Festival de Viña 2018
por L+P, foto: Jessica Ortega
La primera jornada del Festival de Viña 2018 partió como esperábamos: con una obertura megamix, con la impecable presencia de Carola De Moras, el incesante sonsonete de Rafael Araneda y el incómodo, anticuado y absurdo beso entre los animadores (¿cuál es la idea o la gracia?).

Miguel Bosé fue el plato fuerte de la noche. La nostalgia y el carisma superaron a lo que se ha perdido en voz, porque el público y los televidentes gozaron cantando cada canción de las distintas etapas de su carrera, tras 10 actuaciones en la Quinta Vergara.

Era un éxito asegurado, y sabíamos que se llevaría alguna gaviota nueva, pero la sorpresa que fue anunciada con mucha ceremonia, fue que lo nombrarían primer artista ícono del festival. Para tal honor, develaron con bombos y platillos un… collage de fotos suyas enmarcada con una gaviota pegada en el marco… la que el artista agradeció con educación y con –imagino– algo de condescendencia al ver el nivel del premio. Podría haber sido una escultura, o algo gráfico pero expuesto de otra forma, porque las bromas en redes no lo bajaron de material de disertación escolar.

Después llegó el turno de Bombo Fica en un muy buen momento de su carrera, muy presente en la retina de cualquier persona con tele ya que las repeticiones de sus presentaciones son programadas una y otra vez en todos los canales (se acuerdan el día de las elecciones?), pero Viña nunca es tan simple.

Primero, subió al comediante Willy Benítez al escenario y tuvieron que poner un video para que se entendiera qué hacía ahí: en 1983 se subió al escenario de forma improvisada, cuando ni siquiera se incluían humoristas en el festival, tomándole el pelo a Antonio Vodanovic. Fue como su telonero. Bombo Fica apareció después, y comenzó su rutina que daba para sonrisas mas no carcajadas. Pero después siguieron sucediendo cosas extrañas. Mariela Montero inició un mini sketch y un número musical. Después volvió Bombo, volvió Willy, todo en una estructura muy confusa y arriesgada que derivó en pifias que se calmaban cuando Bombo Fica volvía con su rutina. Igual le dieron gaviota.

Illapu cerraba la noche pero las 3 am no es un horario para dar un show, al contrario, es una falta de respeto para el público, para cualquier artista, y más aún para un grupo que ha entregado su carrera a su país. ¿No podría partir todo más temprano?

Hoy es el turno de Luis Fonsi, Jenny Cavallo y Gente de Zona, mañana toca Jamiroquai, Kramer y Europe. ¿Lo van a ver?

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