No pude dejar de pensar en ellos dos juntos la noche del sábado, cuando por sorpresa me encontré sentada en la mitad del teatro Oriente mirando a esta maravillosa mujer que vive y convive con la presencia de Serge, el hombre al que inspiró hasta el cansancio.
Especulábamos sobre si aparecía con vestido rojo o blanco, si su look sería provocativo o no… hasta que apareció una bella Jane Birkin de pantalón cargo color verde kaki con chalequito de lana delgado con cuello en V acompañado por un único accesorio, un cinturón que dejaba ver unas hilachas colgando. El look casual –que agradeció a Martha (la nombró como la responsable)–, es menos casual de lo que parece, ya que en fotos que me he encontrado de sus recientes conciertos en otros países anda con la misma tenida. El glamour estuvo cargo de su persona, no de su vestuario.
Decir que es sencilla es quedarse corto, y lo más increíble es que a la vez es una diva. Cada movimiento suyo era seguido por ojos bien abiertos acompañados de sonrisas igualmente amplias, porque incluso el pololo de una amiga (que nunca en la vida la había escuchado antes), le dedicó miradas embelesadas cuando ella, en un arranque de compenetración con el público, se bajó del escenario, pasó por los pasillos, subió al segundo piso y volvió a entrar por el otro lado quedando muy pero muy cerca de todos.
Para mi, el único punto débil fue que el afrancesado público eligió que Jane nos hablara en francés (cuando ella nos dio a elegir entre ese idioma y el inglés) por lo que no entendí casi nada (no creo haber sido la única) salvo las importantes acotaciones que mi amiga Marie Paul tradujo para mi. Y la Birkin habló harto… de Gainsbourg, de la música, de autores y poetas, de Birmania…
Sin conocer toda su música lo pasé muy bien, y después de verla tan sonriente y preciosa a sus 61, me dejó pensando que no es tan malo cumplir años.
La voz de Bob Dylan a sus 66 años, se ha dicho, está gastada. Eso se notó ayer en el Arena Santiago. Se notó y conmovió. Lo raspado y lo pastoso de su timbre nos hacen recordar que no estamos ante cualquiera, sino que asistimos a ver a una leyenda, que canta maravillosamente, marcando el paso de los años, hasta el día de hoy.
Durante el concierto, a ratos, me sentía mirando una pieza de museo. Un cuadro gigantesco que sólo se deja contemplar desde cierta distancia. Verlo, muy a lo lejos, pequeño, sin condescendencias, sin mirar al público si quiera, fue algo así como una clase que te da un maestro.
El ambiente era agitado, parecía un poco mentira que una banda tan vigente como Interpol estuviera casi al alcance de la mano.
La ansiedad valió la pena. Partamos con que Paul Banks es demasiado mino. Tocaron TODAS las canciones que tenían que tocar, y el sonido fue bien impecable. El público estaba más prendido que ellos, la fauna era variada, me encontré con mucha gente (saludos POTQ!). Y solo quedé con la agradable sensación de haber presenciado un concierto del más alto nivel. Quiero mas!
Mi mejor amiga del colegio amaba a Journey, por eso fue que los conocí como a los 12 años. Ella tenía todos los discos y me hablaba de lo increíble que era la voz de Steve Perry y de lo mino que era el guitarrista Neal Schon (wow). Desde ahí que me caen bien y que me gustan muchas de sus canciones, siendo la favorita “Don’t stop believing”, que ha trascendido en el inconsciente pop al punto de ser la elegida para acompañar la escena final de Los Sopranos.
Ahora vienen a tocar a Chile, y hasta están de invitados al festival de Viña. Obviamente que no es la banda original porque Steve Perry hace mucho que no toca con ellos, pero la historia del último reemplazante tiene su encanto:
Se supone que a fines del año pasado, Neal Schon –pilar de la banda y guitarrista responsable de su sonido distintivo– se puso a buscar vocalista en YouTube! Entonces, se encontró con una de estas típicas bandas que hacen covers en bares llamada The Zoo y así descubrió a Arnel Pineda (cantante filipino). La interpretación de Faithfully lo dejó alucinado. Trató de ubicarlo a través del contacto en YouTube y el tipo obviamente pensó que se lo estaban agarrando pa’l leseo, hasta que un amigo le dijo “y que tal si es?” Y de ahí lo contrataron. El sueño del pibe. Una demostración más de lo democrática que es Santa Internet.
La verdad es que canta impecablemente, y no se percibe una imitación burda como era el caso de INXS con otro vocalista. No digo que sea lo mismo, pero no creo que lo vayan a pifiar en el festival.
