
por Michele Monet
Antes de ir a Gringolandia, yo era de esas que odiaba el mall, encontraba que ese panorama era desastroso, de mal gusto y lograba despertar mis sentimientos más amargos. Pensaba que los malditos gringos eran odiosos por que habían inventado ese concepto y tontamente decía: ¡jamás visitaría un mall en los United States!
¡Ja! El destino hizo de las suyas. El año pasado pisé la tierra del Tío Sam acompañada de mi pololo y sus padres por razones que ahora no dan al caso contar. Pero no necesariamente llegué a una cuidad cool como Nueva York o San Francisco, sino era Pittsburgh, Pennsylvania. Lo atemorizante fue cuando mi suegro dijo: ¡Vamos al mall!, ¡Horror para mi! Inmediatamente pensé: ¡Voy a ir a los verdaderas células madres de mi pesadilla! Partimos en auto, tomamos la carretera y llegamos al templo del terror.
De fachada todo era reconocible, fea arquitectura, colores pasteles y estacionamientos interminables. Al entrar pasó algo en mi que nunca pensé que me podría ocurrir…tuve una experiencia fashion-religiosa. Primero entré a Macy’s (un vil Falabella) a buscar mi vestido para el matrimonio de mi hermana. Cuando ví los infinitos metros cuadrados de todas las variedades de vestidos para matrimonio, me sentí bendecida, ¡poderosa!!!! Ahí no terminaba todo, le siguió Gap, New York & Company, Abercrombie & Fitch, Ann Taylor LOFT, Coach, Bebe, H&M, Urban Outfitters, Aldo, etc.
Pero, todavía no llegaba lo mejor: La maravillosa y estupenda tienda Forever 21, una especie de TopShop pero mucho más barato. No les miento, Toda la ropa de ahí me gustaba, no habían pilchas que desechar. Encontré el vestido de mis sueños, la cartera de mis sueños, los anteojos de mis sueños, el chaleco de mis sueños, Y todo “On Sale”. Así es que le volumen que adquirí de prendas en tan grande que quedé pobre, mi closet está que explota, mis amigas me envidian y nadie, nadie, tiene mi ropa.
Toda mi vida he ido al mall y salía amargada y ahí recién descubrí que el problema no es el concepto del mall, si no lo que ofrecen. La frustración de ir a un mall en Chile y ver que todo es igual y que si te compras algo bonito, todas las minas lo van a tener, me daba una tristeza profunda.
Por favor chiquillas, la que tenga la oportunidad de viajar por esas tierras, ¡deben ir a Forever 21! No se lo pierdan, van a vivir la experiencia en su totalidad. Y las que no tienen la oportunidad de viajar, las invito a ingresar a www.forever21.com y por lo menos saborear on-line las maravillas de esta marca y la que se tiente, “of course”, simplemente, ¡compra por Internet!