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LITERATURA

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alfonsina vs pacos con mural chica
por Daniela Paz (@dnlpz)

En interesante conocer a mujeres, sobre todo chilenas, que trabajan en cómic. Este nuevo libro nos gustó mucho y se llama Alfonsina y su autora Gaviota Cercos.

Según ella cuenta, “es una novela gráfica/historieta de humor negro y crítico muy sutil, simple y cotidiano, que cuenta la vida de Alfonsina Guerrero, joven artista que después de un largo viaje vuelve a su país a intentar hacer dinero en las artes visuales, cosa que no logra con mucho éxito. Termina trabajando para su hermana melliza, como empleada en el área de Publicidad y Marketing, hecho que odia con todo su corazón, en una empresa multimillonaria”.

La autora estudió Artes Visuales y Pedagogía, creó “Todas queremos ser putas”, una serie de dibujos sensuales y grotescos de mujeres demostrando su total sensualidad.

El libro es distribuido por Ril Editores.

portada alfonsina sola

la gente viva para web}

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por Claudio Aravena, ilustración de Cristián Salinas (Mr Sardinas) para Fundación La Fuente

Hoy nos despertamos con una mala noticia: la muerte de Pedro Lemebel. Profesor de arte, escritor, cronista, performista, Lemebel es -sin duda- la más auténtica voz de la creación literaria chilena contemporánea.

De inmediato, miles de compatriotas postearon imágenes, frases, fotografías, portadas de sus libros, autógrafos, historias con él: “lo veía camino a la Vega, con su carro lleno de frutas y flores”, “me saludó en la librería Metales Pesados”, “lo conocí en la Feria del Libro”, “lo admiraba”, “lo encontraba seco”. Cada lector, cada seguidor atesorando un recuerdo, un instante.

La primera vez que lo vi, el año 94, cruzó Campus Oriente enfundado en un traje sastre negro, de taco alto y pañuelo de calaveras amarrado en la cabeza. A su paso, a su sonar de tacos, el gentío rucio del campus se paralizó. Cruzó de esquina a esquina con ímpetu para saludar a la Damiela Eltit, quien recibía un premio ese día. Me quedé paralizado: un hombre con tacos en la pontificia universidad. Luego con mis compañeros de literatura devoramos su primer libro “La esquina es mi corazón” (Cuarto Propio, 1994), casi en una actitud clandestina, cuando el buscador de la biblioteca de la universidad, al colocar “literatura gay”, te mandaba a libros de enfermedades siquiátricas.

Hoy, mientras yo mismo subía posteos y noticias, pensaba en cuánto habíamos cambiado: las portadas de los diarios, las radios, algunas universidades, la Presidenta de la República, la Ministra de Cultura despiden al autor clandestino y marginal. Sin embargo, el único que no cambió fue Lemebel: siempre siguió siendo el mismo, el de la lengua filosa y cola, dispuesto a hacernos ver esa verdad que queremos esconder bajo la alfombra. Sus crónicas eran un espejo incómodo de nuestro Chile: los acuerdos con los milicos, la televisión dorada de Bolocco y Morandé, el olvido de los muertos y los desaparecidos, la democracia pactada. Nuestra aspiración a ser un Chile rubio, olvidándonos de nuestra mecha tiesa y oscura a punta de blondor.

La última vez que lo escuché en el GAM, para el FILBA, no quiso salir hasta que todos los cabros que hacían fila en la puerta pudieran entrar, rompiendo todas las normas de seguridad de un país sísmico, cientos de seguidores llenaron las escaleras apoyados en los muros y lo aplaudieron a rabiar. Lemebel, envuelto en lentejuelas y ya con la voz débil -producto del cáncer a la laringe que lo mató- leyó, se emocionó y brindó con nosotros, sus seguidores emocionados que vibramos a punta de recuerdos, de boleros, de amor, y de sexo furtivo y setentero. Lemebel era nuestra voz, sobre todo, para quienes tenemos un ala rota. Nadie mejor supo decirlo y lo retrató en su Manifiesto, que hoy les dejo, y que fue leído el año 1986 frente a la cúpulas de los partidos de izquierda, tan homofóbicos como la conservadora derecha chilena. Gracias, Pedro, por la valentía.

