piropo
POR LOU MARINO
Hace harto rato ya que el tema de los “piropos” se puso sobre la mesa. Hasta Joaquín Lavín entendió algo y aprobó una ordenanza que sanciona el acoso callejero (¡Joaquín Lavín po!), y aún así siguen habiendo pelmazos que se quejan de que “ya no se puede decir nada”.

En las últimas semanas, aparte de ver numerosos comentarios de hombres frustrados por todas las historias de amor que no comenzarán con un piropo (¿en serio?), también llegó hasta mí una página de Instagram que recopila y celebra piropos y un evento de Facebook para ir a la Municipalidad de Las Condes a gritar piropos a modo de protesta, como respuesta a la ordenanza anteriormente mencionada; entre otros. Lo más doloroso, quizás, es la gran cantidad de mujeres que defienden el piropo y que se burlan de quienes se sienten violentadas por el mismo.

La situación actual es que el acoso callejero está tan normalizado que a la hora de pararle los carros a alguien que te grita cualquier opinión no-solicitada sobre tu aspecto físico, sorprendentemente a quien probablemente miren feo va a ser a ti y no al agresor. A la gente le carga la interrupción del orden público, orden dentro del cual tienen instaurado que si te gritan algo en la calle tienes que fingir que no escuchaste. Y sucede que desde pequeños los hombres entienden que como mujeres nos encontramos en una posición desfavorecida en la sociedad y muchos deciden aprovecharse de eso. Es por esto que a veces puede ser un niño de 11 años el que te grite en la calle (sí, me ha pasado y a otras amigas también). ¿Qué hacer cuando le tratas de explicar al cabro chico que lo que está haciendo está mal y en respuesta se muere de risa al frente tuyo?

Ya no se puede seguir defendiendo lo indefendible. No pueden hablarnos de “libertad de expresión” cuando al frente tenemos un hombre de 60 años gritando lo que le gustaría hacerle a una niña de 12. Esta y varias otras prácticas más no seguirán siendo toleradas, y a quien no le guste tendrá que acostumbrarse porque el feminismo llegó para quedarse.

unsplash-logoSamuel Foster

11 COMENTARIOS

  1. Feminismo? Para quedarse??
    Ojala que no, no todas somos tan imbeciles y basicas para seguir con esta mierda de movimiento (o moda de algunas)

  2. Si el feminismo se plantea como contraparte del machismo, no estoy de acuerdo. Pero si se plantea como igualdad de derechos y deberes, para ambos sexos, estoy totalmente de acuerdo.

    • Es que eso es, no es cambiar el patriarcado por matriarcado, el feminismo se refiere a la igualdad. Como en todo orden de cosas, siempre hay gente que se va a los extremos, pero no es el fin del movimiento

  3. Yo por suerte no tengo facebook ni twitter para leer las tonteras de quienes avalan el “piropo”. Mi contacto con troll es re poco, como el de arriba, pero bueno, parece que están en todas partes.

    Lamentablemente en wapsap! me llegan memes: Alguien que fue arrestado por “confusión” de decir: le limpio el chico, el sapito u otra palabra que tiene doble connotación. :\

    Me alegro mucho que este tema se instale en la mesa, se converse, se explique y espero que mis sobrinitas que hoy tienen 7,5 y 3 cuando sean grandes vivan en un mundo más seguro y libre de acoso. Por ellas y las demás, 100% unida a esta causa.

  4. No podría estar más contenta con los temas de género planteados en la agenda pública hoy en día. Soy madre de dos pequeñas y anhelo un mundo mejor para ellas. Un mundo en donde sus derechos sociales estén garantizados, acceso a educación, salud (sin tener que pagar 3 veces por un plan en comparación a un hombre del mismo grupo etário), y trabajo (sin ganar entre 30 y 40% menos que sus colegas en igual condición de formacíon y capacidades). Sin embargo, el acoso callejero me toca en lo más profundo: Desde demasiado pequeña, y mucho antes de estar preparada, comencé a escuchar comentarios de hombres adultos acerca de mi apariencia física, invadiendo mi espacio no tan solo con las palabras, al pasar. Desde pequeña aprendí a atravesar la calle para no pasar cerca de ese grupo que a todas luces me mirarían mis presas y me dirían lo que harían con ellas, aprovechando que iba sola y no era amenaza para elllos. No quiero eso para mis hijas, ni para las hijas de ellas si deciden tenerlas, ni para nadie. No se trata de la libertad de ellos de decirle cosas a ellas, se trata de que ellas puedan caminar tranquilas, sin sufrir por su incontinencia verbal. Y qué difícil es que algunos lo entiendan, pero más triste es que algunas lo consideren una exageración de un movimiento “de moda”. Porque mientras habemos mamás que -aun- tendremos que enseñarle a nuestras niñas a cuidarse de ellos, hay mamás que no están haciendo su pega, enseñando a sus niños a no agredir, no porque sean mujeres, sino porque somos seres humanos y todos merecemos respeto.

  5. Muy de acuerdo! La gente no entiende que tiene que haber tolerancia cero frente a esto, y no es de exagerada, pero tenemos derechos de andar libres y tranquilas por la calle. No necesitamos la opinión de ningún hombre sobre nuestro cuerpo y nuestra apariencia, aunque sea “algo inocente” no es agradable que alguien invada tu metro cuadrado para decir o hacer lo que se le antoje….no más!!

    En cuanto a las mujeres que se burlan, me apena su ignorancia, pero también creo que son las típicas minas que tienen baja autoestima y se sienten ricas cuando les gritan weás en la calle. Mal por ellas….

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