PERSONAL

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ame
por Sur

Me ha pasado algunas veces. Probablemente me ha pasado muchas y tengo algunas de ellas grabadas a fuego en mi mala memoria. Lo tengo presente, pero me sigue pasando. Y me da tanta rabia…

No saber reaccionar ante algunas situaciones medio desagradables, donde me veo malamente cuestionada o no considerada es un tema que me cuesta. Confío mucho en mi misma, me siento segura de manera permanente, pero hay momentos en que mi actuación me deja muy atravesada.
¿De qué me sirve encontrar la frase justa horas después del evento? ¿En qué me ayuda haber querido hacer otra cosa cuando el asunto ya pasó? Es como que mi personalidad se adecúa a la calma, pero no a la tormenta (por llamarlo de alguna manera).

Una mujer que de muy mala forma que me obliga a cambiarme de lugar en un viaje (por razones de la empresa sin dar mayores explicaciones), una amiga que me hace un extraño comentario respecto de la crianza a pocos días de haber nacido mi primer hijo, el desagradable encuentro con la ex de mi pareja (y la mala reacción de él también) son momentos que hasta ahora recuerdo… Nada de vida o muerte, dirán ustedes y yo estoy de acuerdo, pero pucha que hubiera sido lindo atinar a tiempo.

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por lucy

El otro día una amiga me hizo una pregunta aparentemente muy sencilla, pero que me costó bastante responder… de hecho hasta este momento no sé si tengo clara la respuesta sobre cuál es mi momento favorito de cada día.

Primero me preguntó cuál era el momento que menos me gustaba, y las dos coincidimos en que era en la mañana; en mi caso no es despertar, sino ese momento inevitable en el que tienes que tomar la determinación de levantarte. Uf, un pequeño gran sufrimiento de cada día, incluso los fines de semana; puedo tener muchas ganas de hacer algo, pero el hecho de tener que demorarme una hora en estar lista me deprime.

El momento más feliz del día en cambio no era tan evidente; más bien fue una sensación de que me gustaban todos los otros momentos. Amo tomar desayuno, disfruto esos momentos en los que me embalo trabajando y me siento -al menos por unas horas- la mujer más eficiente y productiva del mundo, me fascina cuando llega el momento del día en el que no queda más que cerrar el computador y salir a tomar una cervecita con amigas, o cuando no tengo nada que hacer, poder ponerme al día con alguna serie o película. Para otros puede ser cuando sacan a pasear al perro, cuando vuelven a la casa después de un largo día de trabajo, la hora de almuerzo, acostarse a dormir, despertar…

La conclusión que saqué yo de que me costara tanto definir el momento favorito del día fue bacán: me gusta mi vida así que son muchos los momentos que disfruto, incluso cuando pienso en que ojalá viviera de vacaciones -pagadas, por cierto-.

Para ustedes, ¿cuál es su momento favorito del día?

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por aleyjets

Me considero una acumuladora accidental, pero eso es un poco fresco de mi parte ya que creo que es simplemente porque no boto nada. Después cuando me pongo a hacer órdenes, obviamente le otorgo valor sentimental a todo y termino botando muy pocas cosas. Pero la genia de una amiga me dio la solución: armar un scrapbook, que consiste en pegar todos mis cachureos en un cuaderno bonito y así puedo justificar conservar la boleta del café que me tomé aquella vez con tal persona tal día (además obviamente de las entradas a conciertos y entradas y entradas).

Para partir se necesita un cuaderno grande, yo me compré uno Artel tipo “moleskine”, con páginas en blanco. Luego ordené todos mis cachureos y los clasifiqué por temas, música, cine, viajes, etc. Incluso fotos. Creo que lo más entretenido es que realmente cabe de todo, desde tonteras escritas en hojas de cuadernos hasta tengo pegada una uñeta que me regaló una vez el guitarrista de una banda pésima.

Para pegar uso cola fría, cinta de doble contacto y stick fix, dependiendo qué estoy pegando. La cola fría para las cosas más duras, tipo entradas, la cinta de doble contacto para objetos y el stick fix para papeles más delgados. Cuando pego con cola fría pongo un papel debajo de la hoja para que no se moje todo.

Igual no existen reglas y aunque quede horrible igual queda bonito para uno. Encuentro que es una excelente solución a tener las cosas tiradas en cajones sin fondo.

