En busca de las mejores roscas de canela
Publicado el sábado 19 de julio de 2008
por M&M
Tengo una feliz obsesión con los cinnamon rolls o roscas de canela. Todo comenzó en mi época post U, cuando cada mañana en Caracas, a eso de las 10 am, al terminar las clases de inglés me iba con un simpático compañero de curso a desayunar una taza de café con leche, su respectiva botellita de agua sin gas y un roll de canela. Aquel compañero se convirtió en unos de mis grandes amigos, y bueno, los rolls, son –donde me encuentre– el mejor recuerdo de aquella época de pocas responsabilidades.
Desde que vivo en Santiago, hace 12 años, sigo buscado los mejores rolls. Mis favoritos fueron por un tiempo los de Cinnzeo, una cadena canadiense con locales en Estación Central y ahora más recientemente en el Metro Escuela Militar. Me gustaban por lo calórico de su cubierta de crema de azúcar y chocolate amargo caliente y su masa esponjosa; hasta que probé las del chef pastelero del Hotel Marriot, Jorge Almonacid. No se parecen mucho es cierto a aquellas caraqueñas (roscas grandes, tostadas por el fuego del horno y fáciles de desenrollar). Los del Marriot son pequeños, tienen una masa tirante por fuera y blandita por dentro, y junto con la canela que dibuja su caracol pueden tener pasas con ron, arándanos, manjar o nueves. Además, la taza de café la cambié por el chocolate caliente Britt (de Costa Rica) con leche entera –aclaro, lo de la lecha entera, porque para las chicas light también los preparan con leche descremada–. Durante todos los meses de frío el combo roll-chocolate se vende en el lobby del Marriot, Cordillera Lounge, desde $1.800, tanto para servir como para llevar.
Si alguien tiene otro buen dato de esta feliz obsesión, bienvenido sea!
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por Mallory Knox
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por Daniela Paz















