VIAJES

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por Mariana y punto

Desde hace un par de años volví a acampar gracias a que logramos armar un grupo campista con varios amigos. Y como antes de eso llevaba casi 10 años sin irme de camping, al volver a la práctica me encontré con muchos avances tecnológicos que hacen de acampar una experiencia tanto más cómoda que cuando era una joven adolescente y después veinteañera.

Entre la modernidad y la vida adulta he descubierto tantas comodidades que, a menos que haya lluvia de por medio, acampar no me parece algo particularmente aperrado sino simplemente el descanso ideal. Entre esas comodidades, mis infaltables son las siguientes:

Colchón inflable: desde siempre hay campistas que viajaban con colchoneta, pero como yo soy peatona nunca habría podido acarrear algo así, por lo que la aparición del colchón inflable realmente me cambió la vida y duermo casi tan cómoda como en mi propia casa. Lo mejor son esos colchones que inflas con el pie, con los que ni siquiera necesitas un bombín y en cosa de minutos tienes tu cama lista. Además no son caros, pueden costar entre 10 y 20 lucas sobre todo en esta fecha.

Linterna de cabeza: éstas las descubrí en el terremoto de 2010 porque una amiga tenía, y desde que me compré una que es mi accesorio favorito de camping. Hacer cosas de noche sin tener las manos ocupadas en sostener una linterna hace que subir al baño, cocinar, ordenar la carpa y ponerse pijama sean acciones tanto más sencillas y cómodas que antes, sin importar lo perno que uno se ve. Soy la envidia de los niños.

Buen saco de dormir: esto siempre ha existido, pero cuando era chica no podía gastarme lo que costaba uno decente. Ahora en cambio hice la inversión (en esta misma época por lo que estaban con descuento y me costó como 30 lucas) y nuevamente mi vida cambió. Entre el colchón inflable y el saco bueno nunca más pasé frío de noche, algo que antiguamente era sinónimo de acampar. Quienes andan en auto pueden hacer algo todavía más cómodo: llevarse la misma ropa de cama de invierno que usan en sus casas y dormir en el camping con sábanas y frazadas o plumón.

Sillas con respaldo: he tenido sillas plegables y de esas playeras de madera, lo importante es que ocupen poco espacio para poder llevarlas. Vale la pena el esfuerzo del acarreo ya que en los camping normalmente sólo hay asientos de picnic sin respaldo, por lo que se agradece tener un buen asiento para acomodarse en torno al fuego o mirar el paisaje.

Carpa que sea más grande que la cantidad de personas que duermen en ella: cuando chica dormíamos 4 en una carpa de 4, lo que significaba que los bolsos y/o mochilas tenían que quedar afuera o en nuestras cabezas. Ahora en cambio trato de que la carpa que sea sea una o dos personas más grande (si duermo sola, que sea una carpa para 2 ó 3; si dormimos 2, que sea una carpa para 4…), para así tener espacio suficiente para sacar la ropa de la mochila y dejarla encima.

Tapones para los oídos: si tienen mala suerte como yo, es muy probable que la persona que ronca más fuerte del camping sea la de la carpa vecina. Tengo el sueño pesado, pero si por algún motivo me despierto antes de tiempo, me es imposible volver a dormir con ronquidos cerca… he recurrido a música con audífonos, pero no hay nada como los tapones para abstraerse de lo que pasa alrededor y que no quieres escuchar ni que te despierte.

¿Tienen otros imprescindibles al momento de acampar?

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por Daniela Paz (@dnlpz)

Mi único recuerdo de guía turística que he usado son las que antes tenía Copec, y con eso nos ubicábamos en el mapa y buscábamos algunos datos para las aventuras vacacionales. Luego con la tecnología eso pasó a la historia, pero siempre es bueno tener una ayuda en cuanto a turismo se refiere.

Por eso me gustó la iniciativa de la INJUV llamada Guía de Turismo Joven, que en una versión digital que puedes descargar de manera gratuita, encontrarás datos como un listado de equipaje para que no se te quede nada y consejos para ser un buen turista.

Este libro digital está dividido por zona norte, centro, sur y austral, tiene mapas, atractivos turísticos y un total de 15 rutas para escoger.

Para poder bajar la guía, debes actualizar tu app “Tarjeta Joven INJUV” desde Play Store. En una primera instancia sólo está disponible para el sistema operativo Android. Pero también puedes descargarla en este link para revisarla y llevarla en tablet o notebook.

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por Mariana y punto

No soy ninguna experta en trekking, pero cuando de Vértice Patagonia nos invitaron a las Torres del Paine este verano me preocupé mucho de escuchar consejos y equiparme bien para sobrevivir con dignidad y, ojalá, felicidad.

