MUNDO

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por Mariana y punto

Los pasados siete días he estado muy conmocionada por todo lo ocurrido después del ataque a las oficinas del semanario Charlie Hebdo; pero más que por la tragedia ocurrida ese día y los siguientes, lo que me ha emocionado hasta llorar casi todos los días ha sido la valiente y decidida reacción que ha habido en Europa en defensa de la libertad de expresión.

Lo primero que leí fue la editorial conjunta que publicaron los diarios Le Monde, El País, La Stampa, The Guardian, Süddeutsche Zeitung y Gazeta Wyborcza titulada “Seguiremos publicando”, que pueden leer acá; después vino la primera manifestación espontánea que hubo en París, donde esa misma noche personas comunes y corrientes salieron a la calle a manifestar su apoyo a la libertad de expresión y a demostrar que no cederán al terrorismo para encerrarse y vivir con miedo.

Al día siguiente del ataque, los trabajadores de Charlie Hebdo que sobrevivieron fueron a trabajar; los acogieron en las oficinas del diario Libération, recibieron apoyo económico del gobierno francés y de otros diarios como The Guardian, y anunciaron que a la semana siguiente no sólo publicarían una nueva edición del semanario, sino que ésta tendría un tiraje de un millón de copias (lo usual eran 50 mil).

El domingo millones de personas (incluyendo a los mandatarios de los principales países europeos y a los sobrevivientes de Charlie Hebdo) salieron a las calles parisinas y de otras ciudades a manifestarse masivamente con el lema #JeSuisCharlie, lápices en mano, contra el miedo y el totalitarismo que intentan imponer a la fuerza los terroristas, y a favor de la libertad de expresión.

Anoche leí una muy clara y brillante carta al director publicada por El Mercurio y escrita por Daniel Matamala, donde explica a esos disidentes de la libertad de expresión (esos que pese a supuestamente condenar todo acto de terrorismo, le echan cierta culpa a Charlie Hebdo por lo que ellos creen es ser irresponsales o irrespetuosos) por qué incluso la sátira debe ser defendida con la determinación que hemos visto esta semana.

Y hoy, una semana después del ataque donde murieron 12 personas, podremos ver la edición de Charlie Hebdo publicada (de la que finalmente se imprimirán 3 millones de copias, con edición en varios idiomas, incluido el español) y demostrándole al mundo entero que todavía existen valientes -como los han existido muchas veces en dictaduras y guerras- que por sobre el riesgo de sus propias vidas ponen el derecho a informar, escribir y dibujar, para que nosotros, seguros desde nuestras casas, podamos conocer, decidir, aprender y reír.

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Por daria

En el frontis del MAC de Quinta Normal, bajo los árboles y sobre el pasto de la entrada, hay una micro negra, rodeada de mesas de madera y bancas con cojines. No se trata de una instalación de arte del museo, sino de Central Placeres, donde la especialidad son las pastas acompañadas de las más diversas salsas.

El sistema funciona así: llegas, te diriges al mesón que está en la entrada de la micro y pides lo que quieres comer (un plato de fettuccinis con salsa- pesto, pomodoro, pilpil entre otras- más un jugo cuesta sólo $3.200; en día de semana hay menú por $4.000 que incluye crema de verduras o ensalada, plato de fondo y jugo natural). Pagas, te vas a sentar y esperas que te llamen.

Cuando tu pedido está listo vas a buscar el rico y contundente plato, lo comes en ese pequeño patio (que nos recordó mucho a La Jardín), y después puedes salir a caminar por el barrio Yungay, que cada día está más entretenido. En nuestro caso pedimos fettuccini al pesto y fettuccini con salsa al pilpil, servidos en esas típicas cajitas de comida china de las películas. Las porciones son llenadoras, pero siempre está la opción de ir a reposar bajo uno de los árboles del parque Quinta Normal (como casualmente TUVE que hacerlo yo).

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fiesta
por Lala

Hace algunos días se difundió en Internet el video de un grupo de jóvenes reclamando por la nueva ordenanza municipal de Providencia que establece el cierre a las 23.00 de las botillerías (a las 22.00 en Bellavista), y a las 02:00 los locales.

El espíritu del video es, a mi juicio, decir que no importa que nos cierren los bares, vamos a carretear igual. Y el origen de todo este asunto radica, creo, precisamente en eso. Se supone que, a pesar de no hubo consulta pública como en el caso de Santiago, cerrar los locales y botillerías más temprano responde a las molestias de los vecinos del sector.

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por lucy

Hasta este domingo 19 de octubre se puede votar en la consulta ciudadana convocada por la Municipalidad de Santiago, y de cuyos votos dependerán en gran parte decisiones como por ejemplo que que las botillerías (incluyendo locales míticos como Apu en la esquina de Merced con Lastarria) cierren a la hora actual o antes de las 11 de la noche, y que el cerro Santa Lucía vuelva a llamarse Cerro Welén (como se supone que se llamaba antes de que Pedro de Valdivia le pusiera el nombre actual).

Las 6 preguntas de la consulta son sobre temas que han surgido en cabildos territoriales, cabildos temáticos, mesas barriales y otras instancias de participación ciudadana. Quienes pueden participar son: por una parte los usuarios de la comuna (quienes trabajan, estudian o son locatarios en ella) a través de internet pueden responder 2 de las preguntas, y por otra parte quienes viven en la comuna deben votar presencialmente en los distintos lugares que se han habilitado especialmente.

