COCINA

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olimpia
por @patyleiva

Olimpia es nuestra nueva pizzería de cabecera, y se ha convertido en un verdadero oasis en medio del tráfico y el jaleo de Providencia, estas son mis razones:

• Ubicación. Esto sí que está a pasos, pasitos del metro Pedro de Valdivia, en pleno Providencia. Si no vives o trabajas cerca, es muy posible que alguna vez tengas algo que hacer por ahí y ya tienes el dato para pasar a almorzar.
• Sabor: Las pizzas son realmente ricas, hay muchas combinaciones que pueden ser de tu gusto, entre mis favoritas están la Prosciutto (Prosciutto, rúcula y tomate), Salmón (salmón ahumado, alcaparras y emulsión de limón), Tomate deshidratado (queso de cabra, rúcula y tomates deshidratados). Todas miden 28 cms y tienen base de queso mozzarella y salsa de tomate casera.
• Decoración: Es fresco y a la vez acogedor. La decoración cuidadosamente ambientada en ladrillos y techo alto, hacen que en verano sea fresco, y cuando el tiempo se empiece a poner feo, me imagino perfecto resguardándome de la lluvia en ese cómodo ambiente.
• Variedad: Tienen comida adecuada para cada hora, porque puedes desayunar omelette, almorzar pizza o menú del día (puede tocarte ají de gallina, pollo teriyaki o lomo a la mostaza), o ir de noche y tomar algo acompañado de bruschettas Caprese o Mechada, por ejemplo.
• Ambiente: Los mozos son buena onda, el trato es cercano y relajado,lo que hace que te sientas cómodo.

Dirección: Av. Providencia 2033
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por Rogue

Antes de estar con mi pololo creo que habían sido contadas las veces que me había sentado en la barra de un bar. Para mí era un lugar de paso, por si querías esperar que se desocupara una mesa, pero no se me había ocurrido que podía ser perfecta cuando se trata de una salida de a dos, especialmente si es romántica.

De partida el quedar sentados de 3/4 es la mejor posición para conversar. Es mucho más cómodo que estar de frente en una mesa, donde es casi imposible darse un beso sin inclinarse de manera un poco ridícula y donde a veces hay que elevar mucho la voz si el ruido ambiental es fuerte. Y si bien en una mesa uno puede sentarse al lado, siento que la barra le da a la salida un aire mucho más informal y relajado, pero a la vez es mucho más íntimo.

Además, muchas veces los barman cachan que uno está pinchando y se ponen buena onda con el copete, o incluso meten algo de conversa, lo que puede ayudar si es una primera cita.

¿Han probado sentarse en la barra durante una cita? Lo recomiendo.

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la foto 1
por Daniela Paz (@dnlpz)

En un almuerzo familiar en que habían muchas cosas ricas, me sorprendió por lejos lo sencillo y rico de este postre, que resulta ideal en esta fecha con fruta fresca con la que se puede hacer combinaciones como ésta.

Ingredientes:
piña
arándanos
yogurt natural endulzado
menta

La preparación es simple, como se ve en la foto: primero pones de base la piña, puede ser cortada en círculos o en pequeñas porciones, luego con una cuchara distribuyes el yogurt, los arándanos y finalmente la menta, que es el toque más importante, ideal que la piquen muy fina o mejor que la sequen antes.

Como ven es muy muy fácil, pueden llevarlo a una comida si les tocó la sección postre, quedarán como reyes y como personas muy saludables.

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la foto 2
por Daniela Paz (@dnlpz)

Mi amiga Jime, que vivió varios años en Estados Unidos, me había contado que estos helados eran su adicción, por eso cuando se instalaron recién ahora en Santiago tuve que ir a probarlos y fue amor instantáneo.

Ir a comer a PinkBerry es muy entretenido; primero tienes que elegir tu helado, que puede ser original, granada (estos dos tienen muy bajo índice de grasa y son descremados sin azúcar), chocolate, pistacho y otros, luego viene la mejor parte, porque puedes poner en tu vaso todos los toppings que alcancen y el precio es el mismo. Hay un montón de fruta picada como melón, arándanos, moras, frutilla, mango y más, luego vienen los otros más divertidos como gomitas de colores, nutella, chocolate menta, galletas, granola, con lo que te puedes poner creativo y variar en tu helado cada vez que vayas.

Los precios van desde $1.900 el más chico a $2.990 uno muy grande, también tienen una opción para llevarlo a tu casa. La dirección es Av. Vitacura 6643, local 2.