Manifiesto / Pedro Lembel

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.

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por Lala

Santiago en 100 palabras ya es una tradición en cuanto a concursos sobre la ciudad. Y este martes 30 se dará el puntapié inicial a su XIV versión con una serie de actividades gratuitas y, por supuesto, el regalo de 100 mil ejemplares del libro compilatorio con los mejores cuentos de la versión 2014.

A las 8 am comenzará la entrega de los 100 mil libros, en la estación Bellas Artes, la que se extenderá hasta las 22 horas. Eso sí, a los 100 primeros se les regalará un calendario ilustrado 2015.

Además, desde el mediodía se instalará un espacio de lectura a cargo de Manuel García, Blanca Lewin, Alejandro Zambra, Alberto Montt, Raúl Zurita, Alejandra Costamagna, entre otros; y un “Muro de los Deseos”, para cerrar este año con buenos augurios.

Sobre el concurso, hay plazo hasta el 6 de marzo para participar de esta versión 2015. Más información y bases en www.santiagoen100palabras.cl

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por Riana Fer

No soy una gran lectora de poesía, y a los pocos que leo y admiro son poeta ya muertos, que los conocí gracias a una buena profesora de castellano o más tarde en la universidad. Hoy, ya sumergida en el mundo laboral, ya no tengo esos consejeros o conocedores que me recomienden un buen libro de poesía, por lo que definitivamente mi lectura es casi puramente narrativa.

Este año, entre conferencias y entrevistas que he ido y leído, he comprobado que los buenos escritores, o por lo menos los que me gustan a mí, son grandes lectores de poesía. Por lo que me he propuesto tratar de leer poesía, y poesía chilena.

El problema es por dónde empezar, Chile es un país de poetas y está, literalmente, lleno de ellos. No puedo leerlos y comprarlos a todos, y la poesía es un gusto tan personal como para preguntarle a cualquiera.

Supe que la Biblioteca Nacional -en el debut de su editorial “Ediciones Biblioteca Nacional”- va a sacar una antología poética de 85 poetas chilenos vivos; “Poemas de Chile” es un libro que agrupará poemas de norte a sur con sus manuscritos correspondientes. Y la mejor noticia: lo regalarán en su lanzamiento en la Feria del Libro (que es mañana viernes 7 de noviembre a las 19 horas). Una perfecta forma de conocer qué está pasando en la poesía actual y de pasada enamorarme de algún poeta y volver a leer poesía de vez en cuando.

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#concursozancada por Lala para Estamos Leyendo

Un secreto familiar, cuatro hermanas que llegan a vivir al sur de Chile donde una abuela que no conocen y un legado que resulta ser una gran sorpresa. Desde aquí se teje la trama de la trilogía fantástica Zahorí, cuyo segundo libro, Revelaciones, se lanzó hace un par de semanas.

Camila Valenzuela estudió Literatura Creativa en la Universidad Diego Portales, y recuerda que nunca tuvo ramos relacionados a la literatura infantil y juvenil, “como si fuera un ‘género bajo’ o poco relevante”. Con el tiempo decidió investigar más y hoy imparte clases en el diplomado de Literatura Infantil y Juvenil de la USACH.

Conversamos con Camila sobre su libro, la literatura infantil y juvenil en Chile, la fantasía y también sobre quienes se han convertido en un gran apoyo: los booktubers, jóvenes que recomiendan y comentan libros a través de Youtube.

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liliana
por María José Viera-Gallo, foto: Carla Mc Kay

Una ola nos sorprende desde Bolivia.

Es el primer titular –antojadizo y sí, atávico –con que se me ocurre abrir este post sobre La Ola, el bello libro de cuentos de la autora boliviana Liliana Colanzi (1981), editado por Montacerdos.

