#LOLLAZANCADA
Aunque parecía difícil, logramos sobrevivir a los 3 días de conciertos: no fue tan terrible escaparse temprano de la oficina el viernes e ir dosificando la energía hasta salir caminando hacia Los Héroes mientras The Killers tocaban algunos de sus hits y el tributo a Oasis que Liam Gallagher no pudo (¿o no quiso?) hacer. Logramos ver casi todos los shows que queríamos a pesar de los cambios de horarios que alcanzamos a identificar a tiempo. Mucho peor habría sido quedarse sin la tercera jornada como le pasó a Argentina con el mal clima. Acá nuestros comentarios del cierre de la edición 2018, esperando ya con ansias Lollapalooza 2019:

• Las cumbias de Damas Gratis prendieron mucho a un público que estuvo ahí para bailar con el calor de las 2 pm. Probablemente se abrió un portal de otros estilos musicales que le agregarían variedad (y más público todavía). Como escuché en la radio Sonar: ¿será que entrará en reggaetón también?

• Boom Boom Kid fue un viaje al pasado punk de muchos y, por qué no decirlo, un respiro de estar rodeados de adolescentes que andan como si fuera una fiesta de año nuevo en el Club Hípico (o donde sea que se hagan las fiestas ahora). El nuevo escenario Lotus además es perfecto para combinar relajo, y sombra con cabeceos y patadas.

• Metronomy fue para mí lo más prendido de la jornada; tuve la suerte de verlos con dos fanáticos que coreaban, bailaban y saltaban en prácticamente todas las canciones con una energía contagiosa y envidiable, orgullosos de ser los más entusiastas por lejos. La presentación tuvo esa unidad que hace que los conciertos sean redonditos, cargados de complicidad con el público que gritaba cada vez que identificaba cada canción a los primeros acordes. Anna Prior, la baterista, es simplemente perfecta, su presencia y su voz iluminaban el espacio, que ya estaba arropado con trajes blancos y alegría de estar ahí. Todas las canciones sonaron bellamente.

• Liam Gallagher, si lo vemos positivamente, nos regaló un momento mucho más Oasis que verlo tocar su show completo. Una pequeña desilusión, pero una mejor anécdota. Para los que no se enteraron, paró en la cuarta canción diciendo que se escuchaba mal, que él cantaba mal, y se fue.

• Spoon al fin se pudo reivindicar y hacer el show que no pudieron hacer el sábado, y que alcanzaron a emocionar aunque solo fueran 45 minutos que coincidían en gran parte con Lana Del Rey.

• Lana del Rey partió con algunos minutos de atraso y traspasó la sensualidad que corre por sus venas a un escenario poblado de palmeras y un piano de cola sobre el que cantó recostada. “Sorry if I flashed you”, dijo después de sentarse con su vestido mini y cruzar las piernas cubiertas por unas botas bucaneras. El público fiel cantó sus canciones como un coro invitado, bien recibido por ella, dejándose querer.

• El nivel demostrado en el show de The Killers es de otro planeta, y aunque ya viniendo de haber visto a un emotivo Pearl Jam y correcto Red Hot Chili Peppers, el despliegue en el escenario de Brandon Flowers lo transformó lejos en mi favorito. Clásicos y canciones del nuevo disco, cantadas a la perfección con un vocalista tan carismático como empático, su “hola cabros” quitó la amargura del impasse con Liam Gallagher, y fue tan buena onda que nos cantó “Wonderwall”, por que él sabía que íbamos por esa, así como también íbamos por Runaways, Read my mind, Shoot of the night y la emblemática Mr. Brightside. Juegos de luces, papeles de colores volando del escenario al público y un Brandon envuelto en dorado al estilo Elvis –al estilo Las Vegas–, dándolo todo y dejándonos felices y sin voz gritando sus canciones fue el mejor cierre que podríamos haber pedido.

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