trabajo

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por Juana Rosa

Escribo este post desde mi oficina, con caña, sufriendo. Será un día largo y poco productivo. Debí quedarme en mi casa. Durmiendo. Con un baño cerca. Pero estoy acá porque no se puede faltar, y en vez de hacer mi pega, estoy escribiendo este post. Porque hoy mi cabeza solo hace foco en controlar la caña.

A quién no le ha pasado. A mí un par de veces. Pocas igual. Es mucho mejor ser el vecino de escritorio del que llega con lentes oscuros y el gatorade delator. Y poder bullyiar al encañado sin piedad. Es mucho menos divertido ser el que necesita una aspirina con urgencia. O varias.

Aunque ayer lo pasé chancho y no me arrepiento. Quizás solo del momento en descorchamos la séptima botella.

¿Existe alguna técnica para soportar la caña en la pega? Ayuda.

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por Jo M.

Desde hace varios años ya que decidí tomar vacaciones fuera de temporada; en invierno tengo la ventaja de, si es que puedo viajar fuera de Chile, escapar del frío y de una época en la que realmente me estoy desconectando del trabajo.

El verano me gusta pasarlo en Santiago; el trabajo suele ser más liviano porque hay mucha gente de vacaciones; como los días son largos, siempre hay tiempo para unas cervecitas en alguna terracita veraniega para aprovechar la tarde y el calor; y si ando de suerte, por ahí caen algunas invitaciones a piscinear de vez en cuando.

Algunos fines de semana, en cambio, trato de arrancar a la playa o algún lago si es posible, porque aunque me gusta la tranquilidad del trabajo en verano, también disfruto de bañarme en el mar, ríos y lagos, y aún en verano el agua es lo suficientemente fría.

Cuando me tomaba vacaciones en verano, trataba de evitar la primera quincena de febrero, que suele ser la más sobrepoblada en prácticamente todos los lugares; además, para viajar a algunos lugares del sur de Chile el verano es la única opción.

¿Ustedes cuándo se van a tomar vacaciones? ¿Qué van a hacer este verano?

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por Barbi*

Cuando uno es joven la vida te abre un mundo de posibilidades. Es en este período de la vida cuando adquirimos libertad de decidir qué queremos y qué haremos con nuestras vidas. Una vez superada esa bella y a la vez horrible etapa de la vida que es la adolescencia, al fin podemos empezar a disfrutar la juventud en todo su esplendor.

Sin embargo, para algunas ¿menos? afortunadas, la vida nos pone un pequeño obstáculo que puede limitar nuestras opciones. Lo que pudiera parecer un tema menor, se ha vuelto recurrente en conversaciones con amigas con quien compartimos esta vivencia: quienes representamos menos edad de la que realmente tenemos, sentimos que posee varias desventajas. Por nombrar algunas:

– Cuesta más encontrar trabajo: especialmente si eres mujer, el resto te ve aún como una adolescente por lo que no confía en ti para otorgarte una responsabilidad.

– Te creen inmadura o te toman menos en serio: la gente que no te conoce cree que aún no tienes experiencia en la vida o que eres muy chica para hacer ciertas cosas.

– Te tratan como si fueras una niña: te ven débil, como si fueras extra-sensible.

– Te piden carnet donde quiera que vayas (discos, pubs, casinos, etc).

Ya sea porque nuestra cara aún parece de bebé, nuestro cuerpo no se desarrolló con muchas curvas o somos de baja estatura, el asunto es que ser mayor de edad y que te digan que pareces de 15 ó 16 (me han dicho hasta de 13) nunca me ha hecho gracia. Lo único que queda es el consuelo de que cuando sea treinteañera me veré más joven y podré seguir viviendo como si tuviera veinte.

Y ustedes, ¿Representan menos edad? ¿Les ha complicado la vida?

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

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por Fernanda

Llegó el momento del año en que todas, o la mayoría de las empresas realizan el paseo de fin de año para sus empleados.

Hay tantas cosas que pueden salir mal en estos paseos que siempre dejan alguna anécdota, para bien o para mal. Puede ser un fallo climático, del local elegido, la comida, las actividades o que simplemente no te lleves bien con tus compañeros, lo que implica pasar todo un día con gente que no te agrada e intentando poner cara de “pasarlo bien”.