El mundo de Colanzi se abre con una imagen sangrienta de su infancia boliviana: “Una vez cuando era niña, vi matar a un chancho” y termina vagando entre los moteles y viajes de la adultez con “un corazón gastado, estremecido, temblando de amor”. Entre todas las edades, se levanta la ola de la vida, siempre silenciosa y amenazante.
Frente a cualquier ola hay dos posibilidades: capearla o acusar el golpe.
Liliana opta por lo segundo. ¿Será ese finalmente el secreto de la literatura femenina? Hipersensibles, enfermos de melancolía, postrománticos, andinos y pop, cuatro de estos siete cuentos –algunos ya habían sido editados en su primer volumen Vacaciones Permanentes (2010) –los escribió bajo el embrujo de la nieve de Ithaca, al norte de Nueva York, donde estudia un doctorado en Letras, pero con su Bolivia natal en el RAM.
De paso por FILBA Santiago y una presentación llena de vino y rock, a cargo de Alvaro Bisama en el bar José K, Liliana contestó estas diez preguntas, que en realidad, y sin explicación alguna, son once.

Publicaste Vacaciones Permanentes a tus 30. En una dedicatoria a Fuguet que yo leí (porque Fuguet me prestó tu libro) dices que son cuentos de chicos perdidos. ¿Quiénes son esos chicos?
Los que crecimos en los 90s en la fiesta prestada del derroche neoliberal, incómodos pero sin poder encontrar la puerta de salida, o mejor dicho sin saber que existía una puerta de salida.

En el cuento “1997” dices que sucedieron muchas cosas en ese entonces en Bolivia, como el hecho de que Mc Donald abrió su primer restaurant ¿Se pueden leer los 90s en Latinoamérica en clave cheeseburguer?
La presencia de McDonald’s en Bolivia fue en su momento un indicador de desarrollo. Si las cadenas de comida chatarra norteamericanas querían hacer negocios con nosotros, significaba que no estábamos tan atrasados. Por eso la partida de McDonald’s el 2002 se vivió como un trauma y un fracaso: la gente hizo cola para comer el última cheeseburger, el último cliente recibió orgulloso su diploma, la prensa fue a cubrir la despedida con mariachis. Después se ha querido reescribir la historia diciendo que en realidad los bolivianos hicimos quebrar a McDonald’s, que preferimos la comida típica, pero no fue así. Hoy nuestra relación con el imperio ha cambiado, pero nos seguimos babeando cuando nos enteramos de que Starbucks o Hard Rock Café llegan al país.

Kurt Cobain es una figura protagónica en tus crónicas de The Clinic, un duelo que sigues interpretando. ¿Qué murió con su muerte?
Si menciono a Cobain es porque lo considero el síntoma de todo lo que salió mal en los 90s: el tipo critica el sistema exitista y termina convertido en superestrella. Me parece nefasto e inevitable que Cobain sea el icono de los 90s: sus canciones hablan de alienación y de conversaciones con amigos que viven en tu cabeza y hacen de la autodestrucción una forma de protesta pero también un refugio narcicista. Me llevo mejor con el aire de estos tiempos, más optimista, más utópico y también, por suerte, menos inocente.

¿Cómo es despertar y dormirse con un escritor al lado? ¿No temes que te lea demasiado tu mente, tus codos, qué se yo…?
Habría que preguntárselo a él. Yo soy la que tiene insomnio y se la pasa contando ovejas y escuchando la voz insoportable de la radio interior.

¿Hay parejas de escritores en las cuales no te gustaría convertirte o al revés que sí te parezcan un buen modelo?
Hay varias formas de autodestrucción de a dos. La más obvia es la de Sylvia Plath y Ted Hughes, pero también hay dinámicas perversas como la de Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sarte, que usaban a otros y otras como sponsors del ego.

Faltan más voces amazónicas y femeninas, menos voces masculinas y andinas, dijiste en un importante periódico chileno. Explícame más
Cuando se habla de Bolivia se dice “el país andino”, pero Bolivia es 60% amazónico. Ese imaginario todavía está por descubrirse en la literatura. Y claro, me encantaría que aparecieran más escritoras. Casi todo el canon boliviano está compuesto por hombres.

