
Por Paty Leiva
Después de la premier de Saltimbanco, se llevó a cabo una fiesta en el Castillo del cerro Santa Lucía. Estaban presentes todos los integrantes del glamorama nacional. Modelos (Carola de Moras, Pilar Jarpa, Francisca Benedetti), actores (Héctor Noguera, amparo Noguera y su famoso pololo, Carolina Arregui, Francisca Lewin, Coca Guassini, Delfina Guzmán, Pancho Reyes, Francisca Imbode, Guido Vecciola, Iñigo Urrutia, Sigrid Alegría, Alejandra Fosalba, Bastián Bodenhofer, Aline Kuppenheim Benjamín Vicuña y Pampita (que no quiso posar para la foto), María Izquierdo), y diversos personajes (Francisco Vidal, Lucho Jara, Italo Pasalaqua, Matilda Svenson, Katyna Huberman, Sebastián Ferrer, Juan Pablo Johnson, Carlos Pinto, Miguel Piñera, Juanito Yarur, Julita y Marie Rose, por supuesto, impecables.
Abdala mezclaba afuera, en el patio con fuente de la entrada, al cruzar la puerta, Titae prendía al público con sus ritmos rockanroleros y saltarines. Más arriba, una banda de la cuál no recuerdo el nombre –solo caché que tocaba Camilo Salinas–, tocaba en vivo. Estaba lleno, los artistas circenses se paseaban entre la gente, algunos eran más fáciles de identificar que otros. Conversamos Mathew Jessner –el director artístico de Saltimbanco– y su novia italiana, nos contó que no ha tenido mucho tiempo de conocer Chile, pero que siempre que estaba de gira en países nuevos, se entusiasma y vuelve después de vacaciones. James, el actor que hace de algo así como maestro de ceremonias en el espectáculo, fue lejos el más amoroso, se fue hasta con chapita de zancada, jiji.
Mucho pisco sour, mango sour, frutilla sour!, cocktail, meseras y barman buena onda. Buena la fiesta, buena producción para cerrar con broche de oro la noche de un debut memorable.
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