Éstas son las principales recomendaciones y tips para hacer trekking que recopilé y comprobé para lograrlo:

– Si es un trekking de varios días, lo más importante es la mochila: el secreto es que el peso debe distribuirse en toda la espalda y no en los hombros, de esa forma la carga pasa a ser más una extensión de nuestro cuerpo que algo que andamos acarreando. Para eso la mochila tiene que ser de esas mochileras y estar en buen estado: que se puedan regular los tirantes y que se pueda enganchar alrededor de la cintura y del pecho de tal forma que el bulto quede por sobre el poto y caderas, sin importar lo grande que sea la mochila (aunque sea de 80 litros). Adentro de la mochila, el peso se debe distribuir lo mejor posible: lo más pesado arriba y cerca de la espalda, lo más liviano abajo y hacia atrás.

De verdad que cuando una mochila está bien puesta no te las sacas ni para descansar porque ya es parte de ti, y al final es más trabajo sacar y volver a poner que simplemente dejarla en tu espalda.

– Tratar de que todo el equipaje quede adentro de la mochila; un guía me comentaba que los chilenos son muy fáciles de reconocer, porque siempre andaban con algo Doite, y con la mitad de la mochila colgando fuera de ésta. La idea es que eso no pase, para no tener desequilibrios en el peso. Yo lo único que llevaba afuera eran la cámara de fotos y la cantimplora, y el resto de cosas que podía necesitar traté de ponerlas en bolsillos externos y más accesibles de la mochila.

– Lo siguiente más importante son los zapatos: es ideal que sean de trekking (están hechos especialmente para caminar en esas condiciones por lo que se adhieren bien a distintos tipos de suelo, e idealmente son impermeables así sólo llevas ese par), y es esencial usarlos antes de emprender un trekking. Al caminar varias horas al día es casi seguro que vamos a terminar con ampollas en los pies, pero éstas disminuyen considerablemente si es que ya nos amoldamos a los zapatos, para que las heridas sean sólo por caminar mucho y no por estar estrenando un calzado nuevo. El ideal es que queden un poco anchos (para que quepan calcetines gruesos y el pie no roce tanto), pero que el pie no se mueva dentro de la zapatilla, porque si se mueve al enfrentar una bajada (que, aunque no lo parezcan, a veces son peores que las subidas) te vas a hacer mierda los dedos y uñas de los pies.

– Si vas a hacer trekking al sur, aunque sea verano, es esencial tener por lo menos zapatos, cortavientos y un cubre mochila que sean impermeables; ojo que la ropa y zapatos de Goretex no deben secarse cerca del fuego porque se derrite y pierde sus propiedades impermeables.

– Nunca partir un trekking tarde; sobre todo si no eres experta, necesitas tener tiempo para la eventualidad de que te pierdas y tener que volver a la ruta, por si te demoras más que los tiempos indicados en los mapas, para poder descansar, por cualquier imprevisto… para poder caminar tranquila y sin presiones.

Agua y algo de comida calórica son indispensables, son como tu combustible al caminar. En muchos senderos hay vertientes desde las que se puede tomar agua (en el caso de las Torres del Paine es la mejor agua que he tomado en mi vida), entonces el ideal es mantener la cantimplora con algo de agua siempre, y cuando se llega a una vertiente aprovechar de tomar harto y recargar (aunque no tengas tanta sed, sobre todo si no sabes cuándo viene la próxima vertiente). De comida el ideal son barritas de cereal (las artesanales son mucho más contundentes que las de marca) o un chocolate (si es que estás en un clima donde no se va a derretir creo que uno tipo Snickers es ideal).

– Andar con parches curita (las heridas en los pies son casi inevitables) y remedios para la guata (Viadil para el dolor y Diaren para trancar).

Prepararse físicamente: ideal es entrenar subiendo cerros o al menos es escaleras, porque hay otros ejercicios (como por ejemplo trotar) que no tienen nada que ver con la resistencia del trekking. Si te preparas antes puedes conocer mejor cómo reacciona tu cuerpo ante el trekking, saber si el ritmo de caminata se parece al de tus acompañantes (es latero para todos cuando no es así, porque aunque parezca difícil de creer, es complicado para los más rápidos tener que esperar a los más lentos, y los más lentos se sienten algo abandonados por los más veloces, y así…). También sirve para cachar cuánto abrigo necesitas; por ejemplo yo soy muy acalorada, por lo que en un ambiente frío y de viento caminaba igual con polera sin mangas, calcetines delgados y sólo el cortavientos encima, de pantalones tenía jeans pitillos bien elasticados (con los que evitaba el frío y también el calor, y me permitían moverme y a la vez no sentirme disfrazada de montañista) y llevaba en los bolsillos guantes y en la mochila una parka de pluma por si acaso (y que efectivamente usé cuando paraba a descansar, a sentarme en un mirador o a esperar al grupo).

