Vesta Lugg

Vesta Lugg: “Cuando te deja de importar lo que opine el resto, vives el amor de forma más plena”

Con su perrita Funky al lado y un disco con muchos planetas acercándose, Vesta Lugg conversó con nosotras sobre su nueva canción "No somos buenxs", sus nuevos sonidos, dejar de guiarse por los demás y rebelarse.
 

Vesta Lugg

Por Belén Leyton (@belenleytonl) / Fotografía por Javiera Eyzaguirre (@javieyzaguirre)

Todo lo quemé por ti y no me arrepiento, tú igual lo hubieses hecho por mí. Así comienza No somos buenxs, la nueva canción de Vesta Lugg (@vestalugg) con Pablo Feliú (@pablofeliuuu). Un single de un amor caótico que no da explicaciones, como la relación del Joker con Harley Quinn, la inspiración para Vesta. “Es como cuando te encuentras con alguien y sabes que tienes que estar con esa persona y mutuamente son como a prueba de balas”.

Si bien, al principio de la carrera de Vesta Lugg sus canciones eran más pop y electropop, ahora tiene un sonido más rockero. Su estilo está cambiando.

—Yo creo que está evolucionando más que cambiando. En Alas desatadas también jugamos con muchas guitarras más rockeras. De hecho, tiene como un momento instrumental que es casi una parte C y fue creada por Juan Blas, el productor de Alas desatadas. Y eso va a estar integrándose a todo lo que haga, porque es la música que yo consumo. Me encanta el punk, el pop rock. Una de mis bandas favoritas es Paramore, adoro toda su estética y el trabajo de estilo que tienen. Me encantaría experimentar con eso y creo que lo estoy haciendo.

—Me dio la sensación de que por un lado es sobre esta relación y por otro sobre no complacer a los demás.

—De hecho sí. Muchas veces he recibido comentarios de con quién debería estar o con quién no debería estar, cómo me debería desenvolver en mis relaciones… Otres opinan y buscan encasillar o categorizar nuestras actitudes. Y creo que esa irreverencia, que por lo menos yo he disfrutado en mis últimas relaciones amorosas, me ha permitido hablar de este amor caótico desde un lugar de honestidad.

Cuando te deja de importar lo que opine el resto y los demás, vives el amor de forma más plena. Y eso no te asegura que funcione, si al final ese no es el objetivo, es disfrutar de la etapa en la que estás.

—¿Cuándo decidiste liberarte de eso, de lo que piensen los demás?

—No creo que haya sido una decisión, como “hoy día es el día en que dejo de”, fue un proceso exponencial en el que empecé a disfrutar de espacios míos. Cuando una genera ese espacio de confort, de seguridad, y lo protege, te empiezas a dar cuenta de lo nutritivo que es y que lo que diga Juanito de Pedrito dice más de Juanito que de Pedrito. Yo creo fuertemente en eso.

Entonces, eso se fue desenvolviendo y contagiando muchos espacios en mi vida, no solamente mis conversaciones internas, sino en lo artístico, lo creativo, en mis espacios laborales, con mi equipo, mi familia, mis parejas. Valoro mucho mi integridad interna y la celebro también.

—¿Te sientes más libre ahora?

Hay días y días. Naturalmente, somos seres humanos, somos multidimensionales, ¿cierto? Esta canción me libera un montón, es una canción que habla acerca de liberar tu amor, vivirlo como quieres y que el resto no es parte de eso.

—En la canción dices que no son buenos, ¿en algún momento no eres buena, o sea, eres mala?

—Yo creo que habla de uno de los actos de rebeldía más grande: ser tú mismo en una sociedad que quiere encajarte en una categoría y decir cómo debes comportarte. Y bajo esa premisa, todo lo que no es cotidiano, estudiable, encajable es malo. Entonces, no somos buenos porque no somos como la gente espera o quiere o nos pide que seamos. Simplemente disfrutamos de lo que fluye. Creo que eso es muy representativo de mi estilo de vida también.

