Caupolicán

La grandiosa noche Latinoamericana de Alex Anwandter en el Caupolicán

Alex Anwandter está, no sé si desde hace mucho tiempo, en su mejor momento. Un real frontman que se ve tan encantado de interpretar sus composiciones, que ser testigo es un placer.
 

Caupolicán
POR EQUIPO ZANCADA, FOTOS VIRGINIA VALDIVIA
He pensado en un adjetivo para describir lo que fue anoche la presentación del último disco de Alex Anwandter, “Latinoamericana”, y no puedo encontrar una palabra que reúna todas mis emociones. Hermoso, profesional, elegante, emocionante, completo, generoso, fino, delicado, transparente, maduro, bailable, son algunas de las palabras que me dan vueltas hasta hoy.

El Caupolicán -que sigo creyendo es el mejor lugar en Santiago para escuchar una banda- estaba lleno y todos cantamos tan felices cada una de las viejas y nuevas canciones que sonaron en ese escenario. Sabíamos que iba a ser un show lleno de sorpresas, largo -duró casi 3 horas- y muy bien preparado, pero no es hasta el momento que lo vives que te das cuenta de su magnitud.

Alex está, no sé si desde hace mucho tiempo, en su mejor momento, un real frontman que se ve tan tranquilo, contento, tan encantado de interpretar que es un agrado escucharlo. Sobre todo cuando todo funciona, me imagino, como él quiere. Conectado con lo que está pasando y con su público a quien agradeció en cada momento por estar ahí. Subieron al escenario Javiera Mena -en piano- y Gepe -en batería- para interpretar Sol de Invierno y luego Tatuaje. Bellísimo, si son tan amigos y se quieren, se respetan y eso se nota. Al rato subió Miranda! y el teatro explotó nuevamente. Los argentinos se tomaron el escenario y no pararon. Siempre es viernes en mi corazón sonó tan hermosamente pop y en Imán sentimos la perfecta combinación de los argentinos con él. Esta increíble visita en el escenario se cerró con Bailarina (ambas del disco Es mentira, que tocaron íntegro el sábado pasado en el mismo recinto). Homenajeó su herencia brasileña interpretando en portugués y junto al piano 2 canciones que dedicó a su padre, presente en el teatro: Um girassol da cor de seu cabelo, y Amor de índio, que cantó entre sollozos y tremendamente emocionado. Quedamos al borde de las lágrimas.

La grandiosa noche Latinoamericana de Alex Anwandter en el Caupolicán 1

Una banda de 9 instrumentos que sonaba realmente bien. El sonido fue perfecto y es un lujo que pueda tocar los arreglos de violines con los músicos en el escenario (¡como en Cordillera!). Unas visuales que me gustaron mucho, con contenido, y juegos tipográficos que estéticamente también se fusionaban con el escenario, ellos y las luces.

Gracias Alex Anwandter por todo lo que has crecido, por lo que hiciste, por lo que nos transmites y nos hace sentir. Por cada nuevo lanzamiento de disco en el Caupolicán y que siga siendo así por mucho tiempo.

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