Catalina Calcagni
Catalina Calcagni se tituló en la carrera de Dirección Audiovisual y desde entonces ha trabajado como guionista de cine y televisión, consultora de guiones y docente. Escribió las teleseries “Corazón Rebelde” (2009), “Las Vega´s” (2013), “Mamá Mechona” (2014), y “Preciosas” (2016), donde además fue jefa de guiones. En cine, co-escribió “No soy Lorena” (2014), estrenada en el Festiva de Cine de Toronto, y la película “Un día cualquiera” (2017), para la Radio Play FM. Como consultora de guiones, trabajó en las tres temporadas de “Soltera Otra Vez” teleserie de Canal 13, y en tres de las versiones de LABEX, laboratorio creativo del Festival de Cine B. Actualmente se encuentra escribiendo el largometraje “Perico trepa por Chile”, adaptación de la novela al cine, que obtuvo el Fondo de Desarrollo de Guión del Consejo de la Cultura y las Artes. Hoy, nos tiene al borde del colapso con Pacto de Sangre, la teleserie nocturna de Canal 13 donde también dirige el equipo de guión. Conversamos con ella para conocer más de la mente que mueve los hilos:

¿Quién fue tu primera ídola?
Creo que mi primera ídola fue Enid Blyton, una escritora inglesa de novelas de misterio para niños. En la casa de mi abuela materna, Cecilia, una gran lectora, había un montón de sus libros, en los que unos niños intrépidos resolvían misterios y de paso iban descubriendo el mundo de los adultos. Inspiró mucho mis ganas de ser escritora, y hasta el día de hoy soy su máxima fan.

¿A qué jugabas cuando niña?
Viví hasta los diez años en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, en una casa sin electricidad, y por lo tanto sin tele. La vida se hacía mucho puertas afuera, con los amigos del barrio inventando aventuras. Con mis dos hermanas menores, éramos (somos) muy unidas, y jugábamos harto en el patio, nos encantaba dibujar, andar en bici, jugar a las bolitas, coleccionar álbumes y jugar a las láminas. También nos sabíamos un montón de juegos de cartas y solitarios. Pero lo que más me gustaba eran las barbies, que no teníamos permiso para tener, pero una tía nos regalaba igual. A ellas les inventaba historias de romances súper truculentas que duraban muchos días.

¿Con qué serie te has enviciado? Hay alguna serie o película en la que hayas dicho: me gustaría haberla escrito yo?
Soy seca para enviciarme con las series, la verdad. Una de las primeras que amé con locura fue “Pete y Pete”. También me he repetido mucho “Friends”, “Gilmore Girls”, “Twin Peaks”, “Dr. House”… Y este año enloquecí con “Luis Miguel la serie”, “Maniac”, “Sharp Objects” y ahora último “The Haunting of Hill House”, que me pareció increíble.
Hay dos que me fascinaría haber escrito porque las encuentro perfectas de principio a fin: “Six Feet Under” y “30 Rock”.

¿Cómo llegaste al mundo del guión?
Estudié Dirección Audiovisual, y rápidamente me enamoré de los ramos de guión. Eran por lejos mis favoritos, tanto que me ofrecí para ser ayudante de todos los que pude. Uno de los profesores del que fui ayudante, fue Julio Rojas, gran guionista, mentor, y ahora también escritor (recomiendo mucho su novela “El Visitante Extranjero”, que me leí sin poder parar) A Julio le pedí que me ayudara a encontrar una práctica profesional y así fue como llegué a escribir mi primera teleserie “Corazón Rebelde”, una adaptación argentina a cargo de la guionista Daniela Lillo, en tercer año de la U. Me sentía la más bacana.
Cuando salí tuve un breve paso por la producción de cine, en una película del talentoso Alejandro Fernández, que se llamó “Sentados Frente al Fuego”. La experiencia fue muy buena y desafiante, pero el guión era mi pasión, y fue nuevamente Julio, director de guiones, el que me llevó como su asistente a trabajar a Canal 13. Ahí me tocó leer muchas teleseries y series, comentarlas, y aprender bien los formatos, hasta que, en la teleserie “Las Vega´s” necesitaron un reemplazo y entré… De ahí nunca más paré de escribir.