Saludar y ser amable con quienes te encuentras en la ruta no sólo hace el camino más agradable sino también más seguro e informado porque puedes aprovechar de preguntar o contar cómo está la parte del sendero que te queda por recorrer, chequear tiempos, comprobar que vas por el camino correcto, saber cuánto falta para llegar o para encontrarse con agua, etc.

En esta época del año los artículos de camping y trekking suelen estar con descuento en grandes tiendas y a veces hasta en Doite; otro par de recomendaciones para equiparse sin gastar demasiado son las tiendas Gangas y Conquers.

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por lucy

Durante mi infancia, con mi familia solíamos veranear en playas del litoral central, por lo que siempre me gustó el mar y sus olas, y el agua helada es un detalle que nunca me detuvo. Pero más de grande empecé a conocer los lagos del sur de Chile, y así mis vacaciones fueron variando entre lago y mar.

De los lagos me gustan sus aguas más templadas, la posibilidad de nadar casi infinita (como si estuvieras en una piscina de 50 olímpica, pero tanto mejor), los piqueros desde un muelle o rocas, la infinidad de campings que existen y sobre todo la diversidad de paisajes que puedes encontrar.

Quizás lo que más me costó fue acostumbrarme a las playas de arena gris o de piedras y la eventual posibilidad de mal tiempo, pero eso se compensa con creces con la opción de tener playas con más privacidad y de aguas absolutamente limpias. He viajado por todo el norte siguiendo la promesa de playas vírgenes que nunca fueron tal, pero es en lagos como Llanquihue, Villarica, Calafquén, Panguipulli, Ranco o Riñihue donde he encontrado los escenarios más increíbles y solitarios en los cuales bañarme, y también animados balnearios como Pucón o Lican Ray.

Ni siquiera me gustan los deportes náuticos (o más bien no tengo ni la plata ni la destreza para practicarlos), por lo que me imagino que quienes sí son aficionados al windsurf, kayak, esquí acuático u otros le ven a los lagos y embalses todavía más posibilidades de diversión, que van más allá del verano.

¿Han veraneado en algún lago del sur de Chile?

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por Jo M.

Desde hace varios años ya que decidí tomar vacaciones fuera de temporada; en invierno tengo la ventaja de, si es que puedo viajar fuera de Chile, escapar del frío y de una época en la que realmente me estoy desconectando del trabajo.

El verano me gusta pasarlo en Santiago; el trabajo suele ser más liviano porque hay mucha gente de vacaciones; como los días son largos, siempre hay tiempo para unas cervecitas en alguna terracita veraniega para aprovechar la tarde y el calor; y si ando de suerte, por ahí caen algunas invitaciones a piscinear de vez en cuando.

Algunos fines de semana, en cambio, trato de arrancar a la playa o algún lago si es posible, porque aunque me gusta la tranquilidad del trabajo en verano, también disfruto de bañarme en el mar, ríos y lagos, y aún en verano el agua es lo suficientemente fría.

Cuando me tomaba vacaciones en verano, trataba de evitar la primera quincena de febrero, que suele ser la más sobrepoblada en prácticamente todos los lugares; además, para viajar a algunos lugares del sur de Chile el verano es la única opción.

¿Ustedes cuándo se van a tomar vacaciones? ¿Qué van a hacer este verano?

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por Mariana y punto

Hace como quince años fui por primera vez a las Torres del Paine; como era joven y deportista, me aventuré a dar la vuelta larga (conocida como O, que dura unos ocho días de caminata), y pese a que los paisajes eran los más impresionantes que había visto nunca, terminé absolutamente superada, con la espalda y pies reventados, y jurando nunca más hacer trekking. Hasta que de Vértice Patagonia nos invitaron a volver a hacer un recorrido por este Parque Nacional, y acepté el desafío. Fue la mejor oportunidad, porque sobreviví más que digna a las caminatas que emprendimos (incluida una sobre hielo), y comprobé que seguían siendo los paisajes más espectaculares en los que he tenido la suerte de estar.