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polloCoco
por @patyleiva

Encontré en la despensa una lata de leche de coco que había comprado para hacer piña colada, pero como nunca la ocupé, decidí buscar recetas para ocuparla en una preparación de comida salada. Me encontré con varias ideas de comida tailandesa y terminé preparando, de la manera más simple, un pollo agridulce que quedó de lo más sabroso:

Ingredientes
Pechuga de pollo trozada
1 lata de leche de coco
Cebolla
Jengibre al gusto
Cilantro

Se pone la cebolla al fuego con poco aceite en un sartén. Cuando se empieza a dorar, se agrega la leche de coco, el jengibre (puede ser en polvo o en pequeñas rodajas) y cilantro. Cuando esta mezcla comienza a hervir, se pone a cocer el pollo salpimentado cortado en trozos cuadrados o en tiras y se sirve con arroz.

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por Mariana y punto

El primer día del 2015 fue el día en que conocí el Aperol Spritz. Ese 1 de enero pasé la tarde parasitándole piscina a un amigo, y otra chiquilla llegó con los ingredientes para prepararlo: Aperol, champaña, agua mineral con gas, naranjas y mucho hielo.

Reconozco que al principio me pareció excesivamente producido para una tarde de relajo post trasnoche de Año Nuevo, pero terminó siendo lo más rico que pude tomar ese día, y junto con el tinto de verano es lo que más me dan ganas de tomar casi siempre en días de calor.

Que esté tan de moda es maravilloso porque el fanatismo es compartido con varias amigas, lo ofrecen en muchos bares (y más encima es barato en comparación a otros cocteles clásicos, siempre lo visto en más o menos 3 lucas), aunque encontrar Aperol no me ha resultado tan sencillo en botillerías (en supermercados más grande tipo Jumbo te vas a la segura).

Cuando lo preparo en casa prefiero hacerlo en vaso largo (las copas siempre me han parecido tan adultas) y con las siguientes medidas:
– 4 ó 5 cubos de hielo
– 1 chorro de Aperol (es cosa de gustos, mientras más le echas queda más amargo)
– Champaña hasta llegar a los 3/4 del vaso
– Agua mineral con gas hasta casi llenarlo (pero con ojo de dejar espacio para lo siguiente)
– 1 chorrito de jugo de naranja
– 1 rodaja de naranja

Refrescante y maravilloso para tardes calurosas como la de hoy en Santiago.

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por lucy

Un par de amigas que han ido a nutricionistas con resultados exitosos me empezaron a meter en la cabeza, por primera vez, que las frutas son algo que debe consumirse sólo en la mañana, para tener tiempo suficiente de digerirlas durante el resto del día.

Yo había leído y escuchado que había algunas como la uva que tenían mucho azúcar (lo cual afectaba sólo si quieres bajar de peso o si tienes tendencia a la diabetes), pero me sorprendí con que la noche debiera reservarse para las verduras, y la mañana y el almuerzo para las frutas.

Mi costumbre era hacerme jugos de frutas naturales en la juguera en las tardes, pero ahora estoy tratando de cambiar mis hábitos y reservar las frutas para la mañana, que así además varío del típico pan con palta o leche con cereales que solía comerme al desayuno.

No sé cómo lo voy a hacer en invierno donde las frutas son más fomes, pero ahora en febrero la verdad es que estoy disfrutando el despertarme con frutas e ir alternando sandía, durazno, melón, frutillas en el desayuno, y a media mañana picotear uvas, guindas y cerezas. Lo que me falta incorporar: pomelo en ayunas.

¿Ustedes tienen el hábito de desayunar fruta en verano o durante el año?

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zerolacto
por @pasi_adaros*

Cuando pienso en intolerancia a la lactosa se me viene a la mente inmediatamente el personaje de Leonard de The Big Bang Theory, quien padece dicha insuficiencia, y cuyas dolencias se reducen a hinchazón y gases (por decirlo en lindo). Es una sitcom y tampoco hay que tomársela tan en serio, pero en eso no se equivoca: tener intolerancia a la lactosa es sinónimo no solo de eso, sino también de diarrea. Mucha. He conocido a algunos intolerantes a la lactosa que, al igual que yo, conocen todos los baños a kilómetros a la redonda del lugar en que habitan (casa, universidad, colegio, lugares de esparcimiento).

Hoy en día es casi una moda, incluso hay gente que cree que es exageración o hipocondrismo. No lo es: es una enfermedad, que consiste en la deficiencia de la enzima lactasa que es la que procesa la lactosa que viene en la leche de vaca y todos los lácteos asociados (he leído también que existen dudas respecto a la leche de cabra).

Mi experiencia personal con la dolencia imagino se repite en todos las que la sufren: siempre he sufrido de problemas al estómago; de chica me diagnosticaron colon irritable (un doctor nos habló a mis papás y a mí de la intolerancia como por el año 98, pero no la tomamos muy en serio porque no había examen que la confirmara y los productos sin lactosa eran casi inexistentes); hace pocos años comencé con diarrea crónica y bajé 15 kilos (por desayunar sagradamente avena con leche) y terminé en el gastroenterólogo, quien me habló de la enfermedad y del examen para confirmarla. No conozco el nombre técnico, pero consiste en soplar una boquilla (tipo alcotest) cada quince minutos por tres horas, después de haber consumido un concentrado de lactosa. En mi caso las dolencias comenzaron inmediatamente y los resultados arrojaron que tenía una avanzada intolerancia.

