por Elena
Revisando Netflix , mi actividad favorita del verano, me topé con una serie sobre “el atraco más grande de España”. La empecé a ver y…¡no pude parar! La casa de papel es la historia de un tipo –el profesor– que recluta a ocho criminales (ex convictos, hackers, expertos en asaltos, etc), sin nada que perder, para que asalten la Casa de Moneda y Timbre de Madrid y roben 2.400 millones de euros.

El profesor ha urdido este plan a la perfección y durante años. Conoce a sus rehenes, conoce a su equipo, conoce el lugar, cada rincón del edificio, se anticipa a los policías, piensa como ellos y, por mucho, les lleva amplia ventaja. Pero, obviamente, algo sale mal y el asalto se les va de las manos de todas las maneras imaginables, cambiando el rumbo y debiendo improvisar en un escenario cada hora, y cada día, más complejo.

Y ese escenario se complejiza cuando aparece el amor. Cuando dos (o quizás más) se enganchan. Parejas imposibles que, de otro modo, no habría forma. ¿Será efecto del cautiverio? Quizás. ¿Demasiadas licencias creativas? Tal vez. En el guión también se ve un esfuerzo por mostrar que no todos los criminales son malos. Por ejemplo, la regla número 1 es que no puede haber muertos. No están ahí para matar, sino para robar. Y así, vamos conociendo un poco más de los “atracadores”: cómo llegaron ahí, qué los motiva y qué los espera afuera.

Pero lo cierto es que la serie te mantiene atento todo el tiempo: Un rehén desobediente, un descuido de un secuestrador, una pista descubierta por la inspectora Murillo, un cabo suelto que hay que atar rápidamente…  y así se pasan volando los 15 capítulos originales de la serie, y que Netflix separó en dos temporadas. La primera está completa en la plataforma y se espera que la segunda esté disponible en abril.

La serie es protagonizada por Pedro Alonso, Úrsula Corberó, Iztiar Ituño, Alba Flores, Miguel Herrán, Paco Tous, entre otros.

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