Es cierto que la música es uno de las mejores aliadas de la publicidad, y cuando se hace una combinación redondita se crean comerciales que quedan en la memoria de todos. Pero eso es un cuchillo de doble filo porque, dependiendo de cómo se ocupa la canción, se puede generar un sentimiento contrario. He notado que últimamente hay varias propagandas que hacen lo que yo podría llamar de uso indiscriminado de canciones ajenas. Empecé a darme cuenta de ello con un comercial de una empresa que ocupaba la base de “Respect” de Aretha Franklin, después de una gran tienda que usaba la canción de Beyoncé, otra gran tienda que usa “Anything you want, you’ve got it” de Roy Orbison, de una empresa de celular que pone en su publicidad la canción de New Radicals “you get what you give”, y tantas otras.
Eso se agrava cuando se trata de un artista que te gusta, pues cuando uno escucha la canción “verdadera”, parece que ya está harto de escucharla. Quizás el ejemplo más claro sea el de uno de mis cantantes favoritos, Jorge Drexler. Ya no puedo escuchar su canción “Me haces bien” porque inmediatamente veo un super pollo delante mio… ojalá que por lo menos le haya valido la pena por la plata, porque sinceramente no creo que sea la mejor sensación para un artista ver que su canción está más asociada a un producto que a él mismo.
Encuentro anticuado y poco amable el concepto de peluquero que la marca Tressemé muestra en sus comerciales. Pensé que era una vez nomas la talla, pero ayer vi una segunda representación donde recalcan que, para ellos, los peluqueros son todos “locas”. Lo encuentro falta de respeto, porque aunque ellos quieren dejar en claro que se quieren posicionar como una marca de retail que “parece” profesional, y que sus clientes potenciales son los consumidores directos y no los peluqueros, eso no los justifica para poner a un gallo histérico haciéndose pasar por peluquero estereotipado a más no poder. Lo menos moderno (y lo más mala onda) que hay.
¿Se acuerdan de la campaña de Miu Miu protagonizada por Kirsten Dunst?, las fotos eran preciosas, expresaban el estilo de la marca y Kirsten salía demasiado mina. But… no a todos les parece bien ser relacionados con alguien que tiene problemas de alcoholismo y acaba de salir de rehabilitación, así que Kirsten fue reemplazada por la francesa Vanessa Paradis.
No sé qué es más terrible, que Kirsten sea dada de baja por pastel o que Vanessa Paradis se haya aburrido de Chanel, el tema es que esto de echar abruptamente al rostro no tiene nada de nuevo. La marca Bebe –que tenía a Misha Barton como rostro– la reemplazó inmediatamente por Eva Langoria cuando ésta fue sorprendida fumando marihuana en su auto.
Para qué decir Kate Moss, quien era rostro de muchas marcas hasta la inolvidable portada del diario The Mirror con ella comsumiendo cocaína. De las muchas marcas que usaban su imágen quedaron sólo unas pocas, pero el tiempo pasó y ya no tenía muchas, sino miles, convirtiéndose en el cóndoro más rentable de todos los tiempos. Suerte la suya, un caso excepcional, pero la mayoría de las veces no es así y ahora fue el turno de decirle adiós a Kirsten.
Nuestra lectora y colaborador Scarlett, nos envió el link del spot publicitario de Davidoff, el perfume que promociona Josh Holloway. El comercial incluye todos los elementos necesarios: Sawyer sin camisa y mucho splash. Divino.
Bueno, y al ladito de este me encontré con otro, protagonizado por Mathew Fox (Jack) para L’Oreal lanzando incluso la clásica frase “porque tú lo vales”. Terrenal.
Estos dos videos dan una clara explicación a la infinita indesición de Kate.
La última campaña de Fes, por decir lo menos, deja bastante que desear. Es más, siempre me ha parecido que el mensaje que entrega esta marca en sus publicidades es basuriento, despectivo, sexista, pero esta vez se fueron al chancho.
La última gracia de la marca son afiches que tienen la supuesta intención de ayudar a evitar el maltrato a las mujeres. Muy bien dirán algunos. El problema es que el modo de transmitir ese mensaje es absolutamente equivocado. No soy publicista ni mucho menos, pero el análisis de la pieza lo puede hacer hasta un niño… la imagen central, de un tipo agarrando de las mechas a una moreteada mujer, es demasiado grande con respecto al texto (que es donde va contenido el mensaje de modo explícito). La imagen es muy violenta, demasiado grotesca, chabacana. Además, la postura, facha y pinta de la mujer parece decir “soy mina, muy mina, aunque me boxeen todos los días”.