Me alegré, porque por fin conocía el origen de todos mis males. Y la mejor parte es que es totalmente tratable (partiendo por un tratamiento de antibióticos para matar las bacterias instaladas en el intestino que producen la indigestión) y las opciones son infinitas: abstenerse de productos con leche (y conocerlos: por ejemplo la mantequilla tiene mucha leche, pero algunas margarinas vegetales no); consumir una pastilla llamada Diolasa, que contiene lactasa, para “casos de emergencia” como invitaciones sorpresa a comer sushi o cumpleaños con torta de chocolate irresistible; consumir productos sin lactosa que hoy en día son casi ilimitados: leche, yogurt con y sin frutas, quesillo, queso, leche cultivada, entre otros; o en vez de consumir chocolate normal, consumir amargo con 60% de cacao o más, que contienen muy poca leche (no soy muy fan del chocolate amargo, pero hay opciones más apetitosas como el que tiene naranja o los de chocolaterías artesanales).

Así que ya saben chiquillas: si sospechan que sufren de esta dolencia, pueden hacerse el examen (creo que está alrededor de los cuarenta mil pesos, en mi caso pagué veinte por la cobertura de la isapre), pero también pueden hacer una época de abstinencia y ver qué pasa, o bien atender a cómo reacciona su cuerpo con bombas de lactosa, como el helado o el queso philadelphia.

*Si quieres escribir en Zancada, tienes que mandar tu texto con título y nombre con el que quieres firmar a contacto@zancada.com en un mail titulado TEXTO. Como siempre, si va con nuestra línea editorial felices lo publicaremos.

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vainilla

por pudú

Siempre he mirado con deseo las vainas de vainilla que venden en el supermercado, pero las encontraba muy caras (más de mil pesos) y tampoco tenía idea de qué hacer con ellas. El otro día, abasteciéndome de frutos secos en la Tostaduría Talca, me encontré con vainas de vainilla por 780 pesos, ok, no necesariamente absurdamente más barato que en el supermercado, pero me tenté.

Hace un tiempo tenía ganas de tener una buena esencia de vainilla, ya que, aunque las del supermercado me han salvado por años, son puro alcohol y perfume. En el camino de vuelta a mi casa ya tenía claro qué iba a hacer con mi vaina, mi propia esencia.

Con una pequeña búsqueda en internet y mis interpretaciones personales, logré hacer una deliciosa esencia de vainilla que prácticamente ya se me acabó.

Ingredientes

1 vaina de vainilla
Ron
Agua
Azúcar

Preparación

En una pequeña olla poner 4 tapas de ron (usé la misma tapa de la botella), luego 8 tapas de agua de la llave y 10 tapas de azúcar. Prender el fuego y dejarlo tranquilo hasta que empiece a hervir de forma leve, dejarlo durante 5 minutos hirviendo y luego cortar el fuego para conseguir un almíbar. Cuando se enfríe, vaciar el almíbar en un frasco que se pueda sellar.

Mientras tanto, abrir la vaina con un cuchillo afilado por el largo, para así exponer las pequeñas semillitas de dentro, no es necesario sacarlas de ahí. Yo corté la vaina en dos para que me cupiera dentro del frasco.

Poner la vaina dentro del almíbar y cerrar el frasco. Dejar reposar por 24 horas antes de usar.

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por Mariana y punto

Nunca le había prestado gran atención a los porotos verdes hasta este año. No sabía ni cómo se cocinaban o preparaban, y con suerte tenía cierta noción de que quedaban buenos en una tortilla.

Ahora me hice fan. Coincidieron dos cosas: comprobé que efectivamente no hay tortilla que encuentre más rica que la de porotos verdes (o bueno, quizás la de papas, pero son tan diferentes que no compiten) y empecé a entender el chacarero, un sándwich del que realmente hasta hace poco no me cabía en la cabeza tanto fanatismo.

Como hace tiempo me intrigaba la fama de este sánguche, probé sin querer queriendo un chacarero vegetariano que estaba comiendo amiga en la fuente de soda Genaro’s, y encontré tan sabrosa esa mezcla de porotos verdes, tomate y ají verde que imaginé que con carne sólo podía resultar mejor, y me di cuenta de que realmente no necesitaba en absoluto mayonesa (un ingrediente que amo) para no ser seco. Justo unos días después leí una columna de Don Tinto donde decía que esta es la mejor época del chacarero, porque tanto los porotos verdes como el tomate frescos están en su mejor momento y sabor.

Y en realidad pensándolo bien hasta como ensalada quedan ricos, son un ingrediente del charquicán y más encima son muy fáciles y rápidos de hacer.

Foto: Diógenes ;) vía Flickr