 

 

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por cachorra

Entré a la universidad queriendo estudiar periodismo, pero después de unos pocos ramos en los que lo pasé pésimo me cambié a Dirección Audiovisual. Amé estudiar la carrera, pero no es algo con lo que me proyecto. Durante los años de universidad siempre soñé con un magíster, pero ya fuera de la universidad me está costando mucho decidirme qué estudiar a continuación. A pesar de que tengo más menos claro un área de interés, la oferta es diversa y confusa, lo que me ha llevado a pensar que hacer un magíster puede ser un enorme gasto sin mucho fruto.

Comprendo que poder estudiar un postgrado es obviamente un lujo, pero teniéndolo en mente desde hace tiempo, me he dedicado a juntar la plata para hacer esto posible, pero de verdad ahora me confundí.

Creo absolutamente que con dedicación y rutina uno puede aprender por sí solo, pero también pienso que a un futuro empleador no le va a importar que yo me haya leído todo internet sin tener un cartón formal. Sigo con muchas ganas de encontrar el postgrado ideal, pero me encantaría pensar que con suficiente dedicación auto-didacta se puede entrar a competir con otros candidatos con preparación más formal.

¿Cuáles han sido sus experiencias? ¿Consideran el postgrado y los grados académicos un elemento fundamental?

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por @ConchitaQ

El fin de semana leí en el diario una de esas notas/estudios que se titulaba “La mitad de los santiaguinos no tiene amigos en su barrio”, donde estaban los resultados de un estudio con las mejores comunas para vivir en Santiago y las características que las personas más valoran, y donde explicaban que por desconfianza o individualización la mayoría de los santiaguinos no se relaciona mayormente con sus vecinos.

Leyéndolo me quedé pensando algo que cada cierto tiempo me da vueltas, y es la tremenda suerte que tengo de adorar mi barrio. Y por esas casualidades bacanes de la vida, hoy tengo a cinco buenas amigas viviendo a menos de cinco cuadras de mi departamento. Y la vida es mejor. En mi caso, no fue que me hice amigas de las vecinas, sino que resultó ser una selección perfecta de amigas de distintos lados, que en el último año llegaron al barrio.

Quizás tengo un trauma porque con mis padres viví durante toda la infancia y adolescencia en la punta del cerro, literalmente donde se termina el camino de El Arrayán. Y hace diez años atrás, habían muy pocas casas, por lo que nunca tuve un vecino, jamás caminé a la esquina, compré pan fresco, ni podía ir a la casa de una amiga si no me organizaba el día antes. Entonces, puede que toda la vida urbana me parezca alucinante, y si a eso le sumamos la idea de que puedes contar con tus amigas de la vecindad para pedir ayuda, verlas o pedir un consejo rápido, se convierte en una variable súper importante para sentirte mejor.

Nada como cuando te sacan de apuros y puedes pedir un vestido o maleta prestado un par de horas antes que los necesites, irse y volverse juntas a un carrete (el clásico nos juntamos en la esquina para tomar el taxi), saludarse por la ventana cuando pasas fuera de su casa, que te ayuden dándole comida al gato cuando viajas o regando las plantas, panoramas improvisados, y tantos tantos tantos otros momentos que te hacen más fácil, divertido y feliz el día.

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por Clau

Este año decidí que me preocuparía de mí. Le he dado muchas vueltas al asunto, y mientras sufro por saber que no estoy comiendo nada rico o dejando varias que me gustaban, lo compenso porque también lo pasaba mal cuando sentía que no estaba en mi peso y no me gustaba como me quedaba la ropa. Y aunque llevo poco del nuevo año ya he notado cambios, que finalmente son la motivación para seguir.

Pero el problema más grande al que me he enfrentado es el tema del copete y las fiestas. En general yo lo paso bien y no necesito tomar para tener un buen momento, en el Año Nuevo tomé apenas y creo que lo pasé mejor que muchos que estaban sirviéndose sin parar, pero otras veces es realmente aburrido. Ves a tus amigos bailando con demasiada euforia y tú ya ni siquiera encuentras buenas las canciones y te dan ganas de irte a dormir. Eso no me pasaba antes.

Sé que esto es un momento de costumbre y aunque nunca será mi idea dejar totalmente de tomar, porque me encanta la cerveza y la piscola, para lograr mi objetivo tiene que ser un punto a considerar.

