público
POR @PATYLEIVA
Aprender a hablar en público es de las cosas que suelen atemorizar a mucha gente, y paradójicamente, de las más útiles en la vida escolar y adulta. Perder el temor a hablar en público puede servir no sólo en disertaciones de niños o presentaciones de proyectos de adultos, sino también para hacerse escuchar en un grupo de gente en un ambiente social, o tener una buena entrevista de trabajo.

Según la información que nos mandó la Universidad del Pacífico, los especialistas indican que 3 de cada 4 personas sufren algún grado de ansiedad por tener que hablar en público. El caso extremo de este temor es una enfermedad llamada glosofobia, que se presenta en forma de pánico y manifiesta sintomatologías invalidantes para quienes la padecen.
 
“Síntomas físicos como sudoración, temblor de manos y/o barbilla, taquicardia, respiración y voz entrecortadas, tensión muscular, ruborización y molestias gastrointestinales, se presentan de manera habitual en personas que se ven enfrentadas a dar una conferencia, realizar un examen oral o exponer un trabajo ante un grupo, pero también en situaciones como hablar en una reunión de trabajo, formular preguntas a un profesor, expresar una opinión en un debate, decir unas palabras ante un grupo de amigos, manifestar una opinión discordante o hacer un brindis o un cumplido. Esta situación también puede ir acompañada reacciones psicológicas, como bloqueo mental, lapsus, pérdida de concentración e incluso baja de autoestima”, explica la psicóloga de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Pacífico, Soledad Sepúlveda. “Gran parte de este miedo es irracional, es decir, no obedece a motivos lógicos, pero tener miedo en los momentos previos a una exposición es algo natural. La mejor manera de vencer el temor es con una preparación adecuada. Cuando se domina el tema de la exposición, las posibilidades de cometer errores se reducen notablemente, lo cual genera confianza y disminuye el nivel de ansiedad”, agrega.

La buena noticia es que esta habilidad puede entrenarse. Yo recuerdo cuando me invitaron por primera vez a una radio, mi voz temblaba, respiraba de manera distinta y llevaba todo lo que quería decir anotado en un papel por temor a quedarme en blanco. El tiempo y la práctica fueron claves para lograr relajarme y hacer todo lo contrario, no anotar y hablar de la manera más natural posible. Eso me sirvió en ese contexto. Ahora, cuando me toca hablar con público presente, trato de mirar a alguien de la audiencia (ojalá dos para que tampoco se sientan tan observados jaja) y hacer contacto visual, así no siento que le hablo a una masa sino a una persona.

La psicóloga dice que hay que aprovechar cualquier instancia para practicar, lo que me hace mucho sentido, ya que pueden servir como pequeños ensayos para superar el temor y perfeccionar la habilidad, preparándonos para la ocasional necesidad real que surja en un momento dado. A continuación nos entrega algunas técnicas y herramientas muy útiles para disminuir el temor y conseguir niveles razonables de relajación y seguridad antes de hablar en público, yq que la mentalidad positiva es muy relevante en ese momento:
 
1. Prepara previa y exhaustivamente la presentación. Es el antídoto más eficaz contra el nerviosismo. Para ello tienes que trabajar con anticipación el tema escrito, elaborar un esquema con los puntos principales para organizarte, considerar su duración, el estilo y aclarar tus dudas sobre el contenido a exponer.
 
2. Utiliza recursos audiovisuales. No satures tus diapositivas de información y procura que ellas constituyan una guía para ti y tu audiencia para comprender mejor el tema.
 
3. Usa palabras sencillas que expresen tus ideas con claridad, pero conservando el lenguaje técnico.
 
4. Ensaya la intervención con rigurosidad. Una vez preparada la exposición, debes ensayar mucho cada día, durante varios días, en voz alta; te puedes grabar, hablar frente a otros o utilizar un espejo. Tienes que considerar la voz y el lenguaje corporal, ya que ayudan a tener una mejor presentación; la entonación, los gestos adecuados y la postura son fundamentales.
 
5. Realiza ejercicios de modulación, de respiración y de vocalización antes de la presentación para perfeccionar la expresión oral. Hay varios tutoriales útiles en la red.
 
6. Practica técnicas de relajación antes de la exposición. Está la estrategia de respiración diafragmática lenta, que es muy utilizada y se practica de diversas formas, pero siempre con la característica común de respirar tomando aire muy lentamente, llevándolo a la parte inferior de los pulmones, para luego expulsarlo progresivamente. En la técnica de relajación muscular se recomienda elongar los músculos de todo el cuerpo, especialmente los que experimentan mayor tensión, como la parte alta de la espalda, cuello y hombros.
 
7. Cuida la presentación personal.
 
8. Respira profundamente antes de comenzar y bebe agua si es necesario.
 
9. Mira a las personas mientras hablas. Si no puedes, trata de dirigir tu mirada hacia distintos lugares de la sala.
 
10. Cambia de lugar, no te quedes estático.
 
11. Ojo con los tics. Evita, por ejemplo, mover mucho las manos, tocarte el pelo, quitarte los lentes, etc.
 
12. Habla despacio y con mayor cuidado que en una conversación normal.
 
13. Prefiere frases breves, pero con información importante.
 
14. Contesta breve y pausadamente, si hay preguntas.

unsplash-logoBogomil Mihaylov

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