La peluquería
Publicado el viernes 18 de noviembre de 2005

Por Paty Leiva
No soy muy de ir a la peluquería, pero si encuentro que son lugares demasiado especiales. En ellos la gente –especialmente las mujeres– además de “hermosearse”, pueden relajarse, dejarse regalonear y transformarse si así lo desean.
Hay salones muy distintos entre si, unos son casi clínicos y high tech, con servicios anexos de solarium y masajes; otros están llenos de adornos, letreros hechos a mano y artefactos que han entregado varias décadas al servicio a sus fieles clientas.
Ir a la peluquería puede ser un lujo, un placer culpable, un mal necesario o un acto solemne.
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viernes 18 de noviembre de 2005 a las 10:06 pm
La mezcla perfecta entre el mal necesario (mis genes me han bendecido o maldecido con una frondosa y tupida cabellera que debo recortar cada 27 días) y un placer culpable (hay pocas cosas tan buenas como que te laven el pelo con dedicación, cariño y empeño)…
il salone del parrucchiere!!!
buon finesettimana raggazze!
viernes 18 de noviembre de 2005 a las 10:20 pm
creo que no es un mal necesario, a mi me encanta ir a la peluqueria, tengo mi peluquera estrella, que cumple todos mis pedidos, y mas encima cobra suuuper barato jajaja
sábado 19 de noviembre de 2005 a las 11:38 am
para mi dejó de ser un placer culpable y voy feliz ,a desconectarme, a escuchar distraidamente las historias de las demás, a leer revistas viejas sin ningún apuro . En mi barrio también hay un par, que además tienen harta onda , son baratas y no tienes que andar pidiendo hora
sábado 19 de noviembre de 2005 a las 3:27 pm
un buen masaje en el pelo es uno de los grandes placeres de la vida.
miércoles 30 de noviembre de 2005 a las 10:39 pm
El sábado después de mucho pensarlo me decidí a ir a “la peluquería de la esquina”. Me dejaron bien, nada radical, de hecho, solo arreglar el corte desflecado que alguna vez me hice. Lo unico malo fue que tuve que esperar muuucho, y ya no tengo paciencia. por suerte había llevado mi propia revista para entretenerme.
va a pasar mucho rato para que lo vuelva a hacer.