En la Ola hay varios relatos cobre el ser inmigrante y literato en USA. Tú vives allá. ¿Hay algo que la ficción no puede retratar y puedas contarnos acá?

Una de las cosas más aterradoras que he vivido ocurrió a los pocos meses de llegar a Oxford, Inglaterra. Trabajaba como mesera en un restaurante y, a la salida del trabajo, pasada la medianoche, un colega se ofreció a llevarme en su auto, después de dejar a sus amigos. Me tuvieron dando vueltas por la ciudad, haciendo bromas sobre la posibilidad de matarme y tirarme en algún vertedero. Hay un tipo de vulnerabilidad y de soledad que solo se experimenta con la migración. Obviamente, depende qué tipo de migración: es distinto ser una estudiante de doctorado con beca y seguro de salud a ser recolector de manzanas en Pennsylvania.

¿Cómo te imaginas dentro de una década?
En Indonesia, comiendo pizza, viendo llover. En alguna carretera. En la selva. Con el diablo de la curiosidad arrastrándome a algún lugar nuevo.

Una mujer por la que te harías lesbiana.
No me interesan las celebridades, pero sí ha habido mujeres reales que me han sacudido.

¿Le faltan mas chicas borderline como algunos de tus personajes a la literatura latinoamericana contemporánea?
Más que personajes, faltan escritoras en Latinoamérica.

Hablando del título de tu libro, ¿Cielo tierra y mar para Bolivia?
Mar para Bolivia, por supuesto.

La Ola es editada por Montacerdos (de Diego Zuniga) y se puede comprar en las librerías Qué Leo, Metales pesados, Ulises, Catalonia.

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taller
Tenemos una nueva versión de nuestro Club de Lectura, y esta vez será de una selección de novelas escritas por mujeres. Comenzará el mes de octubre y durará 2 meses en los que nos reuniremos 1 vez por semana.

Un club de lectura puede ser muchas cosas, pero es, por sobre todas, un lugar para hablar y discutir. Los libros no son una excusa, son el tema central, y a partir de ello, el club de lectura puede ser una forma de conocer otras interpretaciones, otras miradas al libro, miradas que, en conjunto, hacen que la experiencia de leer sea más interesante, más constructiva. A la vez, es una forma de conocer otras formas de leer y otros libros que desconocíamos. En este caso, las novelas cortas escritas por mujeres ofrecen temas de discusión que se acercan al relato más clásico y a vanguardias que han impulsado, y que hacen que la experiencia de lectura sea más cercana, más entretenida también.

Guía: Cristóbal Carrasco*
Fecha de inicio: jueves 16 de octubre de 2014
Duración: 2 meses.
Lugar: Taller av. Italia, Providencia
Costo: $37.000 mensual
Horario: 7:30 a 9:00 pm
Invitados: escritores que hablen sobre sus libros favoritos
Más información y consultas: contacto@zancada.com

Si te interesa participar, envíanos un mail titulado CLUB DE LECTURA a contacto@zancada.com con tu nombre, teléfono de contacto y twitter (opcional) para inscribirte. Cada alumno compra sus libros. Hay cupos limitados.

*Cristóbal Carrasco (1986) es abogado, y se desempeña actualmente como editor en la editorial chilena Hueders. Colabora como columnista de libros en medios como El Mercurio Regional, 60watts y Zancada y ha dirigido clubes de lectura en la Escuela de Lectores del GAM (2011) sobre autores latinoamericanos y escritoras estadounidenses; también en el Instituto Chileno-Británico de Cultura (2013). En 2009 fue ganador del concurso Roberto Bolaño de Literatura Joven, categoría Novela, otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes.

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libroocioso31minutos
#concursozancada por Daniela Paz (@dnlpz)

El nuevo libro de 31 Minutos y Hueders está hecho para cortar, pintar, rayar, romper y lo que tu imaginación de niño o grande te permita.