Me gusta pensar que este viaje fue una nueva oportunidad no sólo para mí, sino para las Torres del Paine también, parque que está recuperándose después del gigantesco incendio del 2011, en el que se quemaron más de 17 mil hectáreas; yo no sabía lo que eso significaba hasta que me tocó caminar más de 20 kilómetros a través de árboles quemados que incluso atravesaban hacia el otro lado del lago Pehoé (que con su color turquesa que parece de mentira es uno de los más lindos del Parque). Caminar entre esos árboles tenía cierto encanto; el paisaje era algo totalmente diferente -y nada de feo- y realmente te hacía consciente de que estabas viviendo la historia de lo que fue ese incendio -y tantos otros-, y no se me ocurre nada más efectivo que eso para aprender a no repetir errores del pasado y ver cómo el hombre va cambiando y afectando el entorno por el que pasa. Además, también en algunos tramos había lugares que naturalmente se habían protegido de las llamas, por lo que se podía apreciar el antes y después y vivir experiencias totalmente diferentes en sólo un par de horas de caminar.

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Para llegar al Parque lo hicimos de una forma que yo no conocía; primero en un catamarán que partía desde Puerto Natales y subía por el Fiordo Última Esperanza hasta el glaciar Serrano (una probadita de lo que veríamos después), y después en un zodiac (al que, para protegernos del agua y del frío, teníamos que subir con un traje de agua/flotador que más parecía de astronauta) que subía por el río Serrano y nos dejaba en Sector Serrano, donde almorzamos y una van nos llevó a Pudeto, lugar donde nos embarcamos en otro catamarán a través de las olas y el viento en el lago Pehoé.

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Nuestro recorrido esta vez fue una parte de lo que se conoce como W; partimos en el Refugio Paine Grande, desde donde caminamos por el día hacia el comienzo del Valle del Francés (por el que no pudimos subir más ya que el sendero estaba cerrado por vientos de más de 90 km/h), pasando por el lago Sköttsberg y llegando hasta el Campamento Italiano en las aproximadamente 2 horas y media de ida y de vuelta que indicaba el mapa. Fue el ejercicio suave y perfecto para sentirme preparada para los 11 kilómetros del día siguiente, donde caminamos con el equipaje en nuestras mochilas desde Paine Grande hasta el Refugio Grey; hace quince años había llegado a ver el Glaciar Grey por el lado opuesto, pero la sensación de que se aparezca ese gigante blanco a la distancia sigue siendo la misma y la más impresionante.

El Refugio Grey es chico y acogedor, como una casa de montaña de película, y es relativamente nuevo; la vez anterior que estuve ahí había otro refugio en la playa, donde los campistas no teníamos acceso a agua caliente; ahora las cosas han cambiado y hay agua caliente para quienes alojan en los campings y refugios de Vértice Patagonia (Paine Grande, Grey y Dickson), lo que verdaderamente se agradece para poder caminar con algo más de dignidad (hace quince años, como la mayoría, no fui capaz de ducharme con el agua a temperatura de glaciar que había disponible).

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Desde ahí hicimos dos de las travesías que nunca habría imaginado hacer. El primer día, navegar en kayak por al lado de icebergs y prácticamente hasta tocar el glaciar, una experiencia que me pareció ideal para dimensionar su magnitud, ya que al estar al nivel del agua y sin motor te das cuenta de lo insignificante que eres en comparación con la naturaleza -sobre todo en un lugar como éste. No niego que algo de nervio me dio, ya que el lago estaba bastante movido por el viento, pero los instructores de Big Foot te daban la seguridad necesaria para confiar en que no iba a ser yo la primera en darse vuelta en el kayak en este lugar.

El segundo día caminamos en hielo sobre el glaciar Grey, lo que creo que fue la experiencia más increíble de este viaje; después de una hora de caminar/semi escalar sobre rocas en La Isla (algo que fue muchísimo más cansador que las 4 horas de trekking con mochila del día anterior, pero que valía la pena), nos equiparon con casco, piolet y crampones en las zapatillas y después de un par de pasos sobre el hielo del glaciar ya te sentías con confianza y con la felicidad de esa sensación única que es estar rodeado de blanco, con el lago Grey, la Cordillera de los Andes y el cerro Paine Grande a tu alrededor. Caminar sobre el glaciar era como hacerlo en un valle pero de hielo, muy surrealista. Acá también los guías de Big Foot iban con una tranquilidad que te hacía sentir segura y te amarraban con arnés de ser necesario para ver más de cerca las fisuras que se van creando en el glaciar.

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Finalmente salimos del parque navegando en la Grey II (embarcación que pronto actualizarían por la Grey III), mirando el glaciar más de lejos, y perdiendo de vista a los Cuernos y Torres del Paine desde la gran playa que hay bajo la Guardería Grey y cerca del Hotel Lago Grey, estupendo lugar para despedirse del parque con una gran vista, esperando volver algún día.

