
por Patty Rabanales G.
Mala no es. Sólo puedo partir de esa manera al describir la nueva serie de People & Arts, Army Wives.
Resulta interesante que la serie se centre en la vida de las esposas de los soldados estadounidenses y no en ellos. Es interesante también que muestre la vida de estas mujeres al interior de una base militar, con todo lo que eso implica, llámese pelambres, infidelidades, peleas y secretos, sin embargo, esta nueva soap opera gringa es puro drama. Está bien, nos puede gustar el drama y seguramente podemos empatizar con aquellas mujeres que se quedan cuidando a los niños mientras sus maridos acuden a la guerra sin saber si volverán con vida, no obstante, resulta demasiado recargada de tristeza.
Una madre cuyo hijo la golpea cuando el marido se va a las misiones; otra madre que debe alquilar el vientre para pagar las deudas; la otra que debe trabajar en un bar para conseguir dinero extra para criar a sus niños, los dos de padres distintos. Por último, la cuarta esposa, ésa que es como la protectora de las nuevas y que misteriosamente dejó Harvard cuando estaba a punto de terminar la carrera de Derecho.
Y si piensan que ahí termina el drama, se equivocan. Falta el quinto protagonista, un psicólogo, esposo de una soldado que vuelve a casa luego de dos años en Afganistán y que recurre al trago para olvidar eso que le pasó y que nadie sabe.
¿Y qué hacen sus maridos por mientras? Quedan como héroes, siempre dignos, con defectos poco importantes, como si todos ellos fueron intachables, peleando guerras absurdas y ajenas.
La vida de estas cuatro (o cinco) personas tan distintas y que se transforman en amigas es liviana y no muy creíble. Es para ver cuando no hay nada mejor que ver.










Y cuales horarios tiene? para verla nunca la habia escuchado
A mi no me tinca para nada y con lo que dices de ella, ahora menos.
Me carga que los gringos tengan un tan mal sentido del nacionalismo y alaben tanto a los soldados… no veo nada heroico en matarse unos a otros.
una manera más de lavar la imagen y de humanizar a esas máquinas de matar “en nombre de la libertad” que son los soldados y los nacionalistas gringos.