
por Mallory Knox
Andar en micro puede ser una pesadilla o un viaje inolvidable, pero pocas veces una situación indiferente, porque muchas cosas pueden pasar, desde una pelea entre el escolar que muestra su pase y el micrero, que de paso a quién no le pasó, hasta el transito de miles de personajes anecdóticos de nuestra capital: el hombre de la mano gigante, el ciego que no es ciego, la señora que canta canto lírico y así tengo una lista interminable de personajes y es que todos los días me movilizo en micro, la mayoría de las veces para no pagar dos pasajes (micro + metro), es que no vivo cerca de la estación y el resto de las veces porque prefiero, es lejos mucho más entretenido que el metro.
Y en ese viaje capitalino cosas impensables me han pasado, como reírme a carcajadas junto a todos los pasajeros porque por fin un payaso me hizo reír, lo hubiera llevado al festival de viña, al terminar su show no hubo quien no le diese unas monedas, el tipo era en verdad comiquísimo. O que un tipo se pusiese a abrazar a todos, luego de haber dicho algunas palabras sobre la paz en el mundo y la humanidad, sacando algunas lágrimas de emoción, incluso a mí, porque él no pedía plata sólo un gesto de los pasajeros, así como un profeta del 2000, adaptándose a las condiciones actuales y entregando su discurso en la micro.
Por el lado de la música, la mayoría de las veces frunzo el ceño cuando veo subir la zampoña y el charango, justo cuando estaba en la mejor canción de mi discman (aún no evoluciono con un iPod), obligada a parar la canción porque no voy a escucharla y por una cosa así como respeto. Pero, ha habido veces que me han sorprendido, los hip-hoperos con esas letras bien de la pobla cantando en contra de la vieja y el viejo cuico y frente a ellos y después, pidiéndoles monedas o el viejito seco para el acordeón.
Y así, el viaje en micro puede ser toda una sorpresa uno nunca sabe qué pasará, pero de que pasa algo pasa y eso puede cambiarnos el ánimo pa’ llegar a la pega o a la casa. Cuéntense una buena ahora…









































LO PEOR: ENCONTRARTE CON LA GARRA BLANCA O LOS DE ABAJO EN UNA MICRO, ESO ES TERRIBLE, TE COGOTEAN AHI MISMO, CORREN MANO, GRITAN ORDINARIECES, TE TIRAN TUFO A TRAGO Y TODO QUEDA HEDIONDO A YERBA. TERRIBLE, UNA PESADILLA QUE NO SE LA DESEO A NADIE DE ESOS KUMAS D MIERDA
uf… que bien por todos que les guste tanto andar en micro, lo que es a mi, a estas alturas de haber andado toda la vida en micro, me agota, estar durante practicamente 2 horas diarias y si no mas arriba de una micro… mal, ya mi capacidad de asombro ante los personajes se evaporó y simplemente a veces me siento perdiendo mi preciado tiempo…
eh tenido las mil y una noche arriba de las
microsshhhhhh, pase muchos momentos de alegria
y trizteza en ellas….
hace como ya un año que no ando en micros ahora
antes de pegarme la paja de un recorrido que dura 20 en auto y una hora en micro , ovio
prefiero el papu….
Uf. no se cual de los dos micros son peores.
Si las amarillas o las del transantiago:
Amarillas:
- con choferes sicopatas (recuerdo una vez en que el chofer se fue haciendo headbanger¡¡¡ mientras escuchaba iron maiden a todo volumen¡¡¡ yo pense que moririamos todos.. (por suerte no), – gente haciendo sus necesidades en la micro¡¡¡¡ (la primera vez que vi eso casi me mori del asco, ademas de la clasica gente vomitando)
- los clasicos chantas inventa enfermedades (y que te insultan si no les das nada) lo mejor una vez un tipo que se subio haciendose el enfermo mental (con tics, hablando muy mal, con el brazo como paralizado) y cuando termino su colecta se despide con un “chao socios, yo me bajo aca2 (pero dicho perfectamente) y se baja estirando el brazo “paralizado” (hay que ser muy caradura). .
- la gente que te OBLIGA a aceptarles sus parche curitas o las leseras que venden, a mi me cargan porque no las quiero comprar, entiendo que es su pega pero que tambien respeten mi decision de no aceptarlas asi como yo respeto su discurso. Mal.
Transantiago:
- las micros llenisimas, sin amortiguaciones y con cero posibilidad de ventilacion.
- con misera cantidad de asientos (hay gente que viaja tres horas a su trabajo y que lo tiene que hacer de pie, muchas veces para llegar a trabajos en que tiene que trabajar de pie y de vuelta, lo mismo). Una vez se subio una vendedora ambulante y saco su piso¡¡ y se sento en la micro no màs…¡¡¡
- NO VEO LOS LETREROS¡¡¡ La letra es demasiado pequeña.
- los choferes no conocen sus recorridos. me ha psado ya varias veces de preguntarle por calles y no tienen idea.
En verdad, las micros es lejos lo peor que tiene Santiago. LEJOS:
uf!!!!! genial…alguien mas que escribe sobre el nunca bien ponderado viaje intercomunal..jajajjaja genial… me han pasado mil cosas arriba de una micro… y es cierto … cuantas vidas, historias, dramas, alegrias y demaces hay en una micro… cuantos de nosotros arreglamos elmundo sobre una de ellas o bien en 2 pf!! jajja
genial
jajaja! muy weno también el viaje hacia un carrete con como 7 amigos en la parte de mas atrás. Se sube una mina rica y cagó, o cantando. Tomando de esas mamaderas rancias tibiecitas wn ooh! jaja .. extraño esas micros. También cuando faltaban monedas el tío podía ser buena onda, pero antes, te preguntaba ¿y pa onde vai? .. etc..
Micros amarillas .. Las Extrañamos!!