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por Jo M.

Dentro de toda la triste pelea entre ciclistas-atomovilistas-peatones-ciclistas de vereda hay una iniciativa que siento ha resultado conciliadora y muy eficaz: la CicloRecreoVía de los días domingo en Santiago.

Esto partió con un par de calles inofensivas (como Sánchez Fontecilla) que se cerraban entre las 9 y las 14 para peatones, ciclistas, patinadores, y terminó en poco tiempo tomándose la ciudad: ahora son grandes venidas de Santiago las que se cierran a los autos los días domingo, y lo más lindo es que es realmente mucha la gente que sale a andar en bici, a trotar o a andar en patines o skate por la calle en esas horas de la semana.

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comedor
por Daniela Paz (@dnlpz)

En mi familia siempre se habló del GAM, de todas sus ocupaciones y su interesante historia que comienza en la década del 70 con el gobierno de Salvador Allende. Fue inaugurado en 1972 como sede de la tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo (UNCTAD), su construcción fue realizada en 275 días y todos quienes trabajaron, arquitectos, obreros y otros, recibieron el mismo sueldo.

En el tiempo de dictadura se transformó en sede de la junta militar y se comenzó a llamar Diego Portales, luego Ministerio de Defensa y centro de convenciones. Ahora y con un incendio entre medio, volvió como Centro Cultural Gabriela Mistral y es uno de los lugares favoritos en Santiago, para presenciar actividades culturales de todo tipo.

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metrobultos
por Jo M.

El Metro de Santiago ha sido uno de los temas más polémicos de las últimas semanas; siempre es un tema en las conversaciones cotidianas (de quienes tienen que sufrir el colapso de las horas puntas, el pelear para entrar a un vagón, empujar para salir, etc.) y ahora lo ha sido más por los recurrentes problemas técnicos como el que sufrimos el otro día varios de los que íbamos en la línea 5 cuando se cortó la energía.

Antes de la era del Transantiago, el Metro tenía buena fama: era cómodo, limpio, te aseguraba llegar a la hora, y no era tan caro como ahora. Un agrado. Ahora ya no tiene tan buena fama por el mal servicio y el precio excesivo.

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por Lala

Más de 5 mil fotógrafos de 132 países fueron parte de este concurso. El jurado recibió casi 100 mil fotografías que compitieron en nueve categorías. La fotografía ganadora de este año es una imagen del estadounidense John Stanmeyer, de VII Photo Agency, que retrata a un grupo de migrantes africanos en la costa de Yibuti mientras levantan sus teléfonos tratando de captar la señal de Somalia y así poder hablar con sus familias.

La exposición estará una vez más en Espacio Fundación Telefónica, entre el 1 y 23 de agosto. Para este año, la World Press Photo tendrá una audioguía gratuita que se puede descargar desde el teléfono (iOS y Android), para descubrir y conocer más sobre las historias detrás de las imágenes. La aplicación se puede descargar en este link.

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smarty

por aleyjets

No puedo evitar amar los juegos de trivia, es súper perno, lo sé, y además, es un arma de doble filo ya que uno se termina llenando de datos innecesarios medios ñoños que se escapan en fiestas para llenar espacios incómodos solo reafirmando lo nerd que uno es (y además, qué más innecesario que tener que rellenar espacios incómodos). Pero no importa, me guardaré mi conocimiento ridículo para patear traseros en Trivium cuando termine de convencer a mis amigos de venir a mi casa a jugarlo (y cuando estén acá convencerlos de que no me aprendo las tarjetas con preguntas de memoria en mi tiempo libre).

Preguntados de Facebook era una broma, pero el nuevo juego de Google, Smarty Pins es un desafío verdadero. Acá, sobre un mapa provisto por Google Maps, te hacen preguntas de trivia relacionadas con lugares geográficos y uno los debe “pinnear” en el mapa. Preguntas como dónde se filmó tal película, o dónde se encuentra un museo, monumentos nacionales o simplemente capitales. Hasta el momento mi pregunta favorita fue “De todos los bares, de todas las ciudades, de todo el mundo, ¿a dónde entraste?”, ¡A Casablanca en Marruecos!

El juego funciona en base a kilómetros que se te van agotando cuando te equivocas al poner el pin y éste queda muy lejos de la locación original. Además hay un bonus por rapidez. De todas formas si pierdes, se parte de nuevo. Y si te pones súper bueno, compartes el resultado en las redes sociales.

Ideal para aumentar el intelecto rompe hielo y para procrastinar. Acá lo encuentran.

 

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espejosenlacalle
por lucy

Cuando chica iba al Apumanque. Era el mall de mi adolescencia, en el que comí mis primeras hamburguesas de McDonalds (a 100 pesos), compré mi primer cassette en la Feria del Disco, algunos libros para el colegio en la librería Andrés Bello, y las tarjetas de Navidad y cumpleaños en la tienda Village, probablemente mi favorita de todo el centro comercial y la única a la que sabía llegar (nunca logré ubicarme bien en los pasillos cuadrados del Apumanque).

Después el Apumanque se quemó, desapareció la obra de Matilde Pérez, trataron de empezar a decirle “Apu”, el Faro se transformó de heladería Savory a McDonalds a farmacia y a un banco, yo dejé de vivir cerca, y dejé de regalarle tarjetas Village a mis amigos para Navidad.