Cada vez que comienza la sección deportiva de los noticiarios, cambio inmediatamente de canal, porque ya se de qué van a hablar todo el espacio… obvio, fútbol, fútbol y más fútbol. No es que tenga una animadversión especial en contra del que es mal que mal nuestro deporte nacional, pero realmente aborrezco que el tema sea totalmente monotemático noche tras noche, años tras año… salvo cuando se realiza algún evento deportivo importante, como las Olimpiadas.
Sí, hay que reconocer que muchos fuimos abducidos por todo este show mediático que explotaron una y mil veces los canales de televisión con la repetición de la repetición. A pesar de ello, en más de una ocasión me sorprendí pegada a la TV para ver los juegos olímpicos live! desde Beijing. Incluso llegué a poner real atención a la antes odiada sección “deporteS”, en la que se mostraban los momentos más importantes de lo que había sido la jornada deportiva de ese día, como: Haz click para continuar leyendo »
Cuando empezó El Señor de la Querencia, vi algunos capítulos y la encontré fomísima, ni la sombra de su antecesora Alguien te Mira. Sólo se trataba de un montón de gente que vivía en una tremenda casona y que en todos los capítulos abrían puertas sin golpear entonces veían y escuchaban cosas que no querían saber y de ahí derivaba todo, siempre lo mismo. Pero de repente se puso demasiado buena y me hice adicta.
Es que ahora todo puede pasar, muertos colgando de los árboles, pastizales quemados enteros, incestos, latigazos, bipolaridades varias, etc. Cada vez que la veo me dan ganas de comerme las uñas sin parar ni detenerme y, sin ánimos de desmerecer el estrés de Julio Milostich, déjenme decirles que yo también estoy llegando a ese punto, estoy estresándome por saber el final, que espero incluya la soledad más absoluta para Leontina y la casa de orate para Teresita. ¿Y al Señor de la querencia? sabrá Dios (su amigo personal) qué irá a ser de él, aunque por mi, que siga gritando desaforadamente con pistola en mano porque esas escenas son la raja, la crème de la crème de la teleserie. Señor de la Querencia, no fear!
Este sábado dan desde las 16.00 por la Warner, el maratón de una de mis series favoritas. Son seis horas seguidas, o sea doce capítulos de esta serie que es para morir de la risa. Según lo que pienso, este programa rompe con la maldición de Seinfeld, donde a ninguno de los actores les fue bien luego que se acabara el programa, bueno en otro trabajo televisivo, porque Jerry tiene más plata que todos ellos juntos.
Creo que esta serie resultó porque Christine es como Elaine Benes, de 40 años, separada y con un hijo. Tiene el mismo tipo de humor de Seinfeld, y los personajes secundarios son tan graciosos como ella, además está su hermano Matthew (Hamish Linklater) que encuentro minísimo. Así que si les gusta la serie les recomiendo tomarse la tarde del sábado para disfrutar de este maratón que yo al menos, estuve esperando todo el mes.
El jueves 4 de septiembre se estrena la segunda temporada de BNTM, justo para el relevo de ANTM que está buenísima como siempre, pero a punto de terminar. No seguí religiosamente la temporada pasada de BTNM, pero sí vi varios capítulos, encontré harto minas a las participantes, me gustó la ganadora (aunque mi favorita era Ana Paula Bertolla), me cayeron mal todos los jueces (pesados, pero no graciosos como los originales), encontré charcha el retoque de las fotos (que no se veían todo lo pro que se ven en la versión gringa que es a toda raja), pero en definitiva estaba bien. A ver si esta temporada se vendrá mejor.
Soy una tevita asumida. Ver tele no es algo que hago cuando estoy aburrida, sino que es todo un pasatiempo y aunque tengo un paquete de cable básico, casi nunca tengo problemas en encontrar algo interesante. Mis favoritas son las series, pero también le hago a los reality tipo People and Arts y Discovery Home and Health, programas de viajes, de concursos, incluso con mi hija he aprendido a disfrutar de los monitos. Pero hay algunos programas que jamás vería: Haz click para continuar leyendo »
Alguien me puede explicar por qué ponen de mina hot a María Elena Swett? No lo entendí en Mirageman y no lo entiendo ahora en los adelantos de la próxima teleserie de tvn –que parece una mezcla de machos con los Pincheira–, porque al menos en Machos el personaje de Mané era mas dulce, con una cuota de inocencia que le viene a su menuda figura y cándida mirada, pero lo de femme fatale como que no me calza.
La Ofis es la versión chilena de la serie The Office que protagoniza el graciosísimo Steve Carrel –que transmite el canal Fox Life– y que, a su vez es la verisón gringa de la serie The Office inglesa. La base del programa es muy buena: un jefe pastel que tiene a su cargo empleados mediocres, todo grabado estilo reality show. A mi parecer la idea resultó, simplemente porque creo que las series que traen de otro país son exitosas cuando se acercan a la realidad chilena.
