por Paty Leiva
Me vine a pasar la Navidad a la ciudad de Curicó. Hoy fui al centro, que se encontraba sobrepoblado de adultos comprando y niños jugando en las ferias que se instalan en estas fechas, y al visitar la plaza –una de las más frondosas que conozco–, me encontré con que no tenían un pesebre oficial, sino decenas de ellos.
Se trataba de una exposición de pesebres realizados por escuelas e instituciones, la mayoría, compuestos por materiales reutilizados (como la de la foto, cuyos vestidos son adornados con trozos de cd’s), otras son creaciones en cartón y hasta había escenarios hechos con tapitas de bebida. Ojo con el perrito (de carne y hueso) muy acomodado en el pesebre de las fotos de abajo.
Siempre me ha gustado mi cumpleaños, y hasta ahora jamás he pasado por la época apestosa en que típico que el cumpleañero dice “este año no me quiero hacer nada” y terminas yendo a ver al festejado en una reunión mala y no deseada casi por nadie. Y aunque siempre hago lo mismo –algo medio fome y familiar en mi casa–, a estas alturas siempre ya estoy maquinando y evaluando las posibilidades, pensando en qué regalos me gustaría recibir (aunque tenga que adquirirlos yo misma), pensando en qué comidas tengo ganas de preparar y cómo lograr que el abrir la puerta e ir a buscar cosas a la cocina no absorba todo mi tiempo y energía cumpleañera.
Haber trabajado por algunos años en productoras pequeñas hizo que me olvidara de lo insólito que es una fiesta de fin de año de empresa. Entre discursos, saludos, sonrisas, es siempre una buena oportunidad para acordarse de que, si bien hay un lado bien latero de trabajar en una empresa tradicional, hay cosas que al final valen la pena.
El viernes pasado tuve la oportunidad de asistir a la fiesta de la empresa donde trabajo. Fue divertidísimo, y pasé casi todo el tiempo entreteniéndome con los personajes en el lugar:
• Están los jefes que siguen siendo jefes incluso en un ambiente de fiesta
• Los jefes que se quitan la máscara de jefes y revelan un lado nunca imaginado
• Las chicas que normalmente se visten de manera sobria y en esa oportunidad se ponen la ropa más extravagante y osada que tienen en el closet
• Los que esperan ansiosamente la fiesta para finalmente acercarse a la chica del Piso 5.
• Las “parejas prohibidas” que después de unos whiskies ya no se aguantan y se miran descaradamente
• Los hombres serios, “de familia”, pero que coquetean con la mitad de las mujeres presentes
• Los que pasan el día con la cara cerrada y que te sorprenden en la fiesta bailando el “koala” o “atrévete-te-te”
• Los señores que llevan 20, 30 años trabajando en la empresa, por los cuales tienes el mayor respeto, y que pasan delante de ti con la corbata amarrada a la cabeza y la camisa abierta hasta el ombligo
• Los que estaban esperando esta fecha ansiosamente para olvidarse del stress diario, y quieren puro divertirse.
Y qué decir del día siguiente, todos vuelven a la rutina como si nada hubiese pasado, algunos te miran con la expresión “cómo bailaste… ¿no?”, pero entre mails y conversas de pasillo, los chismes se propagan. Y todo vuelve a su más completa normalidad.
Parto por mi vestido: negro, strapless, mini, con tres filas de vuelos. Bolerito con hombreras incluido. Uff. 80’s mal…. La fiesta fue en mi colegio, no me curé pero ese día conocí el licor de Cassis y lo encontré delicioso. Después de la cena nos fuimos a bailar a una discoteque que se llamaba Magic.
Lejos de las de los gringos, mi celebración fue bastante piola puesto que mi colegio era chico, hicimos entregas de premios y cosas divertidas cerca de la fecha pero la fiesta misma no fue lo que se dice una “prom”. Por lo que he cachado, parece que las fiestas de las niñas que ahora salen del colegio son bastante mas producidas. Cómo fue tu fiesta de graduación?
