POR FER
Cuando aparecieron las ya famosas Mobike, el servicio de uso compartido de bicicletas que te permite realizar recorridos cortos por la ciudad, no le encontraba mucho sentido a arrendar una bicicleta cuando era mejor tener la tuya propia.

Sobre todo porque las bicicletas de esta modalidad no eran muy cómodas, pesaban bastante más que la mía que en comparación con esas era una pluma. Y encontraba engorroso esto de estacionarlas y dejarlas en cualquier parte, bloquearlas, desbloquearlas, etc, etc.

Pero hace un mes empecé a usarlas recurrentemente, al principio fue un día que no quise tomar el metro lleno, luego un día que tenía ganas de andar en bici y no andaba con la mía. Hasta que de un día para otro empecé a usarlas todos los días.

Compré un pase mensual y han sido muy salvadoras, sobretodo a la salida de la pega donde prefiero mil veces pedalear que someterme al metro lleno con los empujones y el calor que se empieza a sentir. El tema tecnológico para buscarlas y desbloquarlas ya lo domino perfectamente.

Lo que más me gusta es que al usar este método de transporte es que te da más libertad, porque no tienes que buscar un cicletero a la vista y seguro para tu bici.

El lado menos amable es que al menos donde me muevo no hay tantas y me demoro un poco en encontrar una libre, y bueno el modelo nuevo es bastante más amigable que el antiguo, con bicis mucho más livianas y cómodas.

Ahora me encantan y las prefiera a la bici propia.

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