—Igual es muy difícil ponerte en una categoría. Haces muchas cosas…

—Y porque lo disfruto. Creo que todas las mujeres tenemos muchas dimensiones, no somos solamente amigas o parejas o mamás o hijas o creativas o administrativas o más matemáticas que humanistas. Creo fuertemente que nosotras tenemos una esencia que nos abre distintos mundos internos y casi que nos debemos el honor de abrir esas puertas a esos mundos para ver qué pasa, qué sucede, quiénes somos en ese planeta.

—En este encierro y pandemia te has dedicado, supongo, a revisar estos mundos, ¿qué has descubierto de ti?

—Que soy extremadamente resiliente y autocrítica, a veces al punto de autoherirme y es algo que tengo que disciplinar. He desarrollado otras ansiedades, que antes de la pandemia no tenía, y practico otro tipo de calma interna. Estoy meditando y eso me ha llevado a otras conversaciones. Creativamente hablando: me ha abierto puertas digitales con personas con las que no hubiese trabajado nunca si no hubiese sido por la pandemia. Podíamos contactarnos a través de una pantalla y eso es bien mágico. Es bizarrísimo que tú estés acá en esta cosa y estemos conversando. A mí eso, como esa dimensionalidad, me vuela y me inspira.

—También has hablado sobre tu salud mental en este tiempo, ¿qué te parece que ahora podamos hablar de esto?

Necesario. Y hace poco me di cuenta de que al momento de exponerme de esa forma, y me imagino que a muchas personas les pasa, estoy en una posición medio vulnerable porque es algo difícil exponer con lo que uno se siente menos fuerte. Y esas “debilidades”, que no creo que lo sean pero no encuentro una mejor palabra, mucha gente las va a agarrar, enjuiciar, criticar, opinar y eso, en un proceso de autodescubrimiento y aprendizaje, nunca suma, sólo resta.

Y a mí me impacta esa poca bondad de algunas personas al momento de hablar y opinar de otres, en vez de aplaudir la fuerza interna que hay que tener para mejorar y cuidarse y ser la mejor versión de une misme.

—Siento que todo esto está girando en torno a la opinión de otras personas y te estás rebelando para que dejen de opinar.

—Es que me di cuenta de que mi vida también se estaba construyendo en base a pilares de otres, lo que otres querían, lo que otres opinaban, lo que otres sentían que debía ser.

Y siendo mujeres vivimos en una sociedad donde estamos constantemente puestas bajo esa lupa. Pasé muchos años, como muchas, sintiéndome incómoda y no sabiendo por qué me sentía así, sabía que algo estaba mal, pero no sabía qué. Y todas estas conversaciones me han permitido tomar una bandera para poder crear un espacio más seguro para mí y para todas. Y eso es algo que practico a diario.

Y, lamentablemente, mucho gira en torno a otras personas queriendo estructurar nuestro ecosistema, forma de vivir, forma de practicar el autoamor y amor a otres. Todo esto lo encuentro peculiar y, a la vez, es una invitación a analizar también: qué podemos hacer para no solamente convivir con nosotres de forma más saludable, sino crear un mejor espacio para el que tenemos al lado. Esa es la única forma de sacar adelante este planeta. Real.

—¿Pero cómo se vive eso? Yo no lo vivo igual que tú, porque estás más expuesta.

—La plataforma aumenta los vehículos de conversación, pero al igual que muchas mujeres, nosotras vivimos en un espacio donde estamos siendo constantemente cuestionadas. Y debido a mi plataforma, también, he sentido la necesidad de hacer algo al respecto y creo que todos los días es un desafío distinto y no todos los días me siento igual de fuerte.

—¿Qué pasa cuando no te sientes fuerte?, ¿qué haces?

Pasó mucho tiempo con mi perrita y conversando por teléfono con mi padre o mi pareja o mi mejor amiga, rodeándome de personas que me nutren de espacios positivos, de energía positiva. Es necesaria.