víctimas
POR EQUIPO ZANCADA
Con las denuncias de las actrices contra Nicolás López, y con las denuncias de las víctimas en general, hay una parte de la opinión pública que insiste en desviar el foco del hecho e incluso del acusado hacia el cuestionamiento a las víctimas, desestimando la veracidad de las acusaciones por no haberse realizado inmediatamente después de haberlas vivido.

El sentido común nos hace pensar que vivir un episodio de acoso es una experiencia traumática, que puede dejarte en shock y sin saber cómo reaccionar. ¿No les ha pasado nunca que, después de una situación incómoda, piensan “debiera haber dicho esto, debiera haber reaccionado de otra manera”? Bueno, pues imaginen cómo será cuando te ves envuelta en una cosa como ésta, en la que se vulnera tu integridad física y/o psíquica de una forma inesperada, y que los miedos hacia la reacción del abusador y de los que te rodean son absolutamente justificados. Basta con escuchar los comentarios del tipo “ella se lo buscó, cómo no se fue corriendo, por qué se quedó callada, busca hacerse famosa…”. Díganme, por favor, ¿quién quiere hacerse famosa publicando una acusación en la que ella misma queda totalmente vulnerada? Es justamente el juicio de la sociedad en bloque lo que muchas veces retrasa la decisión de denunciar.

La sicóloga Maribel Corcuera dijo en un programa de Mega que el promedio de tiempo de denuncia de una persona afectada es de 7 años. Ella hablaba de muchos casos en los que la manipulación de los abusadores pasa por aislar a la víctima, hacerla pensar que no hay salida, perpetuar las dependencias y normalizar sus avances. Recomendaba a las abusadas que por favor no sintieran que no hay salida, que siempre la hay, por difícil que sea, que a veces hay que tocar fondo para salir a flote, y que partieran por imaginar, “ fantasear”, dijo, con el “qué pasaría si yo digo esto que me está pasando”, y eso les ayudará a buscar ayuda, apoyo y opciones de superarlo, porque, dijo, no es fácil abandonar una relación de abusador/abusado.

La víctima también se demora porque en general hay relaciones de dependencia con el abusador, ya sea económica, de poder, e incluso de poder sobre algo tan intangible como la autoestima de la víctima. O comparten espacios comunes, como la sala de clases o el trabajo.

Los mecanismos de abuso implican que al final la víctima se siente culpable en algún grado: yo fui a esa fiesta, yo me curé, yo acepté ir a su casa, etc. Y en muchos casos se le traslada la culpa a la víctima. No condenan el abuso, sino que condenan la demora en denunciarlo. ¡Qué manera de perder el foco!

Por lo mismo no denuncian, por los juicios de la gente. También por miedo a dejar la cagada e incluso hacer sufrir a otros por el dolor de saber que sufrieron (otro círculo vicioso). ¿Qué pasará con mi familia, si denuncio a mi pariente acosador o abusador?¿Qué pasará con mi trabajo, si denuncio a mi jefe? En un ambiente tan chico, donde todos se conocen, ¿volveré a encontrar trabajo? Son algunos de los cuestionamientos de muchas víctimas.

Si la gente no juzgara a la víctima, podrían sanar mejor, denunciar antes y prevenir más abusos de ESE tipo. Pero el abusador pasa a segundo plano y las mujeres son las enjuiciadas. Esa es la actitud que quisiéramos y debemos erradicar. Hay que escuchar, hay que investigar, sí, pero decidir desde afuera el momento en que una persona se siente con las fuerzas de entablar una denuncia, es totalmente fuera de lugar. Es como cuando el juez de la manada encontró que subir fotos a Instagram no era “de víctima”, entonces seguro que no lo era. ¡Ya basta!

Keenan Constance

2 COMENTARIOS

  1. Esto se ha dicho ya bastante, pensé que ya habíamos superado como sociedad culpar a la víctima.
    Que bueno que lo sigan repitiendo porque está visto, que aún estamos en pañales respecto a estos temas.

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