¿Cuando estás en proceso de escribir un guión, te sorprendes a ti misma pensando en eso en otros momentos del día?
Muchísimo. Creo que embarcarse en un guión es aceptar un poco estar poseído por los personajes. Tienes que ponerte en su lugar, creerles, darles espacio para que sean fieles a su naturaleza, y eso implica habitarlos.

Cuando escribimos Preciosas, tenía una libreta en mi velador, y de repente me despertaba en medio de la noche a anotar cosas: “Lorena tiene que hablar con Amanda…”, “Ismael debería decirle x cosa a su suegro…” También soñaba mucho que estaba presa. Eran unos sueños muy fuertes.

Ahora con “Pacto de Sangre” ha sido distinto, porque obviamente es difícil ponerse en los zapatos de alguien que comete un crimen… Para eso he visto hartas películas y series, he leído harto de casos reales, y vivo pendiente de las noticias que nos pueden servir… Además tenemos una psicóloga que nos asesora y nos explica cómo se desenvuelven las personas con los trastornos que estamos explorando… Y bueno, por qué no decirlo, también he tenido un montón de pesadillas en las que cometo un crimen, alguien me amenaza, extraños entran a mi casa… en fin. En la última que tuve, me llamaba mi papá y me decía que había descubierto que yo maté a Vanessa… Me desperté sudando frío, lo juro. O sea, mi cabeza está en un gran porcentaje habitada por la teleserie, nada que hacer.

¿Qué música se escuchaba en tu casa cuando eras niña?
Cuando bien chica, mucha radio AM. Tenía una nana de Perú a la que amaba, que se llamaba Delicia. Con la Deli escuchábamos al Rumpy, y pura música cebolla, mucho Camilo Sesto, Pablito Ruiz, Luis Miguel y Miguel Bosé… Mi canción favorita era “Si tú no vuelves”, la encontraba como misteriosa, medio mágica, y cuando la daban la ponía a todo chancho.

Con mis papás escuchábamos Serrat, Mercedes Sosa, Fito Páez, Mecano, Los Beatles y Bob Marley. Un verano escuché tanto un cassette de Mecano, que misteriosamente “se perdió” para siempre.

Mi primer cassette propio fue el “Pies Descalzos” de Shakira, que mi mamá me trajo de un viaje a Venezuela, junto con un walkman amarillo. Ahí, en época de cassettes, a mis 10 u 11 años, escuchaba Enrique Iglesias, Los Tres, Ella Baila Sola, Cristina y los Subterráneos y obviamente a las Spice Girls, a las que soñaba con conocer.

¿Cuál es tu mejor manera de perder el tiempo?
Últimamente en todas mis caminatas, traslados y tiempos muertos escucho podcast y audiolibros, es mi manera de aprovechar el tiempo. Soy fan de un montón de podcast, entre ellos “My Favorite Murder”, de unas gringas que hacen stand up y son fanáticas de los asesinos seriales, “The Q&A with Jeff Goldshmit”, un tipo muy estudioso que entrevista a guionistas de cine, “Las Raras Podcast”, ese es chileno y muy interesante, de entrevistas a personas que cuentan historias de libertad, y “El Flimcast” de mi amigo Hermes el Sabio, en el que hacen críticas de cine siempre con mucho humor. Ahí he sido panelista algunas veces, todas experiencias aterradoras y muy entretenidas.

Mi podcast favorito de la vida se llama “S-Town“, un relato del periodista estadounidense Brian Reed, alumno de “This american life”, un tipo muy brillante. Es un relato documental de 7 capítulos, que pasa por todos los géneros posibles. Es simplemente hermoso.

¿Cómo ha sido tu experiencia con el equipo de guionistas y actores en Pacto de Sangre?
La experiencia ha sido increíble, la verdad.
Llegué a la teleserie en un momento complicado, luego de que cerraran el área de ficción del 13, y quedarnos sin trabajo masivamente. Unas semanas después me llamó Pablo Ávila, dueño de AGTV y mi actual jefe, un valuarte de las teleseries chilenas, para ofrecerme estar a cargo de un proyecto de nocturna de su autoría, que él venía armando hace años. Fue como tener una reunión con el viejito pascuero… En parte porque era el día de navidad (¡y mi cumpleaños!), y en parte porque lo que me ofrecía era básicamente lo máximo.