Gracias a esta nueva edición podrás matar tus horas de ocio, tus tiempo de aburrimiento en la pega, en tu casa o para descargar tu creatividad antes de dormir.

Este libro puede ser cortado porque trae títeres de dedos y escenografías para que puedas hacer tu propia obra de teatro y origamis para los que disfrutan de este milenario arte huachiminguístico. No hay reglas!

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autoayudaMatiasCorrea
por @patyleiva

Matías Correa es el autor de Autoayuda, una novela (no un libro ídem) publicada por editorial Chancacazo, que transita por la soledad, la ironía, el descontrol y la miseria desde la que pareciera una acomodada posición en la vida. Mena, el protagonista, me ha provocado sentimientos que rara vez experimento por un protagonista. Algo que quizás la Delphine de El Rayo Verde casi me hizo sentir y que el Grenouille de El Perfume no logró a pesar de todo. Nunca me había alegrado de que al protagonista de mi libro le sacaran la mugre. Con Jean-Michel Mena Viollier la empatía llega después de alegrarme por su desventura (lo que, asumo, me vuelve tan miserable como él).

Yo soy lenta para leer, pero tomé este libro y no lo solté hasta terminar. Se divide en 4 capítulos manejados con un ritmo asombroso en el que la abulia y la incertidumbre coexisten atrapándonos entre los breves perímetros y los escasos personajes que rodean a este hombre solo. La historia cosecha lo que va sembrando en nuestra cabeza, deleitándonos con las agridulces sorpresas que nos dejan con ese mismo sabor de boca.

Me parece arriesgado –valiente y divertido– que el autor haya titulado su segunda novela con el nombre de un género al que –adivino– no quisiera pertenecer como escritor. Es un libro pesimista que contrasta con lo que la palabra “Autoayuda” ofrece, lo que se mantiene –y se agradece– como una ambigua constante en esta historia de un hombre que se cruza en la vida de otro.

Sólo ruego para que ninguna incauta alma en pena que no perciba la multitud de ironías que Correa ofrece, partiendo por la portada (ennumera detalles técnicos como la cantidad de páginas y el número de registro de propiedad intelectual como protagonistas del diseño), crea que encontrará la solución a sus dolencias emocionales en un sentido literal comprando este libro.

Conversamos con el autor, quien nos contestó algunas preguntas que nos inquietaron al leer Autoayuda:

¿Qué sentimiento crees que provocará el protagonista de Autoayuda en los lectores? (¿o cuál te gustaría que provocara?)
Algo parecido a una desconcertante versión de la empatía. Lo que te pasa cuando, por error o necesidad, terminas por salir a la calle con ropa prestada, vistiendo los pantalones, calzoncillos y zapatillas de un amigo. Algo así puede llegar a sentir el lector (o eso espero, me gustaría creer).

En el masculino mundo de Mena existen al menos 3 mujeres clave (todavía no sé cuál es la más importante). ¿Puedes elegir a una de ellas y contarnos lo que simboliza en su historia?
Dentro y fuera de la ficción, la más importante de las mujeres es siempre la que se anima a quererte. Al interior de la novela, alternativamente, ese papel es interpretado (en distintos momentos) tanto por la mujer que abandona a Mena como por la mujer que lo parío, su madre -además de las desconocidas que, fugazmente, le dan limosnas de simpatía cada vez que visitan su departamento-.

Su mujer, ¿podría haber sido cualquier mujer? ¿Es un sentimiento de pérdida o un gran amor?
A lo largo de las páginas de Autoayuda, creo, no se menciona nunca el nombre de la mujer de Mena. (Lo mismo pasa en Geografía de lo inútil, donde el personaje femenino de mayor importancia se llama N.) El gesto ese no fue deliberado. Supongo que tiene que ver con que lo temible y lo sagrado suelen ser experiencias inefables. Dicho de otra manera: para referirse a lo que más vale, para aludir a lo que más importa, así como al invocar lo que más se teme, las palabras sirven poco; no bastan ni alcanzan para dar cuenta de grandes pérdidas, miedos, amores o alegrías. Así que, no: la mujer de Mena no podría ser una mujer cualquiera.