Para alojar en los lugares en los que estuve del Parque Nacional Torres del Paine hay opciones para acampar que van desde sólo arrendar sitio de camping (y acarrear carpas y sacos de dormir) desde 18.400 pesos por noche, o también se puede arrendar carpas y sacos de dormir; las opciones par dormir en refugio siempre es en pieza y baños compartidos, y también hay opciones en las que sólo pagas el colchón (y llevas saco de dormir o ropa de cama, o bien arriendas ropa de cama allá) o cama armada que incluye sábanas, plumón (con el que no pasas nada de frío) y toalla; en los refugios además tienen bar para tomar una cervecita en la noche, y servicio de pensión completa o venta de desayuno y cena (que te permiten no tener que acarrear comida para todos los días en la mochila). En este link pueden revisar todas las opciones y precios de alojamientos y comida en los camping y refugios mencionados, además de paquetes que incluyen la navegación, kayak y caminata en hielo.

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En este álbum pueden revisar más fotos de Torres del Paine.

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por Lala

“Se pronostica que hacia fines de este siglo la mitad de las lenguas se extinguirán, dejando atrás culturas ancestrales que enriquecen a la humanidad”. Esta premisa es la que lleva al antropólogo y documentalista chileno Ricardo Astorga a reunir en una exposición sus travesías de los últimos 30 años, que lo han llevado a viajar por todo el mundo.

Las imágenes de la muestra forman parte del archivo de Astorga, de sus viajes por más de 70 países, entre los que se cuentan India, China, Camboya y Brasil, retratando fiestas, ceremonias, historias y toda su riqueza cultural.

Además de esta exposición –que estará abierta de forma gratuita entre el 9 de enero y el 15 de marzo en Espacio Fundación Telefónica– se realizará un ciclo de actividades y talleres gratuitos a cargo de las embajadas de algunos de los países retratados en esta muestra. Por ejemplo, habrá talleres de chino mandarín, caligrafía china, clases de ceremonia del té, cine familiar, entre otras. Todo gratuito.

Y como puntapié inicial, este sábado, a las 17:00 horas, se realizará la tradicional Danza del León, que tiene una historia de más de 2.000 años, y que busca atraer la prosperidad y la buena suerte. La cita es a un costado del Starbucks del edificio Telefónica, en Bustamante.

La información de los talleres y actividades se puede revisar aquí o consultar al 2691 4432.

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por Midori

Las vacaciones son lo mejor de la vida. Me gusta mi trabajo, no me imagino no haciendo nada por la vida (aunque a veces sueñe con eso), pero mientras más adulta soy, más necesito un respiro.

Y ya sea cuando las vacaciones se trataban de conocer lugares o personas nuevas y de carretear o ahora que quiero puro descansar, hay algo que se mantiene incólume: la depresión de volver a la realidad.

Siempre he disfrutado volver a mi casita y a mi cama y mi tele y a la posibilidad de ver a mi familia, pero pese a todo eso no puedo evitar andar realmente triste al menos una semana completa después de llegar de las vacaciones.

Por lo mismo no me gusta eso de llegar un par de días antes de tener que trabajar, sino que soy de las que aprovecha al máximo y parte del terminal de buses o desde el aeropuerto directo al trabajo.

Pese a que no puedo evitar esta depresión, lo que trato de hacer es disfrutar los detalles que me gustan de la ciudad en que vivo, juntarme con mis personas queridas a las que no vi durante las vacaciones, descargar las fotos, y empezar a planear desde ya las próximas vacaciones.

¿Ustedes también se deprimen cuando vuelven a la realidad después de unos días de descanso? ¿Cómo lo superan?

Foto: Mariana y punto

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por Rox

En este momento de mi vida, todo lo que tiene que ver con mis deudas y ahorros es por y para viajar. No es que me la pase en eso, pero trato de hacerlo lo más que puedo. Incluso dentro de Chile ya es un gran panorama para mí.

Ahora tengo dos ideas, algún viaje a alguna playa rica con una de mis mejores amigas y luego de eso ahorrar para un viaje más largo. Yo tengo mis propuestas personales de lugares para visitar, que son bastante clásicas y vienen de historias de amigos, de películas o recomendaciones.

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Valdiviavion
por Daniela Paz (@dnlpz)

Desde los últimos años que ir al Festival de Cine de Valdivia, que se ha convertido en el mejor panorama de octubre. Muchas películas, cerveza y amigas, resulta ser la mejor combinación para un fin de semana extendido.

Dentro de las formas de viajar está tomarse toda la semana de vacaciones y aprovechar las actividades y cintas que tiene FICValdivia, pero otra opción para los que no tenemos tantos días, es irse de jueves a domingo y en avión.