POR ANA PAULA
La semana pasada estuve en el IV Foro Global de Empresas por la Equidad de Género y, entre tantas iniciativas y programas presentados, uno en particular me llamó la atención: el Harrassmap – Mapa de Acosos para Egipto.

El programa fue presentado en un panel que trataba sobre medidas para prevenir la violencia basada en género. Me interesó escuchar justamente para saber las iniciativas que se están implementando en los países del Medio Oriente, donde es sabido que la violencia hacia la mujer muchas veces es validada política, religiosa y culturalmente.

Heba Youssif, Jefa del Programa, explicó que en Egipto discutir el tema del acoso siempre fue de mucha dificultad porque, al ser aceptado culturalmente, muchas personas incluso decían que éste no existía. Lo mismo pasaba en las empresas. Cuando se acercaban a hablar sobre la importancia de prevenir y combatir el acoso sexual, escuchaban que “este es un tema sensible y que preferimos no comentar”.

Ante esta situación, surgió la iniciativa Harrasmap. Se trata de una plataforma donde las mujeres pueden denunciar, de manera segura y anónima, dónde y qué tipo de acoso han sufrido. Con esto, se genera un Mapa de Acosos, que busca justamente lo que antes era muy dificil: visibilizar la violencia hacia las mujeres y combatirla de manera colaborativa.

Heba nos contaba que en varios casos, las empresas rechazaban la conversación, pero cuando Heba les decía que las mujeres que ahí trabajaban podrían empezar a denunciar los acosos de manera anónima, y que más encima esta plataforma podría ser visto desde todo el mundo, el tono cambiaba.

Asimismo, nos contó que ellos tuvieron que flexibilizar el lenguaje y, en vez de hablar de “Acoso Sexual”, hablaban de la importancia de contar con espacios seguros de trabajo.

Por último, contó una anécdota. En una de las empresas donde hicieron un trabajo de prevención del acoso, por medio de talleres y capacitación a empleados, uno de los participantes al final se acercó y le dijo: “antes de participar en estos talleres, yo encontraba que las mujeres estaban siempre equivocadas y que ni siquiera habría que escucharlas. Ahora, yo igual encuentro que siempre están equivocadas, pero al menos trato de escucharlas”. Hubo algunas expresiones de sorpresa e indignación del público asistente, por lo que Heba dijo: esta respuesta fue muy positiva. Los cambios culturales deben ser de a poco, paso a paso, y si logramos cambiar una percepción, por más mínima que sea, ya es una gran conquista, especialmente en un entorno tan machista.

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