Connie Achurra
por @patyleiva
Estuvimos con Connie Achurra en la actividad #levantalosbrazos en Estación Central, un experimento social que explora la relación entre la expresión corporal, el empoderamiento y confianza de las mujeres. La instalación de un emoji gigante con los brazos arriba y otro con los brazos abajo, invitaba a las mujeres a elegir con cuál de las imágenes se sienten más representadas, aludiendo a que las con mayor seguridad ocuparán más espacio que aquellas que sienten vergüenza por su aspecto físico. Connie ha sido muy clara en su postura sobre el tema, recalcando que la aceptación del propio cuerpo es el primer gran paso a una autopercepción sana y positiva. Sobre eso y más conversamos con ella.

¿Cuándo tomaste conciencia de que la actitud corporal tenía que ver con lo que tú proyectas o con como te sientes?
De adulta. Yo tuve trastorno alimenticio, tengo una historia de mucha enemistad conmigo misma. Para mí el punto de inflexión fue haberme convertido en mamá. Hace 10 años, cuando nació la Juli –tengo dos niñas con un año de diferencia, por lo tanto son casi como mellizas–, esta sensación de estar a cargo de criar y moldearles las autoestimas y las mentes a estas dos niñas chiquititas, con el historial que yo tenía, me sentí como full en la responsabilidad de buscar una alternativa que fuera mejor, porque claramente lo que yo había hecho conmigo misma no había funcionado. Ahí fue también cuando hice un cambio drástico en el tema de la alimentación, cuando finalmente tuve que decidir cómo quería alimentarlas, cuál era el referente de mamá que yo quería que ellas tuvieran también.

¿Y tu crees que eras tú o fueron otras voces las que afectaron a esta auto conciencia de tu cuerpo?
Yo creo que es una mezcla. Yo tengo 40 años por lo tanto soy de esa generación que cuando era adolescente estaba en la efervecencia misma del mundo de lo light, tenía una mamá que era bien preocupada y bien enrollada con el tema del peso, y además de otros factores que yo digo que también de alguna manera deben haber tenido algo que ver. Yo tenía un papá que era galán (de teleseries), todos me decían ay que guapo tu papá, mi mamá también era muy bonita, y yo era como común y corriente y yo creo que de alguna manera también me hacía sentir que no era lo suficientemente linda.. no sé. Y claramente tiene que ver con personalidades, porque hay algunas a las que ese tipo de cosas les resbalan y otras que no. Yo era insegura, yo soy pechugona desde muy chica y eso también para mi fue súper determinante, siempre ser la más pechugona del curso, que me crecieran del tamaño que las tengo ahora, me estorbaban, me molestaban, me daba cuenta que los hombres en la calle me miraban y eso también me ponía muy incómoda cuando era chica y tampoco entendía muy bien que era ni como abordarlo. Son hartos factores.

¿Qué palabras son las que tú cuidas decir o no decir con tus niñas, de qué manera les hablas –o no les hablas– del cuerpo? He escuchado mucho ese consejo, de no hablarles a las hijas del cuerpo más que para explicarles como funciona.
En general hay cosa que evito. Jamás en la vida me he juzgado yo delante de mis hijas. O sea yo me miro al espejo y digo “ay que me veo linda, que me quedó lindo el pelo”, jamás digo “ay que estoy gorda, que me queda mal esta gueá, que estoy vieja, que las arrugas”, nunca, como por protocolo. Me paseo delante de ellas en calzones, en pelotas, porque también me interesa que vean que los cuerpos de la mujeres no son como los que ven en la tele. Además que me parece super importante, siempre relaciono el tema de la alimentación con salud, no con belleza. Yo no como sano para estar flaca, yo como sano porque quiero estar sana, ser vieja y tener energía y sentirme bien. Esas son cosas que tengo yo como protocolos internos, obviamente habrá veces que la embarro también pero son cosas que intento porque creo que para mi fueron determinantes.

¿Cuando partió esta popularidad que tienes con tus seguidoras?
Yo siempre he tenido mucho feedback en redes sociales, cuando me dedicaba a la música, y cuando hacía muebles, porque mis cosas eran bonitas visualmente y a la gente le llamaban la atención, pero hace unos 6 o 7 años cuando empecé a compartir recetas asociado también a un estilo de vida que no es el estilo de vida que suele asociarse a las recetas saludables, que es como la mujer súper fitness, sino que era una mujer común y corriente, de clase media, que vive con dos perros y con dos cabras chicas, y yo siento que eso produce mucha empatía, como que la gente se siente identificada, que es una inspiración real, no una cosa súper maqueteada o súper inalcanzable. Yo me he sorprendido, me daba cuenta que tenía mucha gente que me seguía porque lo veo en números, pero el nivel de empatía de la gente que me va a ver y que va a mis cosas ha sido impresionante, y siempre es muy como desde el amor, no hay una cosa como fanática, vacía, sino que tiene que ver con que me dicen “pucha Conita tengo una hija diabética y en verdad me salvaste con tus recetas porque no sabía cómo hacerlo” o “nosotros cambiamos hábitos en mi casa y todos estamos bacán porque teníamos resistencia a la insulina”, cosas súper concretas y súper simples, pero que de alguna manera determinan tanto la calidad de vida de las personas.

