Gustavo Cerati

Gustavo Cerati habría cumplido 60 años

El día que murió Gustavo Cerati, murió también gran parte de mi infancia, mi adolescencia y un trozo de mis años de adulta. Hoy es su cumpleaños y recuerdo ese día de mediados de los 80's cuando Chile seguía siendo la isla que es hoy y empezaba a remecerse con la música de un trío argentino, de extraños peinados nuevos.
 

Gustavo Cerati

Por Marcela Infante (@infante)

El día que murió Gustavo Cerati, murió también gran parte de mi infancia, mi adolescencia y un trozo de mis años de adulta.

Hoy es su cumpleaños y recuerdo ese día de mediados de los 80’s cuando Chile seguía siendo la isla que es hoy y empezaba a remecerse con la música de un trío argentino, de extraños peinados nuevos, ropa y maquillaje tipo The Cure o Duran Duran.

Era Soda Stereo. Al frente estaba él, de una belleza conmovedora, carismático, cantando cosas como “mi novia tiene bíceps, ojo con lo que le dices” o “el régimen se acabó, se acabó”.

La primera vez que los vi, debe haber sido en Martes 13.

La segunda, ya eran mega estrellas a nivel nacional y estaban en el Festival de Viña. Yo ya era una fan total. La noche que tocaron, me acuerdo de haber salido a la terraza del departamento donde vivía con mi familia y gritar callada, como para adentro.

Después, vendría esa vez en que con una amiga nos fuimos al hotel Crowne Plaza en Plaza Italia a tratar de verlos. En menos de un minuto, corrí al estacionamiento subterráneo, me metí corriendo por las escaleras y llegué volando hasta el segundo piso.

Me pillaron, lógico, me sacaron del hotel por el lobby, mi amiga afuera estaba histérica. No sé porque siempre mantuve en mi mente que ellos estaban en el tercero y había estado tan cerca de lograrlo.

Otra vez y con mi misma amiga, nos fuimos a parar al frente del Hotel Carrera para lograr verlo, aunque fuera asomar una mano por la ventana.

Era tanto el escándalo que teníamos con todas las chicas que estábamos ahí, que los carabineros empezaron a corrernos. Fue la primera vez que un paco me pegó un lumazo. No me arrepiento.

Tampoco me arrepiento de haberlo ido a ver con una panza de cinco meses de embarazo. Me invitó mi hermano, en uno de esos escasos y lejanos tiempos en que se quedaba en Chile por más de diez días.

Yo fui creciendo con él debajo del foco. Lo vi enamorarse, casarse, vivir en Chile, tener hijos.

Ya de vieja me crucé un par de veces con él. Una en el Cafetto de Pedro de Valdivia con Providencia, andaba con Flavio Etcheto.

No fui capaz de acercarme ni a decirle pío. Ni un “gracias por tu música, Gustavo”, nada. Me quedé parada, al lado de mi mesa mientras mi almuerzo se enfriaba, mirándolo en completo silencio.

Otra vez, yo estaba entrando al teatro para ver a Plan V, me di vuelta y el pasó por mi lado, directo al escenario, otra vez no fui capaz de hacer nada.

Efecto Soda Stereo.

El día que Cerati murió no pude creerlo. Es cierto que estaba hospitalizado hace años, es cierto que quizás no tenía salida de esa situación, que quizás nunca hubo posibilidad de que sanará.

También es cierto que fue el músico que compuso gran parte de la banda de sonido de mi vida desde los 10 u once años y es super cierto que ciertos seres humanos no debiesen morir jamás.

Foto: Los muralistas Cristobal Espinosa y Daniela Galatea fueron los responsables de traspasar la fotografía tomada por Ignacio Orrego de Fotorock en el concierto donde Gustavo Cerati presentó el disco “Ahí Vamos” el año 2007 en Movistar Arena. El mural de 10 x 7 metros está ubicado en la esquina de Av. Santa Isabel y Roberto Espinoza, frente al Parque Almagro, Santiago Centro como parte de la exposición urbana permanente que celebra de los 17 años de Fotorock que, cada mes y hasta diciembre, inaugurará un nuevo mural”.