Me tocó asisitir al cumpleaños de la hija de tres años de una amiga diseñadora aficionada a la cocina. Ella decidió tomarse el tiempo (cosa cada vez mas difícil) de auto producirlo por completo. Después de un poco de investigación y tratando de escapar del tradicional cumpleaños (consistente en papas, ramitas, souflitos, bebidas y hot dogs, bastante poco nutritivos por lo demás), concluyó que, para los niños, lo importante en el item comida son las formas y los colores.
Decoró una mesa al alcance de los niños, puso bocadillos dulces y salados en pocillitos acrilicos de colores, mini sandwiches, mini galletas y almendras con paletas de chocolate y cuchuflies; jugos en cajita con las bombillas (para evitar derrames, vasos perdidos, etc.). Las sorpresas eran bolsitas de papel maché amarradas con una cinta. La celebración fue todo un éxito entre los invitados (para los niños y para los adultos), por lo que se decidió a ofrecer el servicio bajo el nombre Banquetitos Infantiles. Existen 3 alternativas:
• Banquetito Simple: mesa decorada + menú de bocadillos salados y dulces + juguitos. • Banquetito y Sorpesas: mesa decorada + menú de bocadillos salados y dulces + juguitos + sorpesas e invitaciones personalizadas
• Banquetito full: mesa decorada + menú de bocadillos salados y dulces + juguitos + sorpesas e invitaciones personalizadas. Todo creado a partir del tema específico que elija el niño (ej.: piratas, princesas, animalitos, etc.). * Los valores dependen de la cantidad de invitados
Para contratar el servicio o pedir más info sobre “Banquetitos infantiles” contactarse con: Kay al cel 9 0002835, o al mail kay@printink.cl - kayssmith@gmail.com
Cada año recordamos a nuestros muertos queridos en este día. Como ahora trabajo sola no puedo compartir el altar con mis compañeros de oficina, así que lo haré virtualmente, recogiendo la tradición mexicana de recordar las cosas que a ellos más les gustaban y pensar en lo bien que lo pasamos juntos. Feliz día de Muertos.
Nuestros amigos de Disorder.cl y Porlaputa.com celebrarán Halloween con una fiesta del terror. Más detalles acá o acá. Bar Soul (Constitución 284) / Bellavista Miércoles 31 de octubre $2000 antes de la 1AM (y $1.000 con disfraz pro) $3000 all night long
En este regalo hay dos cosas en una: Smell like teen spirit, la canción de Nirvana que sabemos es uno de tus discos de cabecera, y la voz de Patti Smith, la cantante que alguna vez me dijiste no conocías, pero que debías.
por Punky Martínez
Las tarjetas de saludo fueron mi obsesión de infancia. Para las navidades me tardaba horas en elegir cuál era la más apropiada para cada persona y en los cumpleaños las esperaba ansiosa, siendo mis preferidas las con motivos florales y tipografías siúticas. Pero con los años, y sumado a la decadencia de de la tienda Village, esta costumbre pasó a mejor vida siendo reemplazada por un sencillo mail o, peor aún, un escueto mensaje de texto.
En el sitio www.oplusd.com/greetingcards las tarjetas de saludo siguen vigentes y además de ser muy, pero muy bonitas tienen mensajes apropiados y personalizados, por ejemplo, hay una tarjeta de cumpleaños con la cara de un adolescente que dice “Querido Dios, en este cumpleaños lo único que te pido es ser joven, gay y hermoso para siempre, acaso está mal?” ó “Tú no necesitas botox, la piel de tu cara sigue siendo como la de un bebé, al menos por ahora…”. Y así hay miles de mensajes y diseños diferentes, unos más simples que otros, pero todos cumplen con ser con la virtud de ser inolvidables. Cuestan $4.25 USD y sólo las puedes encontrar en el sitio web.