Sufrimiento y dolor: cómo atravesarlos de una manera responsable conmigo misma

¿Sabes diferenciar entre sufrimiento y dolor? La psicóloga Anaí Núñez nos cuenta por qué es importante hacerlo con cariño y autocompasión.
Sufrimiento y dolor

Por Anaí Nuñez, psicoterapeuta integral en acompañamiento a mujeres
Habitualmente tendemos a confundir sufrimiento y dolor. Metemos en un mismo saco esto que llamamos “estar mal”. Pero es importante que podamos distinguir si estamos sufriendo o sintiendo dolor para hacernos responsables y afrontar la situación.

El sufrimiento

El sufrimiento está en el plano de la imaginación, es decir, en el terreno de la mente. En este sentido, cuando estamos sufriendo buscamos explicaciones: ¿Por qué me pasan estas cosas a mí?, ¿por qué los otros son así conmigo?

Y muchas veces preguntarnos los porqué solo trae porquerías.

 

Cuando estamos sufriendo nos volcamos hacia afuera, manifestamos nuestro sufrir a otros y a nosotras mismas, lamentándonos por este sentir. Desde el sufrimiento podemos quedarnos dando vueltas y vueltas en lo mismo, incluso estar toda una vida atrapadas en eso, no permitiéndonos la evolución ni el crecimiento personal.

El dolor

En cambio, el dolor es una experiencia más íntima, tiene que ver con el contacto que podemos tener en nuestra propia experiencia de dolor y también con el permiso que nos damos para sentir lo que realmente nos está ocurriendo.

Cuando podemos contactar y darnos permiso para sentir: sólo sentimos. No buscamos respuestas, culpables, razones y formas de nombrar aquello que nos pasa.

Permitirnos atravesar el dolor (por mucho que cueste) es liberador. Se siente un alivio y una ligereza tras experimentarlo tal y como es. Sentir y atravesar la experiencia del dolor nos permite resignificar las situaciones y dar paso al cambio.

Diferenciar entre sufrimiento y dolor

Cuando te des cuenta de que “estás mal”, no le des rienda suelta a esa víctima que llevas dentro, intenta viajar a tu centro y darte cuenta de cómo lo sientes, dónde lo sientes, cómo se siente sentir aquello que estás sintiendo. Dale espacio a la experiencia, respírala. Quédate en la sensación y en la emoción respirando y sintiendo.

Y cuando te des cuenta que le estás dando cuerda al rollo del sufrimiento, trátate con amor y compasión y vuelve a contemplar tu dolor. Una vez que hayas contactado con la experiencia, intenta responder a qué acción necesitas tomar para aliviar este dolor.

Recuerda diferenciar el sufrimiento y dolor. Siente y no te estanques en preguntas innecesarias. Y, como dice el psiquiatra y escritor chileno Claudio Naranjo: “Entrégate al desagrado y al dolor tal como al placer; no restrinjas tu percatarte”.

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