por @amigasquecorren
Definitivamente una de las cosas más ricas de correr es el desayuno. Muchas veces incluso corriendo, cuando voy cansada o aburrida, empiezo a pensar en el menú que degustaré después. En Santiago y otros lugares he probado los más diversos desayunos, acá les dejo mis favoritos:

Bogarín. Amo correr en Viña, en esta ciudad corrí mi primer maratón y es una de mis favoritas del país. Sobre todo porque después de cada corrida voy directo al Bogarín. Es un lugar típico viñamarino, que tiene jugos naturales y sánguches bien sencillos. Pero ahí radica todo lo rico. El jugo es perfecto, lo hacen ahí mismo, y el pancito es de una receta secreta y los rellenos va de un clásico huevo jamón a otros con fondo de alcachofa. Todo hecho con amor.

El Kika. Quizás no es el más sofisticado, pero es el mejor precio calidad. Por $1.900 te dan 4 tostadas con abundante palta, un jugo de naranja recién exprimido y un café americano. Totalmente reponedor.

Quínoa. Mi favorito de todos los tiempos. El día que corrí mis primer “largo” de 32 kilómetros, con una amiga fuimos a celebrar con un brunch para cada una con granola, fruta, yogurth, pan con palta y huevos pochados. Una abundante delicia, perfecto para un merecido premio.

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4 COMENTARIOS

  1. Doy como dato el desayuno de Slowdrop (cafeteria de especialidad) en Manuel Montt: un cafe que puede ser americano, expresso capuccino o latte mas un sandwich (siempre me como el vegetariano que lleva queso tomate rucula y palta) por dos lucas.

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