La imagen de Luis Gnecco, el jefe de La Ofis, es la del clásico jefe perdedor, que no tiene idea de nada, no sabe dirigir, sus empleados no lo pescan y obviamente la empresa va para abajo, pero él tiene demasiado buen corazón para echar a alguien y tira tallas fomes que sólo le dan risa a él.
El programa chileno funciona porque hay diferencias claras con los personajes gringos, he visto The Office y no resultarían tan graciosos acá si se hubiesen apegado al formato original, tal como pasó con el éxito de Casado con Hijos, donde tomaron sólo la idea y los hicieron directamente personajes chilenos.
Yo recomiendo absolutamente La Ofis, me hizo reír demasiado, lo único malo es el horario porque lo transmiten después de Quién quiere ser millonario, así que la dan como a las 23.30. Yo al menos me quedo esperando para verla, porque creo que es una de las mejores series chilenas que he visto.
Leontina es el personaje que más me carga de El Señor de la Querencia, lejos. Y no es que esté mal interpretado, si no todo lo contrario, está tan bien que por momentos he llegado a odiarlo, es como mi personaje odiado pero preferido, sobre todo cuando achica el ojo y pone esa mueca de dolor y rabia que a la actriz Bárbara Ruiz-Tagle le sale tan creíble que dan ganas de aforrarle.
Es que Leontina es la típica amargada, que en función de su amargura le caga la onda al resto sin siquiera importarle mucho si esto la beneficia o no, porque para ella lo mejor es que lo demás estén tan mal como ella, o sea un verdadero kamikaze de la mala onda.
Pero lo peor, es que de Leontinas el mundo está lleno. Sin ir más lejos, a mi me han tocado “amigas” por el estilo, esas que cuando se encuentran gordas en vez de hacer dieta te dicen a ti que estas muy flaca, o cuando te pesca alguien y ella está soltera, siempre le encuentra un pero al pretendiente, porque en el fondo le da lata estar sola, y así un montón de detalles que transforman a las Leontinas en seres despreciables de las que uno termina agotado y opta por abandonar.
Otra características de las Leontinas, es que tal como el personaje de la teleserie, no son personas ni feas, ni tontas, ni nada, son más bien, manzanas podridas, personas trancadas que no aprenden de lo malo, sino que se envenenan llenándose de una envidia tan grande que se la pasan el día nivelando apara abajo. Si es invierno quieren sol, si es verano quieren frío, si están felices les da miedo no serlo el día de mañana y así. Lateras.
Encuentro bueno este programa de canal 13. Lo dirige Constanza Santamaría (eso si, Trinny y Susannah las necesitamos urgente!) y básicamente el programa consiste en conversar, enfrentar y poner a prueba el conocimiento y la preocupación genuina de cada candidato a alcalde para las próximas elecciones, por su comuna correspondiente.
Aparece ella –Cony–, enfática como siempre, conversando y finalmente, haciendo preguntas a 3 candidatos, los que muchas quedan en evidencia de su ignorancia, o simplemente no saben llevar una discusión civilizada. Eso puede sonar un poco latero, pero el programa es ágil, y creo que puede ser un gran aporte para que las personas que tenemos que votar, podamos conocer a los candidatos en situaciones menos “cómodas” que las de sus propias campañas.
En este link están disponibles los programas a los candidatos a las comunas de Macul, Providencia, Huechuraba, Iquique, Peñalolén y Estación central.
Debo admitir que aunque me da risa (sobre todo ese acento argentinizado), no me molestaba el estilo exageradamente emocionado y cebolla que caracterizaba a Solabarrieta; incluso a veces me incliné por ver trasmisiones comentadas por él para llorar más aún.
Pero qué onda ahora que, después de haberlo pelado y haberse mofado de Solabarrieta y su llanto (quien no hizo más que exagerar aún más su estilo, lo que sí empieza a ser molesto porque se adelanta mucho a los momentos realmente emocionantes), los otros comentaristas hacen lo mismo!
El otro día mientras veía la repetición del súper partido de Fernando González en el 13, me pillé preguntándome qué hacían los comentarios de Solabarrieta ahí, y no, era Ignacio Valenzuela! Después no pudo sino darme algo de vergüenza ajena cuando escuché el relato de Soledad Bacarreza en la final de los 100 metros planos en hombres y el nuevo récord mundial en que ella chillaba dando las gracias no sé a quién.
Resumiendo: no es la emoción exagerada la que me carga, sino cuando ya parece algo forzado. Y ahora no sé con quién ver la final del tenis: si con Solabarrieta o con sus imitadores.