Al escribir este libro, ¿siempre supiste a dónde querías llegar o hubo espontaneidad y azar en el proceso? Está tan bien armado que hace pensar en un minucioso plan.
En esta novela hay más tripa que cabeza. Eso significa que la escritura operó de manera más o menos intuitiva. No así el montaje y la composición de su estructura; aunque empecé a definir esto último cuando la historia ya era capaz de flotar por su cuenta, los arreglos y ajustes se hicieron en paralelo, sobre la marcha. Pero intuición no es lo mismo que azar. Cuando le abres espacio a lo intuitivo te dejas guiar por un mapa de referencias imprecisas y debes confiar en las pulsiones que orientan la historia que exploras.

¿Cuánto de hombre elefante tiene Genaro Scott, el enigmático vecino de Mena?
Scott tiene tanto del Hombre Elefante como de Pilar Sordo, Epicuro y Ludwig Wittgenstein.

¿Cómo defines la relación entre ellos?
Puede tratarse de un bromance, es decir, una forma de amistad entre hombres solos que colinda con el concubinato, aun cuando se encuentra libre de toda atracción física. A pesar de que Mena y Scott son heterosexuales, (casi) conviven como una pareja de esposos seniles e infieles: se aguantan el uno al otro, incluso se quieren, pero no se les ocurriría jamás imaginar entre sí la posibilidad del deseo.

¿Cómo fue tu decisión de incluir animales? ¿Cuál es tu relación con ellos?
He tenido perros, gatos, peces y hámsters; también tortugas acuáticas y canarios, pero nunca he adoptado un loro para que me haga compañía. En todo caso, no tengo talento alguna para cuidar cosas vivas; las mascotas que no se me murieron (atropelladas, derretidas o enfermas), terminaron por perderse o escaparse. Como sea, lo único que he aprendido estando cerca de animales es que el resto de las especies no se diferencia tanto de la nuestra. No confío, sin embargo, en quienes prefieren pasar más tiempo con mascotas que con personas: tienes que ser irredimiblemente misántropo para llegar a sentir mayor empatía por tu perro o tu gato antes que por un vecino, un pariente o un compañero de pega.

¿Cómo llegaste a esta portada? ¿Lo vieron juntos con el diseñador?¿Qué es lo primero que crees que piensa el lector o lectora al verlo en una vitrina o librero?
El diseño del libro lo trabajamos en conjunto con Gabriel Aguayo y Alejandro Palacios, el diseñador y el diagramador de la editorial. Me gusta trabajar con diseñadores y me ha tocado hacerlo antes. La idea de concebir la gráfica del libro como una extensión de ciertas ideas que dominan la novela (sobre la autoayuda y el éxito, lo terapéutico, lo farmacológico, etc.) nos pareción natural a los tres. Agradezco que la editorial me haya permitido involucrarme en ese ítem, uno que, por definición, no forma parte del trabajo de escritor. Ahora bien, aunque ignoro los efectos que produce el diseño en quienes se topan la novela en vitrinas de librerías, sé que algunos lectores han experimentado algo de pudor al pasearse en el metro con un libro que dice, con letras bien grandes, “Autoayuda” en la portada.

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por Claudio

Nicanor Parra está de cumpleaños. Y cumple 100, nada más ni nada menos. Uno de los (anti) poetas más importantes de la lengua castellana. En los próximos días, plazas, escuelas, calles, bibliotecas y centros culturales se abrirán para que sus versos sean leídos. Acá una selección de esas actividades:

Biblioteca Nacional
El próximo 4 de septiembre, la Biblioteca Nacional rendirá un homenaje a Nicanor Parra por su cumpleaños N° 100. En la conmemoración, que se llevará a cabo en la sala América a las 19.00 horas, se comentará su obra, se interpretará y donará a la biblioteca música original compuesta en honor al antipoeta y a sus hermanos Violeta y Roberto. Entrada Liberada.
Más información en: www.bibliotecanacional.cl