Esto último encuentro que es lo peor de los paseos de fin de año, porque cualquier eventualidad o impasse se  puede solucionar con la buena onda y el humor de tus compañeros, pero el aguantar mala onda o caras de tres metros es casi una misión imposible.

Hay personas que prefieren que no se hagan estos eventos y se los canjeen por un día libre o por un mejor aguinaldo destinando la plata que se usaría para un paseo, en mejorar el bono navideño que todos esperamos (y que a veces son bastante salvadores), claro que no siempre está la elección en las manos de uno, sino de la empresa.

durmiendo
por Jo M. Foto: Bárbara Gómez

Hay algunos afortunados que trabajan desde sus casa y pueden dormir siesta, otros descarados que tratan de hacerla piola en la oficina, pero lamentablemente me imagino que la realidad para la mayoría de nosotros es que no podemos dormir en medio del horario laboral.

Pero asumo que sueño nos da a todos, o al menos a muchos, y me imagino que cada cual tiene sus estrategias para lograr superarlo y volver a ser una persona productiva al trabajar a las 3 de la tarde.

Esto es lo que trato de hacer yo:

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discos
#ChicaLista por Daniela Paz (@dnlpz)

En una oficina la música es fundamental. Sobre todo si al resto del equipo le gusta escuchar cosas que los motiven e incluso que mantengan despiertos en días más cansadores.

Una compañera tiene la teoría de que en la mañana hay que poner cosas más tranquilas, porque en general hay más movimiento, luego en la tarde, poner la música más fuerte para animar.

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por Rox

En general puedo considerarme una persona relajada, no me hago grandes problemas por casi ninguna cosa en realidad. Pero si hay algo que me preocupa a diario es el almuerzo. No puedo evitar el día anterior pensar en qué puedo llevar, en qué opciones tengo en mi refrigerador para cocinar o dónde tengo que gastar mi plata cerca de mi lugar de trabajo.

Ahora entiendo a mi mamá que cada tanto me preguntaba qué se me ocurría para cocinar, yo siempre le respondía como chiste: tallarines. Porque era lo que más me gustaba comer. Pero a pesar de mi falta de ayuda, siempre nos hacía algo diferente y bastante producido, comparado a lo que hago ahora.

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escritoriopega
por Meredith

Tengo un trabajo que para much@s puede sonar ideal: el horario es flexible, es bien pagado y la pega es poca (o ya la tengo dominada, por lo que no me representa grandes dificultades).

Sin embargo, no estoy feliz. Siento que lo que hago lo podría hacer cualquier otra persona, incluso un recién egresado (y yo tengo 9 años de experiencia laboral, uf…). Cuando entré era desafiante y de hecho aprendí mucho, pero de un tiempo a esta parte la oficina se ha estancado, no hemos vendido nuevos proyectos y, por lo tanto, mi pega se reduce a contribuir para que la máquina siga andando, aunque sea a medias.

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18boliche
por Rox

Si yo escribiera poesía le haría una oda al aguinaldo. Creo que es lo segundo mejor que tiene septiembre (después de las ricas comidas). Porque recibir una plata extra en una semana donde se gasta mucho es tan bien recibido, que instantáneamente te pone muy feliz.

Todas las empresas tienen su política al respecto; yo he trabajado en varios lugares y me he fijado que poco tiene que ver lo grande de la empresa con lo grande de este beneficio. Porque un amigo que trabaja en una empresa independiente, le dieron bastante más que yo cuando trabajaba en una revista con plata. Pero igual soy feliz con lo que reciba.

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cielo18
por Midori

Una de las cosas más festivas del 18 es que finalmente se acapara todo septiembre; todo -sobre todo los asuntos laborales- es en función de esos dos gloriosos días feriados.

Todo se planea para antes o después del 18, las oficinas suelen tener almuerzos, eventos o al menos convivencias dieciocheras, varios colegios tienen una semana de vacaciones y eso altera las rutinas y más todavía la eficiencia en el trabajo.