bandera
POR @PATYLEIVA
Maeva Schwend es conservadora y restauradora de textiles y forma parte del grupo de expertos que durante un año se dedicó a restaurar la bandera que sobrevivió el golpe militar. La bandera que flameaba en el frontis de La Moneda ese día, tras el bombardeo, lógicamente se redujo a cenizas, pero esta bandera –estandarte nacional– sobrevivió, ya que estaba en el cajón de un escritorio. Fue encontrada y entregada con todas la huellas y daños del paso del tiempo, y desde el viernes 11 de enero, puede ser visitada, restaurada, en la zona de vestigios en el Museo de la Memoria.

Maeva estudió restauración y conservación de Arte y Bienes Culturales con especialización en Textiles y Fibras Arqueológicas en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Colonia, Alemania. Actualmente se desempeña como conservadora del área Museo del Parque por la Paz Villa Grimaldi y es docente en la escuela de Diseño de la Universidad Diego Portales y en el Postítulo en Conservación y Restauración de Bienes Muebles de la Universidad de Chile. La semana pasada terminó esta importante misión y quisimos saber más sobre su experiencia con este –literal– trozo de historia.

¿Cuánto tiempo llevas dedicándote a la restauración?
En el ámbito de la restauración y conservación comencé a involucrarme hace más de 20 años. Y a la especialidad de textiles comencé a acercarme en 1999. Entre 2004 y 2008 estudié formalmente restauración y conservación de textiles en Alemania.

¿Cómo llegaste a ser parte de este grupo de expertos?
Con el Museo de la Memoria trabajé puntualmente en este proyecto que comenzó en agosto de 2017. Me integré a trabajar en la restauración del estandarte presidencial, debido a mi especialidad. Verónica Sánchez, la conservadora del Museo tiene otra especialidad (conservación de papel) y además ese trabajo probablemente le hubiera absorbido mucho tiempo de sus otras obligaciones en el Museo. Además tuvimos el apoyo de dos alumnas pasantes.

¿Qué es lo que más te motivó a participar en un desafío tan importase como el de restaurar la bandera después del bombardeo de La Moneda?
La motivación viene de la posibilidad de trabajar con textiles, que es algo que me gusta muchísimo. Y luego, trabajar en un proyecto de esta relevancia para el país, en un museo tan importante, me pareció un honor. Me sentí muy afortunada de poder participar del proyecto y formar parte de esta cadena de personas que posibilitaron que hoy esta bandera pueda ser apreciada en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, por muchos visitantes.

¿Qué pensaste cuando te convocaron? ¿y cuando te enteraste que esta bandera existía?
Cuando me invitaron a ver el estandarte me alegré muchísimo de la oportunidad, aunque también me dio algo de nerviosismo, sin duda. Al ver el estado del estandarte me dio mucha tristeza, su estado que era muy malo. Estaba arrugada, quemada, desteñida, manchada. Fue como ver un testigo o un sobreviviente con todas las marcas de la violencia. Había una sensación de pena pero también una necesidad de reparación, de devolverle su dignidad a ese objeto tan importante.

Por otro lado también me ponía nerviosa imaginarme cómo abordar el trabajo. Cuando uno evalúa un proyecto suele haber cosas que uno no ve y que devienen en imprevistos a lo largo del trabajo. Además la envergadura del objeto (4,6 x 3 m) era bastante importante lo que hace difícil encontrar espacio para trabajar. Sin embrago, encontramos un espacio apto dentro del museo y Verónica Sánchez fue increíblemente diligente en ayudar a que todos los imprevistos fueran subsanados.

¿Cómo describirías el sentimiento de mirar una obra terminada, restaurada después de tanto trabajo?
Ver la obra terminada y puesta en valor, como se hizo en el Museo, da una emoción muy grande. Una trabaja día a día más bien concentrada en los aspectos más técnicos, pero al terminar y ver al objeto presentado me removió mucho. Me alegró mucho la valoración que se le dio, creo que es un acto de reparación. Me siento muy agradecida del apoyo y del aprecio que se le dio al trabajo de restauración. Me alegra que ahora la obra quede expuesta para que muchas personas puedan verla y espero que los visitantes también puedan sentir la emoción de encontrarse con este importante objeto y eso les ermita reflexionar sobre nuestra historia.

¿Qué parte del proceso de trabajo es el más fascinante para tí?
Lo más fascinante del trabajo para mi es la posibilidad de estar tanto tiempo cerca de un objeto y poder “leer” su historia a través de su materialidad. Lo que más me gusta de mi trabajo es la cercanía con lo material, lo que te permite un conocimiento único de los objetos. Dicen que conocer es amar.

¿Cuáles son tus próximos planes profesionales?
No tengo planes concretos para este año, ya que el Fondart que estaba esperando para un bellísimo proyecto no fue adjudicado. Por ahora estoy apoyando a una colega en conservación de textiles.

Fotos: Gentileza Museo de la Memoria