterra. Esto acentúa mucho más la profunda brecha en relación el fútbol femenino sudamericano, que sólo tuvo a Brasil pasando la fase de grupos.

Ahora entonces en Sudamérica, y particularmente en Chile, se debe aprovechar el impacto creado por la Copa Mundial Femenina y propulsar el desarrollo futbolístico de las jugadoras y la profesionalización de su actividad, a nivel de clubes y asociación.

La tristeza del penal perdido frente a Tailandia nos hace olvidar que en el primer mundial adulto de su historia, Chile fue capaz de ganar un partido y estar a cuatro minutos de clasificar a octavos de final.

Eso, viniendo de un país donde la liga es amateur y con varias jugadoras que llevaban apenas un año en el profesionalismo fuera del país.

Imagínense entonces lo que se podría lograr si tuvieran las condiciones que corresponden. Talento hay y mucho. Esta es la oportunidad de captarlo y desarrollarlo para cambiar la historia.

Pero ¿cómo?. Hay varios factores a cubrir para avanzar:

1) Respeto: Si no te gusta el fútbol femenino, estás en tu derecho, pero no por eso vas a insultar, burlarte, discriminar o negar oportunidades para que las mujeres puedan jugar al fútbol.

Y de ese respeto nace el derecho igualitario que tiene cualquier ser humano a vivir y trabajar haciendo lo que ama. Es lo mínimo, el punto de partida que se debe entender como principio de base.

2) Visibilidad: Se necesita una cobertura permanente del fútbol femenino en los medios, y no sólo de la selección cuando participa en algún torneo, sino del campeonato local y de la actualidad de los clubes y jugadoras.

Se trata de destacar logros y narrar historias, no de aprovecharse de fiebres pasajeras ni de inventar polémicas.

Lamentablemente los medios chilenos no enviaron a nadie a Francia, porque todo su presupuesto lo gastaron en mandar equipos a la Copa América en Brasil.

La cobertura que se vio en medios chilenos fue realizada por periodistas -casi todas mujeres- que pagaron todo de su bolsillo. Los medios sólo se subieron a esos viajes personales, sin esforzarse demasiado. Eso debe cambiar.

La visibilidad le permite a las jugadoras mostrar su trabajo, ser reconocidas por su talento y que el público sepa que existen, sobre todo las niñas que, al verlas, querrán también dedicarse a jugar fútbol.

La visibilidad atrae además publicidad de marcas, algo fundamental para el desarrollo del fútbol femenino.

3) Inversión financiera: Se necesita con urgencia que tanto los clubes como la empresa privada inviertan dinero, para financiar desde programas de desarrollo hasta patrocinios que les den a las jugadoras las condiciones de trabajo que necesitan y, cuanto antes, sueldos.

No pueden seguir la futbolistas pagando por jugar, sin indumentaria ni lugares para entrenar. Si no les van a pagar aún, como mínimo, denles condiciones decentes para jugar.

La única manera es invirtiendo dinero, sabiendo que los retornos quizás demoren, pero que llegarán si se hace un trabajo serio y sostenido en el tiempo.

4) Apoyo de los Clubes: Este punto es extremadamente sensible en Chile. El DT José Letelier lo dijo en Francia: “Hay una falta muy grande de apoyo por parte de los clubes. La ANFP está haciendo cosas que los clubes deberían hacer”.

Quienes dirigen los clubes del fútbol chileno no pueden seguir viendo al fútbol femenino, bajo el prisma de su machismo, como el “cacho” al que desprecian. Va más allá de la supuesta falta de dinero que alegan.

Es una falta de voluntad que sólo Santiago Morning está combatiendo en este momento, dando el ejemplo al profesionalizar a varias jugadoras de su plantel y haciendo alianzas con auspiciadores.

Cuando hay voluntad, siempre se encuentra el camino y, aunque sea de a poco, se intenta avanzar.

5) Programas de Desarrollo: Si muchos se quejan de que el nivel deportivo del juego femenino es bajo, es porque no se puede esperar que futbolistas que hacen lo que aman de forma amateur y sin haber pasado los años de formación futbolística que reciben los hombres, por ejemplo, desde pequeños, den un espectáculo de técnica y precisión.

Y aún así, con lo poco que les han dado, lo que mostró la selección en Francia fue enorme.

Pero es imprescindible crear programas de desarrollo desde categorías infantiles para que las jugadoras lleguen al nivel adulto con al menos 7 ó 10 años de educación como futbolistas.

La técnica se desarrolla a base de repetición y práctica constante. Las pichangas en la calle con los amigos del barrio -que es como la mayoría de las futbolistas se han formado- ayudan mucho, pero no son suficientes.

Crear escuelas y sistemas de campeonato donde las niñas desde pequeñas se formen y compitan, es esencial para alcanzar el profesionalismo, más allá de sueldos y contratos.

 

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Si los clubes se resisten a todo lo anterior, lo que se ganó a través de la Copa Mundial Femenina de Francia morirá.

Lamentablemente, seguirá dependiendo de los hombres que, por ahora, aún manejan todo en el fútbol.

Eso es algo más que debe cambiar como una necesidad urgente: Mujeres para conducir el fútbol femenino.

En una sociedad tan cerrada y machista como sigue siendo la chilena, parece muy difícil, pero tampoco parece lógico desarrollar un deporte practicado por mujeres sin mujeres en su dirección.

La pelota está ahora del lado de ellos. Para tener respuestas habrá que esperar. Más vale que se apuren.

*Cecilia Lagos es periodista deportiva, reportera oficial del mundial de fútbol femenino @ceci.lagos en Instagram y @CeciliaLagos en Twitter.