Mi pregunta es: ¿será algo que se pueda llevar en el tiempo o simplemente acepto que las fiestas ya no van a ser tan chistosas como antes?

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por Barbi*

Cuando uno es joven la vida te abre un mundo de posibilidades. Es en este período de la vida cuando adquirimos libertad de decidir qué queremos y qué haremos con nuestras vidas. Una vez superada esa bella y a la vez horrible etapa de la vida que es la adolescencia, al fin podemos empezar a disfrutar la juventud en todo su esplendor.

Sin embargo, para algunas ¿menos? afortunadas, la vida nos pone un pequeño obstáculo que puede limitar nuestras opciones. Lo que pudiera parecer un tema menor, se ha vuelto recurrente en conversaciones con amigas con quien compartimos esta vivencia: quienes representamos menos edad de la que realmente tenemos, sentimos que posee varias desventajas. Por nombrar algunas:

– Cuesta más encontrar trabajo: especialmente si eres mujer, el resto te ve aún como una adolescente por lo que no confía en ti para otorgarte una responsabilidad.

– Te creen inmadura o te toman menos en serio: la gente que no te conoce cree que aún no tienes experiencia en la vida o que eres muy chica para hacer ciertas cosas.

– Te tratan como si fueras una niña: te ven débil, como si fueras extra-sensible.

– Te piden carnet donde quiera que vayas (discos, pubs, casinos, etc).

Ya sea porque nuestra cara aún parece de bebé, nuestro cuerpo no se desarrolló con muchas curvas o somos de baja estatura, el asunto es que ser mayor de edad y que te digan que pareces de 15 ó 16 (me han dicho hasta de 13) nunca me ha hecho gracia. Lo único que queda es el consuelo de que cuando sea treinteañera me veré más joven y podré seguir viviendo como si tuviera veinte.

Y ustedes, ¿Representan menos edad? ¿Les ha complicado la vida?

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

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por Rox

Ya salí hace varios años de la universidad y siento que en todos mis trabajos he aprendido bastante, pero pensando en mi futuro, tengo la necesidad de volver a estudiar. Muchas veces pienso que lo que sé por mi experiencia laboral debe tener un fundamento más teórico, pero también hay muchos trabajos en que valoran mucho más tu práctica que lo que has estudiado.

Creo que también depende de la carrera, en la mía que está relacionada con el mundo de las humanidades, cuesta encontrar profesionales con una especialización por lo que sería un plus, pero otro lado me dice que puede que invertir todos mis ahorros quizás no tenga muchos frutos.

A quienes siguieron estudiando luego de la universidad: ¿efectivamente les ha servido o piensan que fue botar su plata y que era mejor enfocarse en el trabajo?

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por carodu

Imagino que a muchos de nosotros nos han recomendado anotar nuestros sueños. Que el inconsciente habla, que nos dice mucho de cómo somos, que podemos conocer toda una nueva dimensión. Y claro, en el terreno de lo onírico se ve todo tipo de cosas: personas que no queremos ver, animales que nos atacan, relaciones sexuales multitudinarias, situaciones dignas de Dalí o de algún especial de Halloween de Los Simpsons, y así, una larga lista de cosas que se cocinan en nuestra cabeza mientras dormimos.

A veces, cuando el sueño es muy impactante, lo retengo un buen rato al día siguiente, si no, apenas despierto se me olvida. Y admito que me produce curiosidad llevar un registro cotidiano de lo que voy soñando. Me imagino que por algo se hacen talleres de interpretación de sueños, o especialistas como el famoso Carl Jung se han dedicado a descifrar los mensajes que nos entrega el inconsciente. Me parece entretenido ir interpretando los símbolos que se producen en nuestra cabeza.

Este 2015 voy a tener una libretita y un lápiz en mi velador, para anotar apenas me despierte lo que recuerde haber soñado. A ver si logro conectar algo y lograr mirar un poquito más adentro de mi mente. Podría resultar revelador nadar un rato por ahí.

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guaga
por Ana Paula

En 2015 mi vida va a cambiar por completo, ya que en marzo llega mi primera hija. Por eso mismo, no logro ponerme una resolución específica, sino que simplemente disfrutar de lo que la vida me va a regalar: los momentos lindos, otros más difíciles, las dudas, los olores, los dolores, las risas, los llantos, las preguntas y las respuestas.

Foto: Mariana y punto