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La importancia del mundial femenino de Francia 2019

Este viernes comienza la Copa del Mundo Femenina de Francia 2019 y tanto la organización como quienes están involucrados en el fútbol femenino coinciden en lo mismo: Será el mundial más grande e importante de la historia hasta ahora.
 

Francia 2019 Mundial fútbol femenino

Por Cecilia Lagos*

Este viernes comienza la Copa del Mundo Femenina de Francia 2019 y tanto la organización como quienes están involucrados en el fútbol femenino coinciden en lo mismo: Será el mundial más grande e importante de la historia hasta ahora.

En medio de la reivindicación de los derechos de la mujer a tener igualdad, respeto y seguridad, el fútbol femenino y sus jugadoras se han levantado en todo el mundo para terminar con décadas de invisibilidad, negligencia y abusos de todo tipo.

Como resultado, este deporte ha tenido quizás el crecimiento más explosivo de su historia en los últimos dos años, de la mano de movimientos como, por ejemplo, el #MeToo. Ha sido una convergencia de poderes que ha vuelto inevitable e irrefrenable la rebelión de las mujeres en el fútbol, en demanda del profesionalismo y la visibilidad que merecen.

Por lo mismo, y como nunca, los auspiciadores de las selecciones y los medios están haciendo campañas épicas para mostrar el orgullo que tienen de apoyar a sus equipos, más allá de la oportunidad real que tengan de ganar la Copa del Mundo.

Qué momento para Chile entonces haber clasificado justo a éste como su primer mundial, porque es el premio a una lucha incansable de años, tanto de las jugadoras que irán a Francia, como de las que, por cansancio o necesidad, vistieron “La Roja” antes y no pudieron seguir.

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Es hermoso ver el apoyo masivo de los hinchas, producto de la enorme visibilidad que la selección le ha dado al fútbol femenino. Argumentos machistas como “no le interesa a nadie” o “no venden” son derribados una y otra vez en todo el mundo.

Particularmente en Chile, “La Roja Femenina” ha llenado estadios, reventado ratings televisivos, sus jugadoras se han convertido en ídolos de niños y niñas, y tanto el álbum de figuritas del mundial como sus camisetas arrasan en ventas.

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Sin embargo, también reciben ataques masculinos hacia su nivel futbolístico, sus resultados o simplemente el hecho de que sean mujeres jugando a la pelota.

Ese nivel de prejuicio va acompañado de una dosis igual de ignorancia, porque tienen el descaro de pedir que esta selección, que hasta hace tres años estaba en el abandono, vaya por el título y juegue al mismo nivel de potencias que llevan décadas de desarrollo profesional.

El fútbol femenino en Chile aún es mayormente amateur y casi todas las seleccionadas que juegan afuera apenas han vivido su primera temporada como profesionales.

¿Con qué cara podría nadie criticarlas si las campeonas del mundo las llegan a golear o si quedaran eliminadas en primera fase, aún jugando al máximo de sus capacidades? Lógicamente no es lo deseado, pero en este punto, todo es aprendizaje y experiencia. El resto, un sueño.

Nada es automático. Ir a pelear por un título tomará años y para eso se necesita una estrategia planificada, con apoyo de auspiciadores y de medios, mucho más allá de la fiebre mundialista. Les cuento un ejemplo: La selección femenina de Holanda ganó la Eurocopa femenina de 2017 después de ¡18 años! de planificación sostenida para llegar a ese objetivo.

La primera selección oficial femenina de ese país data de 1973, pero recién en 1999 la federación holandesa de fútbol trazó un plan a largo plazo que incluyó crear ligas mixtas en todo el país para acelerar el desarrollo técnico de las jugadoras, haciéndolas jugar desde pequeñas con los hombres, mientras crecían a la par.

De hecho, el plan culminaba 14 años después con el gran objetivo: Ser campeonas de Europa en 2013. ¿Qué pasó? Se demoraron 4 años más de lo pensado. Pero lo lograron y ahora están en el Top 10 del ranking FIFA y son candidatas reales a ganar la Copa del Mundo.

Hombres y mujeres no somos iguales. No se confundan. Lo que sí es igual es el derecho que tenemos a vivir nuestra vida como la soñamos y a desarrollar nuestros talentos, sin límites ni discriminación.

Porque la fortaleza de la igualdad se basa justamente en el reconocimiento de esas diferencias, valorándolas e integrándolas. Por eso, comparar por ejemplo, el fútbol femenino con el masculino no tiene sentido, pero necesitamos trabajar juntos para lograr la igualdad, sin comparaciones ni odiosidades.

En este mundial habrá grandes diferencias entre selecciones, y a veces será doloroso, pero ver jugar a las potencias mundiales es la gran muestra de lo que el fútbol femenino puede llegar a convertirse si se le da la oportunidad de desarrollarse como corresponde.

Por eso, Francia 2019 será una celebración de lo logrado y aprendizaje e inspiración para seguir avanzando sin pedir permiso ni disculpas a nadie.

*Cecilia Lagos es periodista deportiva, pueden seguir su cobertura del mundial de fútbol femenino a través de sus redes @ceci.lagos en Instagram y @CeciliaLagos en Twitter.