mujer
POR LORENA HUERTA SEGURA*
Iba viajando al sur en bus, al rato comenzaron a pasar una película de Adam Sandler, la verdad no me interesaba mucho, así que no puse mucha atención, pero mientras la miraba de reojo no pude evitar mi malestar. En la película, Adam Sandler estaba casado con Salma Hayek, quien estaba vestida de manera muy atractiva. También estaba, Kevin James, más gordo que Adam Sandler, quien también era acompañado por otra mujer delgada.

Me empezó a llamar la atención que si Adam Sandler y Kevin James, son de esa contextura, como un gran porcentaje de hombres norteamericanos, siempre los emparejan con actrices que lucen como modelos. Con esto no quiero decir que no existan parejas así, o que sea imposible, pero creo que esta imagen en la pantalla conlleva varios problemas.

Primero pensaba que era una pena que no hubiera personajes femeninos con distinto físico en la película. Si los actores protagónicos son hombres pasados de peso, y estaban acompañados con pares de distintos tipos de cuerpos, ¿por qué las mujeres sólo se pueden ver representadas con un solo tipo de contextura? No es algo novedoso, pero los hombres pueden ser gordos, fuera de forma, mientras que el sexo opuesto no. Pensaba en cómo nosotras crecemos acomplejadas de nuestro cuerpo por todo tipo de estímulos que los medios nos dan: comerciales, teleseries, películas, publicidad, etc. Es algo que quizás ha ido cambiando, pero de forma muy lenta.

Esto va de la mano con el segundo problema: las mujeres son tratadas como objeto en las películas. No sólo tienen que ser delgadas, sino que tienen que mostrar escote o vestir ropa más ajustada. Tampoco olvidemos que muchas actrices son utilizadas como adorno en este tipo de películas, no pasan más allá de personajes secundarios (recordemos el test de Bechdel). Y es que no importa la actriz que haga el papel, la historia no cambiaría en nada.

Según ONU Mujeres “En todo tipo de medios de comunicación, las mujeres suelen estar delgadas y aparecer sexualizadas. Hablan menos que los hombres. Tienen menos opiniones. Y en la industria del entretenimiento todavía es más difícil que desempeñen un papel protagonista o de profesional, o incluso como mujeres que trabajan para ganarse la vida”.

Nuestra realidad nacional tampoco es la mejor. Según un estudio realizado por la Universidad Diego Portales (donde estudié para bachiller en ciencias sociales y humanidades) llamado La representación de lo femenino en la publicidad de TV abierta, el 89% de las mujeres en la publicidad nacional son “extremadamente delgadas” mientras que un 66% parece tonificada hasta el extremo.

Es necesario mostrar a las mujeres como más que un objeto, diversas, de distintas contexturas y seres igual de humanos que los hombres, con contenido, opinión y pensamiento. Queda mucho por hacer, pero mientras más conscientes estemos del problema, más cerca estaremos de la solución.

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