admisión
POR SUR
En Chile ha vuelto a campear el debate sobre la educación pública, la privada y la subvencionada, de la mano del Gobierno de Piñera, que nuevamente, busca borrar con el codo, lo que en el gobierno anterior se escribió con la mano.

Esta vez el debate no es por los recursos asociados a Educación, sino por la selección escolar, ese fantasma que, de alguna manera, había quedado atrás hace algún tiempo en el sistema público (porque, aunque sea obvio, hay que decirlo, en la educación privada la selección es diaria y brutal).

Llevamos días en el debate y mucho se ha dicho. Mucho y de manera contundente: Daniel Matamala en “La cumbre de una montaña” enfrenta la meritocracia con aquellos pocos colegios particulares donde acceden los hijos e hijas del poquísimo porciento más rico de Chile. Esteban Abarzúa (periodista deportivo) y su crónica en primera persona sobre lo que pasa en las escuelas públicas, el mérito y lo que supuestamente es justo, Carlos Peña y su aclaración de conceptos entre meritocracia, talento y azar.

Trabajo en educación hace 15 años. De esos, 8 han sido para trabajar con los estudiantes más excluidos, los más vulnerables, los que -a ojos de la derecha- no tienen ningún mérito. Porque no son buenos para estudiar, porque faltan harto a clases, incluso no se portan muy bien. Y ahora que lo pienso, porque la educación no necesariamente ha sido su prioridad, como sí lo han sido los hijos e hijas que tuvieron en la adolescencia, el trabajo que tuvieron que tomar para ayudar económicamente a sus mamás solteras, y dolorosamente porque el consumo de marihuana y pasta base le ganó a la motivación por avanzar en su trayectoria escolar.

¿Es que acaso el mismo sistema escolar no tiene ninguna responsabilidad en que todo eso le pase a los jóvenes? ¿Es todo responsabilidad de los estudiantes y de sus familias que no supieron relevar lo importante que era estudiar? ¿Qué les entregamos a los que no tienen mérito alguno sino solo circunstancias desfavorables? ¿Una educación peor porque es lo que se merecen?

Este debate impulsado por la derecha me da bronca. Lo que buscan con este proyecto de ley, “admisión justa”, es la realización de su máxima esencia: segmentar desde la infancia (pero jamás abortar) y dejar sin nada a los que se van quedando más atrás.

unsplash-logokyo azuma

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