POR C.
Quiero comenzar diciendo que no soy una persona muy fanática de los helados, ni siquiera en verano. Y los helados que tomaba eran únicamente de agua porque solía sentirle demasiado gusto a grasa a los helados de crema. Un día, motivada por mi pareja – un fanático absoluto de los helados – fuimos a conocer El toldo azul, una pequeña heladería en Isidora Goyenechea, e irremediablemente vuelvo cada sábado, cono una agradable rutina post almuerzo.

El toldo azul ya lleva tres años instalado a pasos de la Plaza Perú y es, como su nombre lo indica, un pequeño local con un toldo azul en el exterior. Esta heladería artesanal elabora sus helados diariamente, sin colorantes ni saborizantes, y cada vez que voy hay sabores nuevos (o no veo el que comí la última vez), así que eso también me ha motivado a probar parte de su riquísima carta: el helado de manjar es simplemente delicioso. Dulce en su justa medida (o sea, estamos hablando de manjar, es un helado bien dulce, pero no más de lo debido); o el helado de mango con guayaba, súper refrescante. El de chirimoya alegre, mora con higos, té verde con arroz tostado (a este hay que darle una oportunidad de todas maneras, es suave pero muy sabroso), el de chocolate (con un alto porcentaje de cacao, una maravilla), o bombón rafaello (con un rico sabor a galleta). No me he aventurado aún con el de palta, pero conozco un par de fanáticas. Seguro la próxima vez.

Isidora Goyenechea 3200 B, Las Condes.
La carta incluye helados simples ($2.000), dobles ($3.000), medio y un litro. Además de waffles y café.

¿Han ido? ¿Cuál es su sabor favorito?

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