POR D & C, FOTOS: VIRGINIA VALDIVIA
El concierto de Babasónicos fue un paseo por la adolescencia, los amores y las fiestas. Daban ganas de volver a los momentos donde guardabas tus días jueves, viernes y sábado para bailar. Llevo escuchándolos cerca de 20 años y he sido testigo de la evolución. El look rockero (y taquillero) fue reemplazado por barbas largas, canas y arrugas que no veíamos antes. El paso del tiempo es innegable, para ellos y para mí.

Babasónicos

El reencuentro fue en Coliseo, un teatro grande, pero no tanto, entonces se ve bien en todos lados. Se agradece un lugar así en pleno centro de la ciudad (en la calle Nataniel, al lado de la Alameda). Babasónicos tiene una cantidad de éxitos tan grande, que siempre vamos a quedar con ganas de más, pero no podemos quejarnos, ya que el repertorio incluyó hitazos como Fizz, Putita, Pendejo y Los Calientes entre las 28 canciones que tocaron la noche del sábado.

Me habría gustado escuchar más temas antiguos –de cuando los escuchaba más–, pero está claro que su catálogo es muy amplio, que tienen muchos hits, que son todos buenos y que tienen fans muy jóvenes, porque había público de todas las edades. Patinador Sagrado, una de las canciones del bis, cerca de las 11:00 de la noche, fue uno de los momentos altos del concierto. Los queremos.

Adrián Dargelos se ve viejo. Como que trataba de hacer unos bailes que no le resultaban muy propios. Y no, no es Mick Jagger, pero no importa, ellos no paran.

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