No era necesario. Es más, desconfío absolutamente de las buenas intenciones que hay detrás de la campaña, pareciera que es el morbo y las ganas de provocar lo que mueven a esta marca más que cualquier otra acción social. (Es más, con este post seguramente les estamos dando en todo el gusto.)
Los comerciales televisivos en los ochenta, eran fruto de harta experimentación e ingenio. La mayoría de los efectos especiales que usaban, hoy dan risa, pero también nostalgía. De los nacionales yo recuerdo varios, siendo mis favoritos el de arroz tucapel (hay arroces que…, en cambio tucapel…) y el de Firestone, sin embargo ¿se han puesto a pensar qué mostraban en otros canales del mundo durante los ochenta?
Antes de que naciera Internet, saber qué comerciales mostraban en Japón era casi imposible. Encontré un montón de spots ochenteros japoneses en YouTube, algunos muy occidentalizados, otros son de lo más freak que hay. Les dejo algunos ejemplares:
Le tocó el turno a Ricardo Montaner de hacer de “muso inspirador” para la mujer que lava ropa con detergente Ace. Cada país tiene su propio Lucho Jara –nuestro exponente nacional–, quien cumple sus propios sueños de galán de moda, encantando a la ama de casa que lo escucha por la radio y fantasea con su voz. Y la deja loca. Le canta desde la puerta, le ofrece “suaves caricias” (de Ace Natural Jazmín), juguetean con la espuma y después él desaparece “misteriosamente”…
Parodias hay muchas, desde Fabrizio Copano a Jaime Bailey, es que la idea es genial! Me imagino a la potencial clienta pensando: “Dios mío!, ojalá que eso me pasara a mi también! voy inmediatamente a comprar Ace!! Cómo pude perder tantos años de mi vida con Omo!!”
Louis Vuitton lanzó hace algunas semanas su primer comercial para la televisión, donde no tratan de vendernos ningún producto en especial, sino más bien, un concepto de marca que me pareció demasiado apropiado: un viaje, ¿qué es un viaje?, lo que significa para cada uno de nosotros, y si esto no es apropiado para una marca que tiene las maletas más famosas y aspiracionales en el mundo entero, no sé para quién más.
El comercial está muy bien cuidado, la música del argentino Gustavo Santaolalla es un aporte a la atmósfera melancólica que envuelve cada escena de los 90 segundos que dura el comercial, pero esto mismo fue lo que no me gustó tanto porque me recordó a esos comerciales de Johnie Walker que tenían una atmósfera un poco parecida. De todos modos está buenísimo, el resultado es sobrio, impecable.
por La Femme Nishkita
Para aquellos que no saben, Pirelli es una marca de neumáticos que cada año lanza un muy esperado calendario, famoso por la calidad de sus fotografías y por su exclusividad tipo VIP. A diferencia del típico calendario de taller mecanico (enfermo de picante), la versión de Pirelli, es elegante, de una estética muy cuidada, pero no por ello menos sensual.
De hecho, sólo aparecen mujeres bellísimas. No sólo modelos. Han aparecido actrices, cantantes, musas en general… y de todas las edades. Finalmente lo que caracteriza al calendario de Pirelli, es su cada vez más estrecha cercanía con el arte.
Es decir, lejos de pretender emocionar sólo con un escote, este calendario persigue emocionar con la belleza misma de la mejor imagen posible de realizar. Por lo menos, año a año esa ha sido su tendencia.
El calendario de este año, está inspirado en Shanghai (China). Las imagenes como era de esperarse son espectaculares. No obstante, creo que en el afan de ser tan seriamente artístico, se puso frío. No sé si sus imagenes resulten excitantes para su público, derechamente masculino. ¿Perdió el norte Pirelli?
Yo lo encuentro hermoso, pero si a mi me gusta, entonces debe ser un mal síntoma.
Me parece abominable el comercial de pastas Chef donde una supuesta nana peruana dice que antes no sabía cocinar pastas y que se le pegaban hasta que “la señora” le enseñó a cocinar con pastas chef. El trabajo de asesora del hogar me parece una de las labores más dignas que existe, y es verdad que hay varias mujeres peruanas que realizan ese trabajo en Chile, pero básicamente son tres los planteamientos que me molestan:
• No todas las peruanas son nanas (ni todas las nanas son peruanas)
• Las mayoría de las mujeres peruanas saben cocinar (la mujer del comercial se muestra torpe en la preparación de la pasta)
• La “señora” le “enseña” a la nana a cocinar con pastas Chef (lo que me suena paternalista y odioso)
La estigmatización no ayuda en nada a la unión de los pueblos ni a la relación armónica de un extranjero con el país que lo aloja. La generalidad apesta.