Él tenía en mente a Diego Muñoz (Hermes el Sabio) y a Patricio Heim para el equipo, y me pareció perfecto, porque había trabajado con los dos en “Preciosas”, y los considero escritores brillantes, además de grandes amigos. Después sumamos a Juan Andrés Rivera, un multitalentoso que tiene una compañía de teatro, Los Contadores Auditores, y una alterego ilustradora, la “Conimaginación” (búsquenla en Instagram, es para llorar de la risa). El equipo lo cerró la Carla Stagno, una gran guionista también muy talentosa y creativa.

Pablo nos entregó su idea con confianza, y nos dio mucha libertad para desarrollarla. Ha sido realmente grato trabajar con él, y con Cristián Mason y Eduardo Alegría, director y productor general del proyecto, respectivamente. Entre todos, llegamos a un tono que nos encantó para la teleserie. Pablo fue muy claro en lo que quería: que la historia fuera súper rápida, que los finales fueran imperdibles, que se pareciera más a una serie que a una teleserie clásica, y que no les diéramos respiro a los protagonistas. Nunca. El desafío era bien difícil, pero entre todos estudiamos harto, referentes audiovisuales, libros, noticias… y llegamos a resultados que nos gustaron.

La guinda de la torta fue cuando se sumó cada actor del elenco. Es rico escribir algo que te gusta, pero cuando te dicen que Néstor Cantillana, Josefina Montané, Blanca Lewin, Álvaro Espinoza, Tamara Acosta, Pablo Cerda o Ignacia Baeza van a hacer a uno de tus personajes, todo se pone aún más emocionante. El grupo de actores es increíble, completo. La lista es larga, y los admiramos a todos. Son secos, y se han adueñado de los personajes de una forma que nos abruma. En serio.

Y no sólo ellos. Los directores, productores, camarógrafos, continuistas, el arte, el vestuario, todos… Una teleserie es un esfuerzo mancomunado de cientos de personas, y en “Pacto de Sangre” yo noto que todos se sienten dueños y orgullosos del proyecto. Desde el canal, a todo el equipo de la productora que trabajan incansables. Y ver que se logre esa sinergia es algo muy emocionante.

Verla en pantalla ha sido un placer. Se nota que desde la realización manejan el misterio. Nuestro whatsapp de guionistas está activo cada capítulo admirándonos de las actuaciones, los planos, el montaje, la música, todo…

Con los escritores además de agradecidos y honrados, estamos muy embalados, ¡y queremos sorprenderlos a todos hasta el final!

¿Recuerdas algún acto de solidaridad femenina reciente que hayas hecho o recibido?
Para mí el máximo ejemplo de solidaridad femenina en la vida, es mi mamá, que siempre nos enseñó a mí y a mis hermanas a valorar la amistad entre mujeres, y a cuidarla como un tesoro.

Nos enseñó a ser muy cercanas, a no competir ni juzgarnos, a estar siempre disponibles, y querernos profundamente a pesar de las peleas… Y hasta el día de hoy somos las mejores amigas.

La solidaridad femenina está encarnada para mí en ese apañe incondicional con las amigas, en tener conversaciones profundas, hablar los temas peliagudos, saber no estar de acuerdo, cuidarse y quererse todos los días. Tengo la suerte de tener muchas y grandes amigas, y con todas cultivo relaciones de intimidad, donde esté permitido contarlo todo, porque no hay juicios, sino disponibilidad completa todos los días, cuando sea.

Creo que las mujeres tenemos que aprender a no competir entre nosotras, sino a ayudarnos entre todas a crecer en un mundo donde no siempre es fácil. La unión hace la fuerza, es un cliché, pero muy cierto.

Recomiéndanos una canción para animar la mañana y otra para bailar en la noche.
Para animar las mañanas, “To my love” de Bomba Estéreo.

Para bailar, “Asado de fa” una cumbia rap de Sara Hebe, no es muy conocida, pero pónganla en la playlist del carrete. Juro que nadie se va a quedar sentado.

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