TEXTO Y FOTOS POR ELEONORA ALDEA PARDO
A veces los micrófonos no funcionan, las letras se olvidan y los retornos no retornan. Cosas malas pasan. Cosas que se salen de los planes, sucesos para los que no estábamos preparados, y yo me imagino que en un show como el de Gepe ayer en el Movistar Arena (su primera vez en ese recinto) muchas cosas de ese estilo deben pasar. Muchas más de las que logramos darnos cuenta nosotros, la audiencia.

Hubo algunas de las que sí nos dimos cuenta y fue un hecho que “Bomba Chaya”, canción para la cual Gepe había invitado a Roberto Márquez de Illapu al escenario, tuvo que tocarse dos veces porque la primera falló. Fue un hecho que en “Fruta y Té”, quizás la canción más conocida de esta etapa más popular de Gepe, la voz no se escuchó al principio. Y uno se acuerda de esas cosas cuando le cuentas a alguien cómo estuvo el show.

Pero también es un hecho que cuando la cosa falló y hubo que empezar una canción de nuevo, Gepe fue poderoso en su manejo de la situación. En control, calmado, y respetuoso de su audiencia. Es un hecho que después de ese momento incómodo, logró llevarnos a otro profundo y conmovedor, homenajeando al gran Víctor Jara con “Deja la vida volar”, y luego encendiendo el lugar con luces de celulares en “Un gran vacío”. Pasan cosas malas, sí, pero lo importante es cómo las superamos.

La alegría es igual que la pena, dice “En la Naturaleza”, la primera canción del GP (2012) que ayer cantó junto a Pedropiedra (uno de los muchos invitados a compartir escenario como Javiera Mena, Camila Moreno y María Esther Zamora). Y al recordar la primera vez que escuché esa canción, puedo entender perfectamente la frase. En ese momento tenía pena porque sentía que ya no iba a escuchar más al Gepe que conocía, pero estaba feliz porque esa música sonaba nueva y emocionante. La misma sensación tuve ayer: a pesar de la pena que me da no poder conectar con las canciones del Ciencia Exacta o del Estilo Libre, me llena de alegría ver a niñas con cintillos de Gepe cantando felices, emocionadas. Me gusta que suene en la radio, que llegue al Movistar Arena, que lo amen en México. ¿Desearía que volviera a hacer la música de antes para satisfacer mi anhelo, y el de los fans de antes? No.

Sí me emociono hasta las lágrimas cuando pareciera terminar su show con “Alfabeto”, esa canción hermosa del Audivisión (2010) que suena infinita. Pero no termina ahí realmente y vuelve con “Namas”, esa joya del Gepinto (2006) y es sólo él, cantando emocionado con su cabeza hacia atrás, la guitarra y el pedal. El mismo Gepe que hace un ratito hacía bailes sexy causando que todas gritaran, sí. Y ahora sí termina con un cover de “Amor violento” y todo el Movistar Arena canta con él, porque todos nos sabemos esa canción, y por un momento se siente como si estuviéramos en una fogata y Gepe es el amigo que supo sacar la guitarra y tocar un clásico.

Porque sí, los micrófonos fallan y los retornos a veces arruinan una canción. Hay challa voladora, bailarinas con ropa brillante, mucha gente y mucho ruido. Pero también hay cosas que no fallan y no fallarán nunca: voz y palmas siguiendo el ritmo, una caja que suena, la letra que se siente adentro. Y de eso, ayer hubo. De eso, con Gepe, siempre hay.

Para ver todas las fotos de ayer, puedes ir a nuestro álbum de Facebook.

3 COMENTARIOS

  1. Desde el año pasado ya no conectaba con las letras del GP pero ayer, despues del pedazo de show que se mando, volví a reconectar. Eso hace este hombre, te vuelve a encantar. Lloré en un gran vacío, nunca me habia pasado. Estoy feliz que Gepe siga evolucionando aunque ya no sea el mismo de Hungria o Audivisión.

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