La amiga de una amiga hace este postre y al probarlo quedé fascinada con su sabor, pero más aún con su simpleza de preparación y de ingredientes que son muy pocos. Ahí les va:

1 tarro de leche condensada
2 yogurts griegos (o sin sabor)
1 paquete de galletas niza y 1 paquete de galletas de vino (a mi me quedó muy gruesa así que para la próxima vez que lo haga dejaré sólo unpaquete)
80 gr. mantequilla
frutos del bosque o tu fruta preferida

Se muelen las galletas (mi amiga pone los dos paquetes menos 3 galletas de cada uno) y se unen con la mantequilla derretida (ojalá no en microondas) hasta hacer una masa harinosa que parece que nunca se armara muy bien, pero así es. Con ella se cubre la base de un molde que se pueda meter al horno, presionando para que cubra todo el fondo y si te alcanza, los lados.

Aparte se mezcla la leche condensada con el yogurt y se vacían en el molde sobre la base de galletas y se mete al horno por 10 minutos. No hay nada que se vaya a cocinar en él, pero esos breves minutos tienen la misión de hacer cuajar la mezcla y dejarla así:

Después de eso se le pone la fruta encima o si prefieres, justo cuando lo vayas a servir.

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