Les dejo un video antiguo de Don’t stop believing (con harto jeans clarito de cintura alta y extravagancias de bajo impacto), y otro con el cover de The Zoo.
La semana pasada fui al recital de José González. Confieso que hasta ese momento no había asociado el nombre a la voz, pero al escuchar la primera canción me di cuenta que ya conocía diversas canciones suyas.
El recital estuvo impecable, sólo él y su guitarra. José es un tipo muy tranquilo, muy distinto de algunos fans presentes que gritaban su nombre y le pedían canciones de manera casi histérica. “Si ustedes gritan, yo no entiendo”, les dijo él con una sonrisa tímida, lo que para mi fue la traducción de lo que es José, un músico excepcional (¡qué manera de tocar la guitarra!), con una voz perfecta y un estilo muy propio, que conquista cada día más fans por todo el mundo, pero que sólo quiere hacer su música y presentarla sin grandes malabarismos.
Me declaro poco oyente de hip hop. A Snoop lo conocí más en casas de amigos, bailando en fiestas y viendo programas de Mtv, pero es cosa de seguirle la pista y detrás de cada hit siempre hay disco buenísimo, no olvidar que cuando Dr. Dre es tu copiloto, la cosa no puede andar mal o no? Definitivamente, Snoop Dogg era un show imperdible, cero posibilidad de aburrirse.
El recital estuvo muy bueno, lleno de fanáticos que se rendían ante cualquier petición y coreaban a gritos el nombre de Snoop, mientras éste, gozando, miraba cruzado de brazos sin el más mínimo atisbo de humildad, como tenía que ser. Canciones como P.I.M.P, Beautiful, Gin & Juice, y otras más que tenían a todos bailando y pasándola bien, le cerraron la boca a todos los que se dedicaron a decir que éste era un público muy complicado y peligroso. Todo lo contrario.
Excelente haber ido, muy buen recital. Si preguntan con qué celebridad pasar una noche de carrete, muchos dirán que Mick Jagger, yo me quedo con Snoop.
por Mallory Knox
Hace meses venía transmitiendo que tenía que ver a The Police, más que por un fanatismo, por el gusto de ver a cuanto buen grupo viene a Chile y fui, pero mi interés apuntaba más a Beck. Él hace años estaba en esa lista de grupos que tengo que ver antes de morir y lo vi. Comenzó a tocar a las nueve en punto y partió muy débil, las primeras canciones apenas hacían cantar y moverse y la luz día, no ponía la atmósfera de estar en un gran recital. Pero luego comenzó a lucirse, rockeando con su pelo largo al puro estilo Kurt Cobain y sus lentes de cabro chico. Pese a que éramos pocos los que estábamos por Beck, le cantamos y bailamos sus canciones con admiración y cuando ya estábamos en el clímax, se acabó. Conclusión, definitivamente, debería haber venido sólo.
Luego comenzó The Police, y aunque no soy fan de ellos, terminé cantando todas las canciones que salían de ese inconsciente ochentero. No faltó el tipo de atrás que se sabe todas las letras y no las canta, las grita siendo traicionado por su oído y su desafinación. Me asombré de lo buen músico que son estos tipos, lo guapo que está Sting y lo seco que es el baterista Stewart Copeland. Conclusión, un buen recital quiero más de éstos y quiero a Beck sólo.
Estoy emocionada. Tengo la entrada en la mano y solo quedan 2 días. El regalo extra de Beck como supporting act es un lujo del que jamás pensé gozar, demasiado seco (y hasta un poco intrigante) como para perdérselo. Y The Police, bueno, es The Police, ska clásico, miembros de la nobleza del pop y el rock. Espero escuchar mis top 5:
• Synchronicity II
• King of pain
• Can’t stand losing you
• Canary in a coldmine
• Every little thing she does is magic
The Police, 5 de diciembre, Estadio Nacional. Más info: dgmedios.
Snoop Dogg, el único y verdadero santo patrono del “doggy style” se presenterá en Chile en lo que promete ser una fiesta super hiper mega rapera / hip hopera que contará con un no menos interesante line up:
Pues espero que nuestro amigo POTQ sea capaz de mover montañas con esta iniciativa: El viernes pasado comenzó una petición online para que Radiohead se anime y decida finalmente venir a sudamérica, especialmente a nuestro país.
Si quieres cumplir tu sueño y ver a Thom Yorke entregando el alma en escenario chileno, tienes que partir por pedirlo! Firma esta Petición Online - Radiohead en Chile 2008 y únete a los 1000 que ya se anotaron durante el fin de semana.
Lo importante es hacer ruido hasta llegar a la banda y las productoras –si hasta Diana Bolocco se enteró por Dios!!!–, no te puedes quedar atrás.