Cuando el cuerpo habla


por Rox, ilustración de Frannerd para Zancada

La primera vez que escuché algo así fue la clásica historia de cuando a alguien le duelen las rodillas –o las quebraduras que alguna vez tuvo– antes de que llueva. Esto quizás tiene que ver con que el frío exacerba las pequeñas dolencias o reumas que uno tuvo en algún momento de la vida.

Esto podría sonar extraño, pero al menos yo he identificado ciertos momentos en que sé que el cuerpo responde diferente frente a ciertas situaciones. La primera vez que me pasó fue en el colegio, cuando supe que una amiga se había dado besos con el chiquillo que me gustaba. Me dolieron tanto las manos que casi no las podía mover.

Así me ha pasado durante toda mi vida. En situaciones siempre románticas de mucha pena y rabia, algo pasa con mis manos que responden de esa manera.

Otras cosas son más comunes como el dolor de piernas antes de resfriarme. No necesito saber nada más para darme cuenta que luego me voy a enfermar.

¿Les ha pasado algo parecido?





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