Cultura de la dieta

Cultura de la dieta y profesionales de la salud: los mayores detonadores de TCA

Esta semana, la tremenda Isidora pone en evidencia la cultura de la dieta en que vivimos. Normalizarla es normalizar los TCA.
 

Cultura de la dietaPor la Tremenda Isidora Subiabre Gajardo

¿Cuántas veces un profesional de salud te ha hecho un comentario sobre tu cuerpo o peso sin necesidad? ¿Cuántas veces has escuchado en los matinales de televisión la “nueva dieta que te hará bajar x kilos en una semana”? O, ¿cuántas veces quisiste compensar lo comido el fin de semana haciendo extenso ejercicio o “comiendo saludable”?

Lamentablemente, estos comentarios, conductas y prohibiciones han estado en nuestras cabezas desde edad temprana, principalmente en las niñas, y esto es debido a que vivimos en una constante cultura de la dieta.

Probablemente hayas escuchado hablar del concepto, quizás hayas sido una víctima más de este, pero lo más importante es saber y reconocer qué es lo que esta cultura controladora puede provocar: trastornos de la conducta alimentaria, y, por ende, la muerte

Si bien la cultura de la dieta no es la razón por la que existen los trastornos de la conducta alimentaria, sí son el gatillante número uno y el mayor detonador. Pero esto no se mueve solo, son los medios, la sociedad y sobre todo los profesionales de salud irresponsables que recomiendan dietas sin razón -bueno, en verdad, su razón es gordofobia internalizada-.

Hace unos días me topé con una publicación en Instagram sobre cómo una chica recibió comentarios de su ginecólogo por su apariencia y su peso, aun sabiendo que si consultamos a esos profesionales no es para ello. Lo que me sorprendió no sólo fue lo lamentable de su situación, sino que fueron los comentarios. “Es por tu SALUD”, le decía la mayoría. Ahí noté el mal concepto que tenemos: la salud no está definida en el peso. 

Es impresionante cómo la cultura de la dieta nos ha hecho creer desde niñas que el número de una balanza determina la salud, que el ejercicio es para quemar calorías, que lo saludable es solamente comer ensaladas, que el IMC es una medida fiable, entre otras mentiras.

Un ejemplo de que esta cultura nos afecta desde edad temprana, la dio en su Instagram la nutricionista, Pamela Campi (@nutri_pamecampi), tras las respuestas de estudiantes de primero básico a la pregunta: “¿Crees que es importante hacer deporte? ¿Por qué?” A lo que la mayoría de las niñas respondió que la importancia del deporte era bajar de peso y quemar calorías para no ser gorda.

Niñas de seis años están siendo víctimas de esta problemática y lo que esto puede gatillar en un futuro es grave. No es normal tener esa percepción del deporte, intentar nuevas dietas cada semana, preocuparse del peso e imagen corporal antes y después de cada comida. Normalizar la cultura de la dieta es normalizar los trastornos de la conducta alimentaria. 

Recuerdo cuando a la corta edad de 5 o 6 años una nutricionista me puso a dieta y hacía constantes comentarios sobre mi “grasa acumulada”. Me prohibía comer ciertos tipos de comidas, y así fue como se me hizo natural ponerles etiquetas y sumar en mi cabeza las calorías que consumía por día. Nadie me dijo que no era normal tenerle miedo a la comida.

En Chile y durante la pandemia, se ha evidenciado un aumento del 30% de los trastornos de la conducta alimentaria, acorde a un estudio realizado por la Universidad Católica de Chile. Si seguimos normalizando la alteración de conductas alimentarias y la cultura de la dieta, es probable que este número siga creciendo. 

Los TCA no se curan con “solo comer”; se necesita un cambio en toda la rutina de la familia y ayuda profesional especializada para sanar las conductas normalizadas que se crearon con el paso de los años. Es necesario un cambio, y es necesario ahora.

Desde el año 2016, en Chile se puso en marcha la ley de etiquetados en los alimentos, la cual obliga a las empresas a colocar un sello “alto en”, para alimentos que tengan exceso de calorías, sodio, azúcar, o grasas saturadas. Esta medida se impuso con el objetivo de controlar la obesidad en el país y prohibir incluso la venta de este tipo de productos en el colegio.

Sin embargo, no sabían que, al imponerla, también estaban contribuyendo a la famosa cultura de dieta, y poniéndonos en un infierno a quienes tenemos un TCA o estamos en recuperación de uno.

¿Sirve realmente la prohibición o demonización de estos alimentos para frenar los índices de obesidad en nuestra población? ¿O simplemente colabora con el miedo y etiquetas a los alimentos? 

Vivimos en una cultura de la dieta que normaliza inconscientemente los trastornos de la conducta alimentaria, y con ello, normalizamos la muerte por estos.

No va más que profesionales decreten dietas –mucho menos a niñes–, que en matinales de televisión recomienden dietas detox y pastillas para bajar de peso, que normalicemos la gordofobia con frases como “es por tu salud”, o que demonicemos las comidas y el deporte creyendo que el objetivo de estos es hacernos bajar de peso. Debemos dejar de creer que un número -el peso- determina nuestra salud.

Es peligroso poner a niñes a dieta. Es peligroso ser un profesional de salud y recomendar dietas a cada paciente. Es peligroso creer que el número de una balanza te define. Es peligroso ponerle etiquetas a la comida. Es peligroso hacerle caso a la cultura de la dieta.

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