¿Cómo llegaste a la idea de esa portada de tu libro “Cocina sana y feliz”?
Con la Maca, mi hermana, que es la que me hizo la foto, como dos años antes, habíamos hecho una foto con la que ella había participado en un concurso de fotografía que se llamaba como “mujer actual”, y ella quería una foto de una mamá súper normal, no una mujer actual full top, peinadita y recién depilada sino que quería mostrar una cuestión mucho más cotidiana en el contexto de la casa y salía yo hablando por teléfono, con el computador, que se me chorreaba el café, las niñitas en patines, los perros saltando arriba de los sillones, la casa un despelote y esa foto quedó muy buena, a la Maca le fue muy bien y además siempre dijimos que esa foto era tan reflejo de la vida de las mamás comunes y corrientes y finalmente esa misma foto la hicimos en un contexto más de cocina, bien cotidiana, con los perros, con el carro de la feria, y quedó muy linda.

¿Qué música estás escuchando ahora, con qué estás pegada?
Es que siempre he estado pegada con Drexler, lo amo demasiado. Los discos Eco, Amar la trama… es que estoy absolutamente enamorada de ese hombre, no puedo más de amor. Pero a mi me gusta mucho la música argentina, Fito, Vicentico, y también me gusta el folk y soy una enamorada de la Violeta Parra y Víctor Jara, los Inti Illimani, los Quila, bien latinoamericano toso, tengo muy poca onda con la música anglo en general.

¿Quién fue tu primera ídola?
Lucerito. Yo siempre canté, por lo tanto amaba a las cantantes y Lucerito cantaba increíble y era preciosa y salía con Luis Miguel.

¿Cuál es la película que más has visto?
Todo sobre mi madre de Almodóvar, la he visto y la he re visto 100 veces y cada vez le encuentro un significado distinto y la estética me raya y me fascina.

¿Cómo trabajas, cómo te concentras, cuando tienes que hacer un proyecto nuevo por ejemplo, cómo es ese momento?
Yo en general soy dispersa, desordenada y con muy poco método para todo, soy así por naturaleza, entonces generalmente dentro de toda mi dispersión y de mi caos, logro de alguna manera canalizar porque más que tener un método, soy como que las cosas se me meten en la cabeza. Si se me mete en la cabeza que quiero hacer un libro, voy a hacer un libro. y generalmente trabajo con las niñitas saltando encima, con los perros que corren. No tengo espacios, y no se si me funcionaría tampoco, creo que me quedaría como en blanco, necesitaría el caos para poder crear, pero siempre con full determinación, yo soy como de que se dijo, se hizo.

¿Y trabajas según la inspiración, o cuando tienes tiempo?
Para mi lo ideal es trabajar cuando estoy inspirada porque esa energía, esa pasión que te produce la inspiración es inigualable, pero me tengo que esforzar también porque no siempre ando con la musa inspiradora encima y hay veces que estoy agotada y reventada y tengo que hacer cosas a último minuto, pero en general me guío mucho por la inspiración. Eso también tiene que ver con que en mi vida he cambiado tanto de rubro porque de repente hay cosas que me rayan y me obsesiono.

¿Cuál es tu parte favorita de tus trabajos?
Sabes que me pasa? que de alguna manera todas las necesito. Ahora que estoy pintando súper poco, me pican los dedos por ponerme a pintar, como que llego a soñar que pinto, lo echo de menos, y veo fotos de mis muebles y casi que como que huelo las pinturas y necesito más tiempo para pintar. Cuando estoy solamente pintando me pasa lo mismo con la cocina y ahora que no estoy cantando ando loca por cantar, y cuando estoy cantando mucho.

¿En qué contexto cantas?
Yo soy cantante, estudié música, tuve bandas toda la vida, hice clases de canto mucho tiempo –además de a la cocina es a lo que más tiempo le he dedicado– y hasta hace poco estuve en una banda de música infantil, que tocábamos y ensayábamos habitualmente. Este año tuve que hacerme a un lado, ellos siguen funcionando, porque yo en un momento colapsé de tiempo. Don Barbaroja se llama, es un proyecto precioso y los echo de menos. Veo las fotos de los ensayos y digo ¡que rico era juntarse todos los miércoles a los ensayos! Ensayar, tomar oncesita, y después nos tomabamos un vinito, terminaba siempre como en carrete, pero ahora estoy con muy poco tiempo para eso.

¿Ahora estás full cocina?
Full cocina y proyectos varios, que tienen que ver con la cocina también. Este año voy a hacer otro libro, la segunda parte.

¿Cuál es tu red social favorita?
Instagram. Con twitter nunca tuve niuna onda, lo encuentro posero, siútico, violento, mala onda. Y facebook se ha convertido como en el Rastro.

¿Nos recomiendas seguir a alguien?
Hay una cocinera inglesa que se llama Rachel Khoo (@rachelkhooks) que además tiene una línea de vajilla y toda una cosa de diseño asociada a su marca. es una mujer que debe tener unos 30 años, preciosa, que parece una francesa antigua, que no es muy flaca, ni muy prototipo, se viste como de los años 60s y es hermosa, y tiene unos libros que son para morirse, a ella la sigo y a todas sus páginas, porque tiene una página de diseño también y la amo porque su propuesta estética finalmente me fascina.

5 COMENTARIOS

  1. A pesar de que hay mamás como las pelotas, y que tampoco soy tan fanática de la maternidad, me impresiona cómo ser mamá saca mucha veces lo mejor de las mujeres. Puede ser super violento para quienes no lo son o no quieren serlo (pero no es ningún juicio o ataque, nada más lejos de eso), pero he visto como las mujeres explotan en nuevos poderes una vez que se convierten en mamás. Esta reflexión viene por la parte de como la Connie siente que la maternidad fue un punto de inflexión en historia.

    • O lo peor. Lo mismo cualquier cambio importante que te exija dar todo de ti misma. Puede sacar algo bueno de ti o hundirte. Yo prefiero no averiguarlo…

    • Se supone que Coni es diminutivo de Constanza pero Connie es un nombre en si, no un diminutivo.
      No sé si sera el caso pero asi lo entiendo yo.

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