Literatura: Loser, pero no

literatura especial
por Daniela Paz & la 99

Tener todo para ser un loser y sacar lo mejor te convierte enseguida en alguien bacán. En el documental Crumb, que dirige Terry Zwigoff, muestran cuando Robert Crumb vuelve a su ciudad natal y va a la tienda de cómic que frecuentaba en su juventud; el tipo que atiende era su fan y le pide un autógrafo y Robert le dice: no creo en los autógrafos. El fan se queda callado. La perfecta venganza de un loser.

El ilustrador Robert Crumb, nacido en Pensilvania, fue hijo de una familia clase media norteamericana, uno de los cinco hijos de un militar de carrera. Desde muy pequeño Crumb empezó a trabajar y comenzó a dibujar cómics junto con su hermano mayor. En su adolescencia a Crumb no lo pescaban las minas: era demasiado feo, usaba lentes, era muy flaco y estaba realmente obsesionado con los cómics, al punto que guardaba una Lola Bunny en su bolsillo, aunque eso también tenía que ver con su obsesión con los retratos femenimos exagerados.

Los trabajos que conocemos de este ilustrador comienzan a sus 15 años con el que sería uno de sus personajes más importantes: “El gato Fritz”. Ese es uno de los íconos de su trabajo y representa también su visión sobre la sociedad en ese momento. El gato, que fue creado en la década del 60, tiene relación con la contracultura; después de un paso frustrado por el movimiento hippie del momento, Crumb hace que el gato destruya todas estas tendencias de amor y paz, siendo un personaje totalmente irónico, enfocado en los temas como drogas, sexo y violencia, totalmente alejado de la moda de esos días. Lo mismo que le pasaba al ilustrador que no pudo ni quiso encajar en ningún movimiento.

(Este artículo –y mucho más– está en la Edición Especial Aniversario Zancada #4)

Baja la Edición Especial Aniversario 2009 ahora (.pdf 6,7MB)

Eso se refleja a lo largo de todo su trabajo; en sus inicios comenzó creando el fanzine Zap Comix a fines de la década de los 60, considerado como el nacimiento del cómic underground norteamericano. Los temas que abordaba en esa época fueron totalmente trangresores, porque en esa época el cómic estaba destinado a un público infantil, mientras que Crumb trataba temas de contracultura.

Cuando Crumb comenzó a ser altamente reconocido, y sus trabajos lograron una mayor popularidad, comenzó a recibir ofertas de grupos de música para que creara las portadas de sus discos, e incluso rechazó ofertas de los Rolling Stones. Pero siempre quedó al margen de la fama, por eso en sus momentos de mayor reconocimiento y cuando pudo haber sido parte de un grupo selecto, simplemente se retiró a vivir a Francia, alejado de todo por lo que pudo haber luchado.

Ghost World

Ver o leer Ghost World a los 16 años es casi tan fundamental como leer El guardián en el Centeno de J.D. Salinger o El Gran Gatsby de Fitzgerald. Son obras que ayudan a pasar etapas fundamentales de la vida.

Una ayuda extraña de parte de dos chicas que cada sala de clases del mundo tiene. Dos outsiders, ñoñas, losers, pero adorables. Enid y Rebecca caminan por las calles de su ciudad buscando lo más freak; un viejito que espera todos los días el mismo bus que nunca pasa, satanistas o sex shops.

El comic, creado por Daniel Clowes en la década de los 90 y transformado en película por Terry Zwigoff (el mismo director de Crumb) en el 2001, inmediatamente se convirtió en un referente para los nerds del mundo.

La cinta, protagonizada por Thora Birch y Scarlett Johannson, cuenta la historia de dos chicas que están a punto de salir del colegio y que como siempre pasa en esos casos, deben decidirse por tomar un camino u otro; seguir siendo las mismas o ser adultas. Enid, una freak de 18 años, tiene una obsesión por cualquier cosa rara que caiga en sus manos; desde musicales indios hasta cuarentones coleccionistas de vinilos. Como buena nerd, apenas vi la película me sentí una encarnación de Enid en el mundo real; me reí en el discurso de final de año en el colegio y tenía a mi Rebecca particular, la que por años compartió cada una de mis estupideces, se rió conmigo de la gente y rabió en contra de rubias huecas y deportistas descerebrados.

Ghost World ofrece un tour por la zona borrascosa que existe entre salir del colegio y entrar al mundo supuestamente real. Las guías son dos chicas raras que ven películas de Bollywood y que más que vestirse, hacen declaraciones y citas a la moda de todos los tiempos.

Lo hayamos pasado bien o mal en el colegio, da lo mismo: siempre actúa como una especie de burbuja que se quiere romper para salir de lo conocido. Y tanto apuro por salir a la realidad me parece de lo más insensato. La realidad no es la gran cosa.

El pueblo de Enid y Rebecca está lleno de personajes que a todos nos hubiera gustado conocer y para Enid y Rebecca, ese mundo fantasma es lo más familiar del mundo.

Persépolis

Persépolis, un comic de la iraní Marjane Satrapi, se estrenó como película en el 2007 y es tal vez una de las mejores cintas sobre cómo ser outsider en tu propio país, en tu país adoptado, durante la adolescencia, durante los primeros años de la adultez y sobre todo, como mujer.

Marjane Satrapi es apenas una niña cuando el régimen del Shah cae en Irán y el fundamentalismo lo cubre todo. Marjane es el espíritu libre de nueve años que todo lo pregunta, que todo lo cuestiona y tiene dos sueños: convertirse en profeta y algún día depilarse las piernas.

Entre más sabe Marjane, más lejana se siente de su propio país, de sus compañeras cubiertas por un velo, de sus profesoras castradoras que un día le dicen que adore al Shah y al otro la obligan a reverenciar al nuevo gobierno y a no cuestionarlo, de las nuevas costumbres que de un momento para otro tuvo que adoptar.

Obras sobre teens embarcados en situaciones extraordinarias hay miles, pero pocas sobre mujeres. Al principio, la mirada de la pequeña Marjane no se hace empalagosa. De grande es divertida e independiente, no tiene miedo a equivocarse, es valiente y eso la hace admirable. Aunque sea un dibujo, es mucho más humana que varios personajes reales.

Marjane es una punk en medio de un régimen islámico, desde sus más tempranos años. Camina por las calles con su chaqueta de “Punk is not dead” y compra discos de Michael Jackson en el mercado clandestino.

Persépolis no es sólo una película sobre crecer bajo un régimen fundamentalista, sino sobre crecer siendo distinto. No importa donde esté, Marjane no es como nadie y para eso hay que ser fuerte.





Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>