POR LALA
Suena bonito el título: Argentina avanza hacia el aborto libre. Ayer -en realidad hoy- en una maratónica y agotadora jornada de más de 20 horas, el congreso argentino aprobó por 129 contra 125 la despenalización del aborto libre, es decir, sin necesidad de una causal. La legislación argentina actualmente contempla el aborto bajo las causales de violación y de peligro para la vida de la madre. La discusión ahora es por permitirles a las mujeres abortar sin apellidos, hasta las 12 semanas de gestación (y no hasta los nueve meses, como decían algunas campañas de los muy mal llamados ‘pro-vida’).

Esta votación es apenas una parte del camino que ha debido recorrer esta ley. Las discusiones comenzaron hace más de dos meses, y en ella aparecieron el famoso feto ingeniero, la “loca de los bebitos”, pero sobre todo, muchas mujeres, muchas. Mujeres de todas las edades y localidades, marchando, debatiendo, estudiantes tomándose sus colegios, todas usando un pañuelo verde que ayer también se podía sobre los escritorios de los diputados. Pañuelos verdes que repletaron las plazas. Anoche, en medio de una ola polar, muchas de esas mujeres, pero también sus compañeros, amigos, hermanos, padres, hicieron una vigilia para esperar lo que, creemos, es un derecho fundamental que debe quedar en nuestras manos, sin intermediarios, sin apellidos, sin equipos médicos ni jueces decidiendo por nosotras. Estas imágenes paran los pelos.

Me encantaría creer que desde hoy las argentinas pueden abortar con libertad (no para usarlo de método anticonceptivo, como dicen los detractores, sino que para no morir, porque los abortos no terminarán y nunca han terminado con una ley que los prohíba), pero el camino que sigue es largo y pedregoso. Según la Constitución argentina, el presidente de la Cámara de Diputados debe informar al Senado sobre la decisión. En aproximadamente una semana, este organismo comenzará la discusión, que podría ser rápida o no. Podría pasar tal como está o bien tener indicaciones. Según estiman medios argentinos, en el Senado tendrá una discusión larga, y podría votarse recién en septiembre. Si, contrario a los pronósticos, el senado la aprobara, se convertiría en ley. Pero aún así el presidente podría vetarla y, sí, el presidente no está particularmente a favor del aborto libre.

Si el Senado hace modificaciones, el proyecto deberá volver a la Cámara de Diputados. Si se aprueba ahí, por mayoría simple, se convierte en ley. Si no, el camino se ve complejo y posiblemente quede para el próximo año.

Espero de todo corazón que Argentina se sume a los países que legalizan sin apellidos el aborto, porque es un derecho decidir sobre nuestros cuerpos y, lo más importante, una ley no obliga a nadie a abortar, sólo le permite, a quien lo desee, hacerlo en condiciones dignas. Quien no quiera abortar, por la razón que sea, siempre podrá llevar a término su embarazo, pero no podemos obligar a otras mujeres a hacer lo mismo con algo tan importante como la decisión de ser o no madre.

3 COMENTARIOS

  1. Un gran avance para nuestro país vecino, aunque no este a favor del aborto, cada quien decide por lo que mas le acomode y si aprobamos el aborto q sea sin apellidos para que las mujeres no sigan arriesgándose por estas limitantes.

  2. Qué bien que en Argentina esté ocurriendo esto. Ojalá que en Chile, en un futuro no muy cercano, podamos debatir de esa forma y tener la libertad de elegir.

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