POR KAY
Algo me adelantaron sobre este libro antes de leerlo, la escritora cuenta el impacto en su vida al nacer su hija. Me dio curiosidad saber como podría una intelectual vivir y luego transcribir esa etapa de la vida sin caer en el cliché sobre guaguas y su mundo.

Nunca queda claro si fue un hijo/a buscado, un domingo siete bien asumido y tampoco se bien la edad de la escritora-madre primeriza, pero el caso es que relata muy bien, “sin filtros ni adornos”, la llegada de su hijo.

Son eso, sus pensamientos al respecto desde los puntos de vista más impredecibles, desde cuantos escritores conoce con hijos y cuantos sin, el origen del color de un mameluco, comparaciones con películas y series del momento junto con sus escritores favoritos y sobretodo, es capaz de transmitir sin una pizca de cursilería el amor infinito que siente por su hija. Son un montón de relatos sueltos sobre situaciones y pensamientos que van armando su escenario nuevo, del cual no sabe nada.

No necesita adjetivos mimosos ni sobrenombres fantasiosos para describir a su hija, pero se nota que está viviendo a concho esta nueva etapa, dejándose llevar por el instinto y disfrutando el mundo de las guaguas viendola crecer.

Es agradable leer algo sobre la maternidad, sin ese dejo de “mundo mágico” que se siente a ratos en otros libros sobre el tema, sin los consejos generalizados y sobretodo, de alguien que sabe escribir además de ser madre.